Excursiones

Yarará, segundo trabajo de Sebastián Sarquís, no solo cumple con la función de homenajear a Palo y hueso, dirigida por Nicolás Sarquís (padre de Sebastián), sino que también se inspira en un cuento de Juan José Saer para narrar el viaje que el mismo Sebastián realizó en busca de escenarios y personajes para su película.

¿Cómo tuviste la idea de hacer esta película?

Originariamente realicé varios viajes al pequeño pueblo costero de Santa Fe. Yarará surgió de la idea y necesidad de realizar un acercamiento, un homenaje a un film clásico de la década del 60 llamado Palo y hueso, y a quienes lo realizaron. Esta película fue la ópera prima de mi padre, y durante la filmación, en San José del Rincón, fui concebido. De alguna manera, Yarará constituye un encuentro con mis orígenes.

 

Seguís dos rastros: el de tu padre y el de Saer. ¿Cómo fue trabajar con esa doble herencia?

Transitar los mismos lugares y las huellas, quizás perceptibles solo en mi imaginación, de sus personajes y de ellos mismos me seducía considerablemente. Quizás, más que como una herencia, que puede tener cierta connotación de peso y responsabilidad a la hora de llevar adelante el proyecto, yo me inclinaría más por definirlo como un homenaje que decidí hacer a dos hombres cuya obra que admiro. A Saer y a mi padre creo que los emparenta no solo una entrañable amistad, un mutuo respeto y reconocimiento, sino además el hecho de haber tenido una obra coherente a lo largo de todo su recorrido. Ninguno negoció sus ideas estéticas. La construcción de la subjetividad, el planteo de la existencia confusa, la temporalidad en diferentes planos, el fuera de campo, la luz, el tiempo son elementos que están presentes en la obra de los dos. Cada uno con las herramientas del lenguaje que eligió. La morosidad y el detalle en las descripciones de los lugares y personajes y cómo estos interactúan con su entorno hacen de la obra de Saer un disparador fascinante para filmarlo. Al mismo tiempo, la adaptación es sumamente compleja por la misma irreductibilidad de su prosa.

 

¿Cómo resultó la idea de adaptar una ficción mezclándola con un documental?

Esta historia fue concebida como un recipiente en el que todo puede mezclarse. En este sentido, internamente tenía cierta libertad en el registro de las imágenes, podía nutrirme de cierta casualidad y azar que emanaba del lugar. Me interesaba trabajar sobre la idea de un relato dirigido a la libre percepción del espectador, que pudiera pendular en una delgada línea que separa los mundos de la ficción y el documental, sin responder directamente a una trama convencional. Sí es cierto que era un gran desafío poder saber de antemano si el relato podía tener coherencia narrativa porque la propuesta enmarcaba cierto riesgo. Sin embargo, el hecho de que la historia me tocara tan de cerca me permitía, evidentemente, tener un grado de intuición agudizada que me guiaba. En este sentido, el aporte y compromiso del equipo técnico y artístico que me acompañó hizo lo necesario para que esto pudiera llevarse a cabo. A mi modo de ver, la película es una ficción con algunos elementos del documental; de no haberlos utilizado, no podría haber logrado algunas situaciones con el grado de verosimilitud que la historia requería. Un ejemplo de esto es haber provocado el encuentro de los dos protagonistas de Palo y hueso en una proyección de esa película. Para esa ocasión ninguno de ellos sabía que iba a cruzarse con el otro y no se habían vuelto a ver desde hacía 45 años.

 

¿Como pensás que se relacionan Palo y hueso con Yarará?

Palo y huesoy El camino de la costa, del cual realicé una adaptación que derivó en Yarará, pertenecen a una temática similar y a una ubicación geográfica, en cuanto al conflicto que presentan. Asimismo, el segundo fue escrito pocos años después del primero. En ambos casos nos encontramos con personajes brutales, introspectivos, marcados por el entorno que habitan, encadenados a sus destinos, aceptando los hechos como irreversibles con una resignada actitud. Tienen entre sí una comunicación subjetiva, acrecentada por cierta rusticidad en el comportamiento. Al mismo tiempo, creo que hay un elemento central que unifica todas las historias y ese es la búsqueda, que esta se relaciona con un viaje en el tiempo y en la memoria de los personajes. 

 

¿Qué recorrido realizó la película hasta ahora y cuáles son tus expectativas con el estreno?

La película tuvo su preestreno la primera semana de junio en Rosario, en el cine El Cairo, con una muy buena aceptación por parte del público.