Escape perfecto

Con aires de coming of age, Un viaje a la luna se entromete con astucia en la mente fantasiosa y desesperada de un adolescente que descarta escapar a la playa porque no le resulta lo suficientemente lejos de su familia. Solo puede bastarle una temporada en la luna.

¿Cómo llegaste a la idea de la película?

La idea de la película surgió espontáneamente, casi como una aparición. Sin explicaciones ni sentido alguno. Apareció esa idea y necesité contarla inmediatamente. El guion lo escribimos en menos de tres meses. Todavía hoy me cuesta explicar por qué se me ocurrió esa idea, pero debe ser que para mí los temas de las películas no tienen que ser necesariamente obsesiones o fascinaciones personales. Pueden también ser cosas ajenas y desconocidas que queremos explorar.

 

La película aborda fuertemente la cuestión de la adolescencia, ¿cómo fue esa etapa de tu vida?

La película no es autobiográfica, para nada, pero sí estoy seguro de que esa etapa, la primera adolescencia, los 14 años, fue el gran quiebre de mi vida, cuando repetí tercer año y decidí que iba a ser director de cine. La fantasía y la locura que hay en la película no es otra cosa que parte de lo que había en mi cabeza a esa edad cuando con cámaras prestadas hacía cortos de ficción, animación stop motion o escribía guiones. Fui criado mirando a Hitchcock, los Hermanos Marx y el genio de Buster Keaton. A los 15 años mi papá hizo un esfuerzo extra y me compró una cámara de video. Ese mismo año Canal 9 empezó a pasar Twin Peaks, así que imaginate.

 

En tu carrera trabajaste en decenas de videoclips, ¿qué te aporta eso a la hora de filmar películas?

Haber filmado tantos videoclips de artistas y presupuestos tan variados me aporta tres cosas fundamentales para hacer cine: lo primero es la velocidad, el músculo ejercitado de grabar a los piques, deteniéndome solo en lo que realmente la escena pide y teniendo un nivel de concentración superlativo. Lo segundo es la pérdida total de pudor. Hacer clips te lleva a un nivel de experimentación poco común, y esa es una ventaja que hay que aprovechar. Animar a mancharse, a pasar vergüenza, a que se rían de uno, a empujar al equipo y al cast a que se animen a un poco más. Por último, haber trabajado con tantas estrellas me saca el peso de tratar con famosos a la hora de dirigir actores de larga trayectoria.

 

En 2014 el videoclip Propuesta indecente se volvió el más visto de la historia de YouTube Argentina, ¿qué significó eso en tu carrera?

Mi carrera tuvo tres empujones. El primero fue hacer como primer video Don, de Miranda!, que se convirtió en un himno en Latinoamérica. El segundo fue Crimen, de Cerati, que además de tener mucha prensa, premios y reconocimiento me abrió las puertas a videos más grandes. Y Propuesta indecente significa mucho. Pensar que tanta gente lo vio y lo elogia es maravilloso, y son cifras de vistas a la que una película nunca puede llegar. Ahora Un viaje a la luna estará en un festival en República Dominicana, y yo voy también invitado a dar una masterclass sobre videoclips.

 

En esta película trabajaste con muchos actores jóvenes, ¿cómo fue el trabajo con ellos?

El trabajo con actores jóvenes fue maravilloso y con gran ayuda de Marisa Vernik, quien hizo el casting y con quien fuimos encontrando los tonos que queríamos en ensayos previos e incluso en filmación. Ángelo Mutti Spinetta es un actor muy profesional a pesar de su edad. Se bancó estar veinte días del verano en todas las escenas. Sabía exactamente a dónde iba su personaje. Ángela Torres es otro talento extraordinario. No hay alguien como ella en Argentina. Es sutil, y cada vez que ella está en escena es como si la película subiese un punto. Los demás jóvenes también son maravillosos y no me costó nada dirigirlos. Fue un placer. Además yo me sentía un poco el padre de todos ellos, y tengo un sentimiento de cariño que se acerca a algo que solo siento por mi hijo.

 

¿Cuáles son tus planes para 2018?

Mis planes para este año son muchos que empiezan con el estreno de Un viaje a la luna y la participación en algunos festivales más. El gran desafío es mi segunda película, que estamos terminando de escribir con Alberto Rojas Apel y que va a ser mucho más cruda y violenta. Por ahora se llama Sin salida al mar, aunque ese no será el título, y cuenta la historia de tres personajes encerrados en un lavadero automático que luchan por su vida en un thriller de locura e intolerancia. Y también estoy empezando a adaptar para cine una pequeña novela de César Aira de la cual tengo los derechos. Y planeo hacer varios videoclips acá y afuera del país.

 

Un viaje a la luna

De Joaquín Cambre

2018 / Argentina / 87’

Estreno: 15 de febrero (Cine Tren)