Encuentros cercanos del tercer tipo

Esfumando el contorno entre ficción y documental, Daniel Rosenfeld, director de la exitosa Cornelia frente al espejo (2012), boceta una obra donde la premisa principal es creer o reventar. Charlamos con él sobre su cuarto largometraje.

Con un registro con un pie en el documental y otro en la ficción, Al centro de la Tierra nos introduce en un viaje hacia las fauces mismas de nuestro territorio, allí donde el paisaje de la Puna bien podría ser el de otro planeta. Sin embargo, como muchas historias del espacio exterior, la búsqueda comienza en la ciudad para luego adentrarse en lo inhóspito, lo infinito, ese desierto que se nos hace estremecedor. La búsqueda de un objeto extraterrestre llevará al protagonista, paradójicamente, a mirar más hacia el suelo que al cielo. Pero su preocupación también está puesta en el futuro, en lo que pasará cuando él ya no esté. Como cada vez más cineastas del nuevo siglo, Daniel Rosenfeld alterna películas ficcionales con documentales, y esta última es una perfecta conjunción de ambas experiencias.

 

La película transita en la cornisa entre el documental y la ficción. ¿Esa fue la idea desde el principio? ¿Qué sentís que te permite explorar cada género?

Sí, fue la idea desde el comienzo. Pero fue un proceso muy intuitivo. Alguien me dijo que no sabía si era una ficción con personajes reales o un documental de ciencia ficción. En todo caso, lo que importa es sumergirse en el relato, hay un buscador de ovnis que busca su grial y ese protagonista existe. En Cornelia frente al espejo, basado en un texto de Silvina Ocampo, trabajamos con los diálogos íntegros de ese texto; Eugenia Capizzano tenía que naturalizar un texto literario, apartándonos del concepto de realismo. En el documental, trato de encontrar la naturaleza de lo que yo percibo en las personas que filmo, esa naturaleza que a veces está escondida. Trato de encontrar lo que no se ve.

 

¿Qué sentís que mueve al protagonista en su búsqueda?

Me parece que es la pasión, la fe, la fe en la curiosidad. Antonio tiene 70 años, y de alguna forma quiere dejarle un legado a su hijo de 10 años para cuando él ya no esté: su pasión por buscar ovnis. Pero dejar un legado es preguntarse también qué recibimos, el sentido del legado es más amplio y es el ciclo de la paternidad y de la vida. No sé si puede trasmitirse una pasión, pero sí sé que la curiosidad es muy frágil. Es muy difícil hoy ser curioso, hay demasiados estímulos destinados a entretener y llenar todos los vacíos, y sin vacío e incertidumbre no hay curiosidad posible. La fe, en el sentido menos banal de la palabra, mantiene a los personajes de la película. Y, a esta altura de las circunstancias, hacer cine también es un acto de fe.

 

La película parece dividida en dos mitades bien marcadas: en la primera, mientras el protagonista está con gente y en la ciudad, los planos son cerrados, pero en la segunda parte, cuando se encuentra frente a la naturaleza, suele mostrárselo diminuto. ¿Fue una decisión para mostrar mejor los paisajes o es la sensación interna del personaje?

En esa segunda parte tiene que respirarse otro aire, el aire de las alturas; los ritmos cambian, las percepciones se agudizan. Había que poner en contexto la inmensidad de la naturaleza y al explorador; esas formaciones geológicas extrañas parecían la concreción de una fuerza metafísica, aunque fueran solo piedras.

 

¿Cómo conociste a Antonio Zuleta? ¿La historia tiene parte verídica?

No existen las historias verídicas, ni siquiera en el periodismo. El concepto de verdad en el cine tiene que ser la relación con los personajes y la verdad sensorial o emotiva que puedas tener viendo una película. Claro que la exploración que hacen los personajes está relacionada con la caída de un objeto volador no identificado hace años en la zona. Antonio es un experto en ufología, pero lo conocí en un casting para otro proyecto que no filmé. Me contó que de joven había trabajado en Taras Bulba, vestido de cosaco, en la película de Yul Briner filmada en Salta en 1960. Al principio yo no estaba seguro de que el tema ovni fuera una película, hasta que comencé a trabajar y a encantarme con esa persona que mira, y su fuera de campo.

 

Al centro de la Tierra

De Daniel Rosenfeld

2017 / Argentina - Alemania - Holanda - Francia / 84’

Estreno: 9 de noviembre (Cinetren)