Ella baila sola

Después de pasar por el Bafici pasado, y luego de un recorrido por Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, se estrena en el país la ópera prima de Luján Loioco. La niña de los tacones amarillos es la historia de crecimiento de una chica en un año en que una construcción transforma, también, a un pueblo de Jujuy.

¿Cómo surgió la idea de hacer esta película?

El primer hilo de la historia surgió hace unos diez años y empezó con el personaje de Isabel: una niña-mujer de un pequeño pueblo de calor. Imaginaba su día a día, su personalidad, sus deseos, su vínculo con lo urbano y demás. Por esa época me fui de viaje y conocí Jujuy. Si bien la idea ya venía dando vueltas se activó una tarde en la plaza de Humahuaca. Mientras pasaba el rato con unas amigas y otros tantos turistas de veintipocos, ahí tirados en la plaza comiendo empanadas. Ingresó en la plaza una maestra con un grupo de chicas que no tendrían más de 13 o 14 años; bailaron una bailecito con unos vestidos con volados y se fueron. Era su espacio cotidiano y nosotros estábamos ahí observando. Lo sentí raro. Yo me sentí rara, invasora. Vi de golpe una distancia cultural muy grande. Calculo que materialicé en esas chicas la historia de Isabel y seguí tirando de ese hilo. Fluyó como algo natural, como cuando se te activa un recuerdo onírico en tu cotidianidad. Me di cuenta poco después de ese viaje que eso era lo que estaba tratando de contar: La vida de una niña curiosa y desafiante dentro de un pequeño pueblo y como un grupo de personas que llega de un momento al otro trae sus ideas, sus normas, su consumo, su escala social y su concepto de lo femenino y lo masculino y bueno ella interpreta todo junto, como puede. No recuerdo muy bien cómo fue el proceso. En la génesis se te mezcla un poco todo, pero por esa época empecé a escribir el guión. La película de hecho arranca con una secuencia de Isabel bailando en la plaza principal.

 

¿Por qué esta historia de crecimiento se sitúa en ese lugar en particular? 

En la respuesta anterior se explica un poco el porqué de filmar en Jujuy. Fue una decisión arbitraria. Encontré en Jujuy lo que estaba buscando; imágenes de un relato que me daba vueltas en la cabeza. En ese primer viaje, sentí una conexión particular y un par de años después tuve la suerte de regresar por trabajo y conocí Tumbaya. Un pueblo chiquito rodeado de cerros. Era perfecto. Alejado de la ciudad con una conexión distinta con el universo y la naturaleza. Ahí decidí que si algún día conseguía los fondos, iba a filmar ahí. Y así pasó cuando ganó el guión el concurso opera prima del INCAA. Más allá de eso, no hubo nunca ningún vínculo documental con Jujuy en la película. La historia muestra un pueblo que no tiene nombre y que de hecho siempre lo sentí ficticio y que va más allá de una región a una frontera. Podría responder a cualquier pueblo latinoamericano y a ninguno en específico.

 

¿Qué particularidades tiene el tema de género allí?

No sé qué particularidades tiene allí... Me parece terrible seguir poniendo etiquetas como tema de género a una lucha mucho más profunda, que nos va a llevar años ganar como sociedad. Estamos hablando de la construcción de una igualdad; de la libertad de la mujer para poder ser. No sé si alcanza con denominarlo tema de género. Necesitamos vivir diferente y sobre todo educar diferente. ¿Qué particularidad tiene el tema de género allí? La misma que tiene acá o a 100km de acá o en Montañita Ecuador. Tiene la particularidad de que el patriarcado mata a una chica cada 30 horas. Tiene la particularidad que la norma social y la publicidad nos siguen educando para ver en la mujer un trozo de carne del cual se puede beber y descartar a la basura cuando lo consideren. Hace unos meses estaba viajando de La rioja a Salta cuando el bondi ingreso para subir pasajeros en la terminal de Catamarca. Sería la 1 de la mañana. Una banda de chicas de entre 13 o 15 años esperaban divertidas en el playón, un colectivo. Era sábado y aguardaban obviamente para ir algún boliche. Estaban todas vestidas como dicta la moda: mini-shorts o minifalda, plataformas y remeras ajustadas. Las chicas se divertían entre ellas; se hablaban en secreto, corrían de una a otra chequeando que bondi tomar imagino... Una a los 14 años hace todo prácticamente para y por su grupo de amigas. Creo que poco les importaba o ni eran conscientes de las miradas que estaban recibiendo. Yo desde el segundo piso de otro bondi observaba toda la secuencia: ellas divertirse por un lado. Su torpísimo andar en tacos bajándose los mini shorts que se les clavaba en la ingle por el otro; y también veía las miradas masculinas observando esos cuerpos pre-adolescentes con deseo. Dejándoles saber mediante el piropo que los estaban provocando. Lo único que pensaba era lo expuestas y vulnerables que estaban esas chicas en ese momento, lo expuestas que estamos todas en cualquier momento sobre todo en la pubertad y adolescencia.

 

¿Pensaste en algunos personajes femeninos de la ficción para componer este personaje?

No, la verdad que no pensé.

 

¿Cómo trabajaste con Burgos la composición del personaje?

 Con Mercedes lo primero que hice fue charlar. Conocernos. Contarle un poco de mi y escuchar su historia. Éramos dos debutantes haciendo una película y eso sólo ya era bastante complicado. Quería estar segura de su compromiso y necesitaba que ella confié en mí. Isabel era un personaje complicado para un debut actoral. Y aparte había también una cuestión practica y es que Isabel participa prácticamente de todos los planos de la película. Iba a ser muy desgastante. Tenía que estar dispuesta a ir un poco más allá, de sus miedos, de su frustración, de su cansancio, no teníamos muchas posibilidades ni mucho tiempo. Después empezamos a hablar acerca del personaje, la empezó a conocer y fue haciendo empatía. Era importante no juzgar al personaje y que Mercedes pueda, retrotraerse ella misma a sus 14 años de edad y pensar todas las situaciones de la película desde ese lugar, por donde pasan tus deseos, tus angustias, tus sueños. Después de estas lecturas ya empezamos con los ensayamos de los cuales también participó Manuel Vignau coprotagonista de la película, quien ayudó mucho a Mercedes también a construir confianza. Tuvimos tres semanas de ensayo. Unos días en Buenos Aires y luego una semana en Jujuy en las locaciones reales. El resto se trabajó en rodaje.

 

¿Cómo fue el proceso de rodaje?

Intenso y maravilloso. Fue un rodaje de 4 semanas. Tuve que reescribir bastante el guión a último momento para adaptar la historia a la cantidad de jornadas que tenía. También se tuvo que pensar una puesta que agilice el rodaje. Fue fuerte en ese momento todo este shock de bajo presupuesto pero con paciencia y trabajo se terminó armando una puesta que por sus planos secuencia o coreografiados terminó dándole un ritmo muy interesante a la película. Tuve un excelente equipo en rodaje. Vivimos todos juntos. Tumbaya es un pueblo muy pequeño que lo haces caminando de punta a punta en un ratito. El ritmo del lugar le sumaba mucha paz a nuestro rodaje. A su vez el pueblo era protagonista de la historia y muchos de sus habitantes participaron de la creación de la película ya sea actuando o detrás de cámara.  Fue un rodaje muy lindo, sin señal de celular, sin Internet, con mucho encuentro compartido al final del día.

 

¿Cómo fue el recorrido de la película y qué esperas de su estreno comercial?

El recorrido hasta el día de hoy fue muy bueno, mucho más de la que pensaba. Inició en el Bafici el año pasado e hizo un buen recorrido por Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.  Con el estreno comercial sinceramente espero que se vea. Que exista el tiempo suficiente para que la noticia llegue al espectador y si le interesa, pueda acercarse al cine.