El dador de recuerdos

Atom Egoyan vuelve a filmar sobre el paso del tiempo y sus secuencias. En Recuerdos secretos, la Segunda Guerra Mundial (¿cuándo no?) sirve como metáfora subrayada para reflexionar no muy originalmente sobre la memoria, el bien, el mal y la venganza.

Pronunciada, subrayada, autoexplicativa, profética, Remember es como su título. El acto de recordar lo olvidado está presente a lo largo de toda la película como un mantra, vehiculizado en la carta que Max (Martin Landau) le entrega aZev (Christopher Plummer),en la que le explica que, ahora que murió su esposa, su objetivo es encontrar al oficial nazi que mató a las familias de ambos durante la Segunda Guerra y asesinarlo, guiado por una suerte de direcciones y pistas que le ayudarán a recordar (Zev tiene demencia senil) quién fue, quién es y qué tiene que hacer. Pero en el acto de recordar hay también un engaño que la película usará como vuelta de tuerca final y que supone una lección: hay que recordar el pasado, ese pasado terrible, y hacer algo al respecto. Y, si ese pasado llegase a olvidarse, las consecuencias seránespantosas.

Rememberdescansa en tres elementos para construir el relato y su pretendida eficacia:en primer lugar, la actuación de Christopher Plummer, cuya condición es resaltada por lo gestual, los primeros planos de la expresión confundida y abatida, su forma de caminar y de hablar con la gente, con esa inocencia similar a la de un niño. Al finalizar, Zev es un viejo tierno que sufre por la pérdida de su esposa y de sus recuerdos, lo que nos lleva a sentir lástima y compasión. Ahí la película emparenta a víctimas con victimarios y ejecuta la trampa de la identificación.

Esto se vincula con el segundo elemento: la representación del recuerdo y los huecos de la memoria, relacionando memoria conniñez en un mismo plano. La inclusión de niños como contrapunto de la crueldad adulta. Cada vez que Zevse olvida de dónde está y hacia dónde se dirige, la película introduce a un niño que se encarga de encontrar la carta y leérsela. Esa elección no es casual: hay que reforzar y contraponer constantemente el bien con el mal. Lo puro versus lo impuro. El olvido versus la memoria.

De hecho, el tercer elemento es el giro final, la vuelta de tuerca que reúne los hechos anteriores. Es aquí donde la película construye un dilema moral: ¿podrá Zev matar al asesino cuando lo encuentre? Pensamos que la resolución va a centrarse en eso, en la posibilidad o no de llevar a cabo una venganza en los distintos pasos que lo lleven a pistas incorrectas. A lo largo del recorrido, la película se encarga de construir a un protagonistamisericordioso, dubitativo, incapaz de matar a alguien. No obstante, comienzan a emerger algunos atisbos de violencia en la escena en la que Zev se encuentra con el hijo neonazi de un oficial raso de Auschwitz (DeanNorris, el enorme Hank de BreakingBad, acá mal dirigido y forzado a sobreactuar el antisemitismo). Adiós, misericordia. Ahora nuestro protagonista sabe que puede matar.

Y después vendrá el batacazo final, el moño del paquetito para el que la película se preparó y nos preparó, el momento para dejar boquiabiertos a varios, el momento de la sorpresa y la equiparación: hasta el viejito más tierno y sensible puede esconder el secreto más oscuro.Y así, como en los peores casos de películas con twist in the end, la inclusión de la escena final con el personaje de Martin Landau mirando la tele en el geriátrico y explicándole al resto de los viejos lo que pasó, lo que ya sabemos, termina por arruinarlo todo:esa explicación de la perpetración del plan perfecto por parte de Max es absolutamente redundante, repetitiva. Pero como la desmemoria puede ser nuestra también, venga el resumen.

¿La decrepitud de la edad puede borrar cualquier horror del pasado?Checked.¿Metáfora de que las venganzas pueden convertir a las víctimas en victimarios? Checked. La sutileza no es lo que abunda aquí. Pero las actuaciones son pomposas, solemnes y conmovedoras, merecedoras de premios y elogios por parte de cierta crítica rancia y un público adulador automático de cualquier cosa relacionada con la Segunda Guerra. Yo, por mi parte, me quedo con Bruce Willis o Nicole Kidmandescubriendo que están muertos.

 

Recuerdos secretos

Remember

De AtomEgoyan

2015 / Canadá-Alemania / 95’

Estreno: 31 de marzo (Diamond Films)