Entrevista exclusiva: Jodie Foster

Con una carrera que se extiende por cinco décadas, Jodie Foster nunca dejó de ser una de las estrellas más brillantes y respetadas del séptimo arte. Con motivo del premio Lifetime Award que recibió hace pocos meses, hablamos con la actriz,

Mientras en el casino del Caesar Palace brillaban las luces de los tragamonedas, al compás del ruido de las cartas de blackjack y los dados que caían sobre alguna mesa, dentro del teatro The Colosseum ya había una verdadera ganadora: Jodie Foster.

Y habiendo recibido el máximo premio ‘Lifetime Achievement Award’, que reconoce los logros de una larga carrera, la entrevistamos para recorrer juntos, los mejores premios de su vida.

¿Recuerda con claridad el primer premio que recibió en toda su vida? ¿Mi primer premio?

No (Risas). Bueno, tuve unos que no fueron tan importantes. Supongo que gané un Emmy por algún especial de televisión donde interpretaba a una jugadora de béisbol. Pero también me nominaron al Oscar cuando tenía doce años y perdí. Pero igual fue un gran momento para mí. No lo voy a olvidar. Nunca voy a olvidar cuando estuve en el auditorio y al segundo que mencionaron mi nombre, cuando apenas dijeron “Jo...”, me puse coloradísima, me picaba todo el cuerpo. Y perder fue una tranquilidad, de verdad, porque no sabía que iba a hacer si tenía que subir a recibir el premio con tanta vergüenza.

¿Qué significa -en comparación- un trofeo que premia toda su vida, como el Lifetime Achievement Las Vegas?

Me encanta la idea de recibir un premio por los logros de mi vida. Siento que estoy en este mundo desde hace muchísimo tiempo. Empecé cuando tenía tres años, es decir que ya van 52. Tengo una carrera bastante larga. Y es realmente un orgullo haber trabajado en los años 60, después los 70, la era de oro del cine, los 80, los 90, el año 2000 y hasta el 2010. Vi toda clase de rostros en esta industria, diferentes héroes. ¿La actuación se lleva en la sangre?

¿Sus hijos van a seguir sus pasos?

Mi hijo Charlie es muy bueno como actor. Lo vi hace muy poco en una obra de teatro que hizo en la Universidad. Estoy increíblemente orgullosa de él.

¿Y su otro hijo, Kit, eligió un camino totalmente diferente, como la ciencia?

Sí, uno de mis hijos es muy extrovertido y encantador y le gusta improvisar como actor, mientras que mi otro hijo Kit es un científico que habla de cosas que yo no entiendo, pero amo cada minuto que lo hace. La inteligencia obviamente la heredaron de la madre que habiendo nacido en Los Ángeles el 19 de noviembre de 1962, ya había aprendido a leer a los tres años, para aprender un perfecto francés en el Lycée Francais, además de entender perfectamente italiano, un poco de español y también alemán.

Jodie Foster está acostumbrada a recibir premios, desde que fue nominada al Oscar por el clásico de “Taxi Driver”, con Robert De Niro (sí, aquella fue la película donde apenas tenía 12 años y perdió como Mejor Actriz Secundaria frente a una menos conocida Beatrice Straight por “Network”, aunque De Niro ganó como Mejor Actor y “Taxi Driver” perdió en la categoría Mejor Película frente a “Rocky”).

Con la siguiente nominación por “Acusada” (1989), Jodie ganó su primer Oscar. Y volvió a ganar otra estatuilla como Mejor Actriz en 1992, por el clásico rol de la investigadora del FBI Clarice Starling en “El silencio de los inocentes”, que además ganó en las categorías Mejor Película, Mejor Actor (claro, Anthony Hopkins), Mejor Director (Jonathan Demme) y Mejor Adaptación de Guion (Ted Tally).

En 1995, Jodie obtuvo la cuarta nominación al Oscar por “Una mujer llamada Nell”, que le sacó de las manos Jessica Lange por “Blue Sky”. Y sin perder el sentido del humor, apareció en la última ceremonia del Oscar, con muletas, para bromear con Jennifer Lawrence, al decir que Meryl Streep le había hecho lo mismo que Margot Robbie en la película “I, Tonya”. E

n la ceremonia del máximo premio de Cinema-con, con el trofeo en la mano, arriba del escenario, agradeció emocionada a la Asociación de los Dueños de las Salas de Cine en Estados Unidos, que le entregó el trofeo: “Hace 52 años que estoy en el negocio del cine y lo sigo queriendo por las mismas razones” y agregó “por la exploración de un personaje, para mejorar en vez de empeorar”. Agradeciendo también a su representante Jennifer Allen, que la acompaña desde hace 40 años, también tomó su tiempo para recordar la parte más importante del cine: “La gente de las salas del cine y el público que sigue volviendo”.

Este año justo se celebra el 30 Aniversario del estreno de “Acusada” donde incluso ganó su primer Oscar....

¿En serio?

Sí, tal cual. ¿En medio de la revolución femenina del movimiento #MeToo, 30 años después, se da cuenta del impacto que tuvieron sus roles en las diferentes generaciones?

Bueno, no sé. Es difícil entender el impacto que tienen nuestras películas. Al menos sé que “Acusada” tuvo bastante impacto en mí, porque fue una actuación que me cambió la vida en sentidos que yo realmente no entendía en aquel entonces. Apenas había cumplido 25 o 26 años y no entendía por qué me había interesado la historia. Ni siquiera entendí la forma en que la interpreté, totalmente inconsciente. Supongo que mucho tuvo que ver la herencia de mi madre y su madre. Conté su historia como sobreviviente, como una forma de sanar, realmente. Y si algo así entró en la conciencia de la gente, es lo que el cine realmente logra. El cine puede darle a la gente una oportunidad de pensar en cosas que a lo mejor nunca pensaron en toda la vida. Al menos es algo que me pasa a mí. ¿Su nuevo documental “Be Natural” tiene que ver algo con buscar un cambio feminista en el cine? Ahí sí que no puedo darme crédito, porque yo solo le agregué la voz a la narración. Pamela Green es la directora que pasó diez años con “Be Natural”, la historia de Alice Guy-Blaché, que incluso se discute si realmente fue la primera mujer directora de todos los tiempos, en la década de 1890, pero al menos fue potencialmente la primera narradora del cine, seguro. Ella trabajó con los hermanos Gaumont y Lumiere. Y es una historia extraordinaria de alguien que ha sido muy invisible en todos estos años. Es algo que me sorprendió muchísimo y solamente me ofrecí para participar, pero la película es de Pamela. Ella se merece todo el crédito.

Y a la hora de hablar de gustos sobre el cine, ¿cambian las historias que la inspiran como actriz, directora o como espectadora?

A mí me gusta el cine de todo tipo. Me encanta explorar diferentes experiencias. Como directora, creo que me inclino mucho más por mostrar algo que se sienta muy verdadero y real, donde me olvide donde estoy, involucrándome con las actuaciones. Busco también una oportunidad para ayudar a darme cuenta quién soy, para mejorar además como persona.

¿Y después de tanto tiempo hay alguna película que de pronto siente que no llegó a tener la atención que hubiera querido?

Probablemente debe haber un millón de temas, pero supongo que hay ciertas joyas en las películas que yo amo, porque algunas significaron mucho para mí y a lo mejor no resultaron tan perfectas. Y a veces me pone triste que hayan pasado tan pronto. “The Beaver”, por ejemplo, creo que fue un gran momento en mi vida como directora de cine. Era una película extraña, sabía que no era para todos. Tuvo circunstancias difíciles en el estreno (en la peor época de Mel Gibson) y creo que también es una película donde yo siempre vuelvo a recordar mucho. “Nell” también fue una producción que cambió mi vida y más allá de la nominación al Oscar, la gente no habló demasiado.

¿El mayor desafío de toda su carrera?

Tuve varios desafíos. El primero fue la transición entre la actriz infantil y la más madura. No lo recuerdo como un desafío, pero creo que mi madre -que era mi manager- lo pensó bastante. Y la transición de la actuación a la dirección fue difícil porque a veces hay que dejarse llevar por el reinado que controlás para ordenar el que te permite evolucionar como cineasta. Esos, te diría, que fueron mis más grandes desafíos.

¿La mejor lección que aprendió en su carrera, que le hubiese gustado saber mucho antes, cuando era más joven?

Nunca aprendí a decir ‘no’; se suponía que siempre tenía que decir ‘sí’ y a lo mejor resultó una buena cualidad para una soldadita. Yo era muy buena como soldado, cuando tenía seis o siete años, como cuando el frío era terrible y nunca me quejé porque me dolían los dedos del pie o simplemente no sabía decir ‘no’. Es algo que aprendí mucho más tarde. Hoy los jovencitos no tienen problema. Lo he notado. Hay niños con un gran sentido adulto y creo que están entrenados para saber que tienen mejores ideas o que sus opiniones impactan de alguna forma. Yo no era así y es algo que me hubiera encantado saber.

¿Y hoy, como actriz, qué expectativas tiene de un director? ¿Y como directora, qué espera de otros actores, con sus películas?

Trabajé con muchos directores a lo largo de tantos años y muchos de ellos debutaron conmigo como directores. Tenían su visión y, como actriz, yo sólo quería servir para mostrar esa visión. Por eso, siempre trato de saber lo que ellos quieren decir creativamente, me gusta averiguar la visión que tienen para tratar de ayudarlos a mostrarla. Pero también creo que los mejores directores son buenos como padres. Los buenos padres te dicen que tenés que salir de la habitación, que te necesitan en el auto a las 9.20, pero te dicen que el auto tiene que llegar a las 10.45, aunque te dan la libertad creativa para llegar entre los dos puntos. Es una combinación de estructura que me encanta, por la libertad que genera.

¿A cuál de todos sus personajes de cine diría que le tiene más respeto?

Es una pregunta difícil de responder. ¿A lo mejor los que me gustan más? También sería difícil porque me gustan todos en cierta forma. Pero a lo mejor, Ellie Arroway en “Contacto”, es un personaje que realmente admiro. Es alguien en que pienso bastante. Es alguien que me gustaría ser en la vida real. No sé si soy así, pero me gustaría parecerme a ella, por la combinación de su inteligencia, el lado intelectual y la estructura que tiene alguien que está atormentada por su centro emocional. Es lo que me encantaría tener en mi vida.

¿Y si pudiera volver a interpretar alguno de sus otros personajes, para revivir la misma historia una vez más, cuál elegiría?

Ah, me encantaría volver a interpretar el rol de Clarice Starling en “El silencio de los inocentes”, por la extraordinaria experiencia que tuve con un personaje realmente increíble. Y sería maravilloso saber quién es Clarice a mi edad, hoy. Obviamente lo hicieron con otras películas, pero no conmigo.