El legítimo origen del mito

Desde hace 40 años y con 34 ediciones a cuestas, el UNCIPAR, verdadero espacio de cine independiente nacional y popular, resiste como uno de los bastiones más epopéyicos en la agenda de los festivales criollos.
Lo que haría, de Natural Arpajou, corto ganador de UNCIPAR.

Pioneros en esto concerniente a la entelequia (hoy) tan incierta y (antes) tan concreta que es el “cine independiente”, la edición 34º del UNCIPAR, sigla que refiere a Unión de Cineistas de Paso Reducido, tuvo como máximo protagonista al cortometraje de Natural Arpajou, Lo que haría, obteniendo el galardón al “Mejor Corto” –repitiendo el desempeño que tuvo en el 26º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y en La Noche del Cortometraje 2011- y siendo, además, seleccionado para participar en el Festival UNICA que, este año, se llevará a cabo en Bulgaria.

Desarrolladas desde el 5 al 7 de Abril en la ciudad de Villa Gesell, las jornadas del UNCIPAR se efectuaron a tope de público en las instalaciones de la Dirección de Cultura de Villa Gesell. Con proyecciones gratuitas, actividades paralelas e invitados célebres –por sus butacas desfilaron los cineastas Fernando Spiner, José Celestino Campusano, entre otros-, la edición 2012 de estas Jornadas Argentinas e Internacionales de Cine y Video Independiente significaron y dignificaron, una vez más, la importante labor federal que otorga la existencia de festivales a lo largo y ancho del país, democratizando e incluyendo obras que, en efecto, lo merecen.

“UNCIPAR nació como un club de cine en el año 1972, ahora va a cumplir 40 años”, dijo Teijeiro, superochista de 86 años y miembro fundador del UNCIPAR, en exclusiva para Haciendo Cine. “Lo formidable de UNCIPAR es que se hizo una especie de empresa, no con fines de lucro, sino con personería jurídica, una cosa hecha en serio... y todavía perdura. Eso no es común en nada, es una sorpresa.”, agregó este héroe del cine autogestionado argentino. “Somos independientes”, remató con humildad e hidalguía.

El jurado nacional compuesto por el director de La Nave de los Sueños Gabriel Patrono, el historietista Sergio Langer y los realizadores Diego Francés, Simón Franco y Santiago Loza, consagró –también- a aquel cortometraje animado que formó parte de la pre-selección de los Óscars y que ya es todo un clásico moderno, Luminaris, de Juan Pablo Zaramella, y a Implantación, de Fermín Acosta, como premio ex aequo. Por su parte, el jurado entregó dos menciones especiales: una, para Gestación, de Alejandro Rath; y otra, para La Puerta, de Cristina Nigro.

Con respecto a las menciones del SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina), el premio “Tato Miller” fue para el corto La Mirada Perdida, de Damián Dionisio, por ser “aquel trabajo que reunió condiciones técnicas de profesionalidad y reivindicó los valores sociales y humanos”. Conjuntamente, APECA (Asociación de Prensa de la Costa) distinguió a la comedia Gestación, de Alejandro Rath, uno de los puntos más altos del festival, por “sus valores sociales”.

En cuanto a la competencia internacional, cuyo jurado fue integrado por los colombianos Dairo Cervantes –cortometrajista que, asimismo, brindó una charla sobre su trabajo- y Andrea Quejuán –actriz que ha participado de la serie Toilette, del Canal Cosmopolitan- y el periodista José Luis Visconti, distinguieron con el primer premio al corto brasileño Angeli, de Beth Formaggini. De esta forma, el mexicano Un Río, de Axel Muñoz, salió beneficiado con el segundo lugar. El jurado, igualmente, otorgó dos menciones especiales. Por un lado, a la obra portuguesa Horror in the Red District, de Edgar Pera; y por otro, a la española De qué se ríen las hienas, de Javier Veiga.

Este festival, presidido en este entonces por el histórico responsable del Cineclub TEA, Ernesto Flomembaum, por el que han pasado prestigiosos nombres como Claudio Caldini, Narcisa Hirsch, Gustavo Taretto, Juan Taratuto, Rodolfo Kuhn y el mencionado Fernando Spiner, contiene –a su vez- una de las mejores y más juveniles plazas del mundo de los festivales: la sección “Pantalla Abierta”. Allí, desde este espacio trasnochado –con funciones que se extienden hasta las 4 de la mañana y que, ahora, serán parte del FESAALP, a partir de la próxima edición 2012-, se proyectan de forma irreverente algunos de los cortos –actuales e históricos, pocos buenos, muchos no tanto- que, por distintas razones, han sido desestimados de las selecciones oficiales, buscando la reacción del público en plan diversión colectiva.

Con un ambiente distendido, propicio para la plena fruición cinematográfica, el UNCIPAR sigue perfilándose como uno de los festivales más jóvenes del país pese a ser, vaya paradoja, uno de los más antiguos e históricos. Por 40 años más de independencia y cine.