En vilo

El jueves 23 se estrenará, en el Centro Cultural Konex y en Artecinema, La lluvia es también no verte, documental sobre lo ocurrido en República de Cromañón en 2004. Hablamos con su directora, Mayra Bottero, sobre los motivos que la llevaron a retratar, en su primera película, una de las tragedias más grandes de los últimos años en la Ciudad de Buenos Aires.

¿Cómo fue que quisiste hacer este documental?

No lo sé. Surgió como una necesidad muy natural. Es diferente de un “querer”: “necesitar” no suele tener tantas respuestas factibles de conceptualizar. Dudé mucho en involucrarme con un tema tan difícil, pero fue por esa misma razón natural, interna y urgente que el relato de La lluvia es también no verte se recibe como quien te ofrece un pedazo de sí. Bueno, eso siento y espero… Quienes la vieron me dijeron que pudieron apropiarse de la película desde ese lugar emocional y sincero.

 

¿Cómo fue el proceso de investigación y de rodaje?

Te diría que hace 10 años pienso la película; cambió de formas mil veces. Finalmente hace dos años me decidí cuando encontré en casa de mis suegros decenas de VHS con material sobre Cromañón. Ellos grabaron todo lo que pudieron, un poco por juntar posibles pruebas para el proceso judicial y otro poco para guardar las entrevistas que les hacían. Ahí se me abrió todo un universo porque pude verme también en ese material, los colores de lo que recordaba tenia esa textura analógica, brillante, de colores que nos son posibles en la realidad.  

 

¿Pudieron verlo los familiares? ¿Cómo fue el trabajo con ellos?

En diciembre del año pasado hicimos una función especial para ellos, estuvo abierta al público pero lo que más nos interesaba es que todos los que participaron del documental pudieran verlo. Por suerte se mostraron conformes con el resultado. Espero que siga siendo así.Durante el rodaje me acerqué a muchos de los que ya conocía, otros fueron apareciendo en el camino de rodaje.

 

¿Cómo es que tu primera película como directora sea con un tema tan importante como este?

Bueno, me marcó generacionalmente, y creo que ya es hora de que mi generación hable de lo que le pertenece en tiempo presente. Hice lo que pude, es decir, intenté narrar desde mi percepción eso de lo que pude ser testigo durante estos 10 años. Creo que Cromañón necesita más películas, sobre todo de realizadores que puedan enfrentarse a denuncias importantes que destapen la corrupción existente en los casos como este.

 

¿Qué otros proyectos tenés?

En este momento estoy produciendo dos documentales más. Uno se llama Extramuros, lo dirige Liv Zaretzky y es sobre el escritor Miguel Ángel Molfino, su literatura y la conexión de su universo fantástico y los años de clandestinidad como militante. El otro es la segunda película de Martín Benchimol y Pablo Aparo; ellos filmaron La gente del río y ahora vuelven a explorar algunas pequeñas localidades del interior de la provincia de Buenos Aires, pero esta vez para explorar los mitos y tabúes que nos constituyen. Es un documental de humor divertido y profundo. Estoy muy contenta con ambos proyectos, que espero poder terminar para principios del año que viene. Mi próxima película como directora espero sea una ficción cuyo guion estoy terminando.