Federalización: la cuenta pendiente

Se habló mucho de federalización, pero lo cierto es que todavía se está lejos, en materia audiovisual, de que eso no sea una expresión de deseo o un anuncio precipitad: lo cierto es que el 80% del cine argentino se produce en el área metropolitana de Buenos Aires. Las fichas están puestas en FAVA (Federación Audiovisual Argentina), un núcleo de cineastas y productores que comenzaron a nuclearse regionalmente y que obtuvo su conformación legal en el Festival Internacional de Mar del Plata.

Que la federalización de la industria audiovisual argentina es una cuenta pendiente a esta altura es vox populi entre todos los sectores que la componen. Según datos del INCAA, el 80% del cine argentino se produce solo en el área metropolitana de Buenos Aires. Para hacerle frente a este conflicto –que atraviesa al país en todas sus actividades y desde el inicio mismo de su historia como nación–, realizadores y productores de las provincias han comenzado a nuclearse en organizaciones locales y regionales que ahora persiguen un objetivo más ambicioso: la conformación legal de la Federación Audiovisual Argentina (FAVA).

Reunidas primero en el marco del 6° Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín, después en el 13° Festival Internacional Oberá en Cortos, y finalmente en el 23° Festival de Cine Latinoamericano de Rosario, las organizaciones provinciales firmantes son 24. Y planean volver a juntarse en el próximo Festival de Cine de Mar del Plata, donde tienen la intención de consolidarse legalmente para comenzar una etapa de diálogo institucional con organismos de la producción audiovisual –públicos y privados– con el objetivo de establecer acuerdos y nuevas pautas de trabajo.

Ante las realidades audiovisuales tan diferentes que se viven a lo largo de un país con casi tres millones de kilómetros cuadrados de superficie (el octavo más grande del mundo), esta organización de organizaciones se propone avanzar en busca de objetivos comunes respetando las identidades diversas en “un modelo de participación federal, plural, con participación de todos los realizadores del país, definiendo acciones para continuar fomentando la producción de cine y televisión de calidad con pantallas aseguradas a nivel local, regional, nacional e internacional”.

Para Roberto Ramos, de la Asociación de Realizadores Independientes de Catamarca (ARIC), “‘federal’ históricamente es una palabra que se usa mucho, pero que se ha puesto en práctica muy pocas veces y de manera muy limitada en todos los ámbitos de la vida pública. Para lograr la federalización de la industria cinematográfica es necesaria la participación de las asociaciones provinciales en la mesa en la que se toman las decisiones dentro del INCAA. Una situación ideal sería que haya un representante provincial con voz y voto respecto de las políticas del sector”. Y agrega: “Las acciones para alcanzarlo son el asociativismo y la organización. Organización interna de cada colectivo provincial y asociación con otros en el ámbito regional y nacional. En este sentido, vemos a la FAVA como un importantísimo paso”.

Entre las propuestas para la federalización, FAVA incluye, como puntapié inicial, la articulación entre las políticas de producción cinematográfica nacionales y provinciales. Además, exigen una televisión pública representativa del amplio espectro nacional y la creación de dependencias del INCAA en las provincias para que los realizadores no tengan que viajar cada vez que deben hacer trámites y gestiones. También piden que los estrenos se realicen en los lugares donde se han filmado las películas, ya que consideran que así tienen un público genuino asegurado. Como ejemplo en el camino hacia la federalización, la mayoría destaca la apertura de las sedes de la ENERC NOA, NEA y Cuyo; y proponen consolidar uniones regionales estratégicas que no por eso dejen de atender las necesidades particulares de cada provincia.

Desde Mendoza, el Colectivo Audiovisual Leonardo Favio (formado por más de 30 directores y productores de la provincia) ha logrado gestionar la presencia de la Gerencia de Fiscalización del INCAA y que más de 100 mendocinos se inscriban en el Registro Nacional Audiovisual, además de ser el anfitrión de la 2° Reunión Federal de la Multisectorial por el trabajo, la ficción y la industria audiovisual nacional que tuvo lugar en su capital a fines de septiembre pasado. Ciro Néstor Novelli, parte de la comisión ejecutiva, apunta a un tema central: la distribución. Y propone que “se busquen espacios alternativos, tanto físicos como virtuales, para mostrar las producciones: escuelas, sindicatos, empresas, universidades, festivales provinciales itinerantes, canales provinciales públicos y privados, y cinemóviles, entre otros”.

Para aumentar la producción local, ARAS, la Asociación de Realizadores Audiovisuales de Salta (reunida desde 2011), está enfocada en la creación del Distrito Audiovisual Salta para promover la inversión privada. Y lo cierto es que ya han conseguido un gran desarrollo de la actividad audiovisual salteña, que en los últimos años ha mostrado un crecimiento sin precedentes en la historia de la provincia al haber ejecutado un presupuesto de 25 millones de pesos desde 2010. Respecto de las políticas públicas, el presidente de ARAS, Luis Ariel Mamani, advierte: “En este punto, el avance en Salta será lento. Desde nuestra asociación trabajamos para que haya un incentivo al desarrollo de proyectos audiovisuales, pero la ausencia de política audiovisual directa (en el caso de la provincia) y el comienzo de gestión (en el caso de la municipalidad) nos aseguran un buen tiempo de trabajo y gestión hasta lograr la comprensión de esta necesidad imperiosa para el desarrollo de la actividad”.

Por su parte, la Red de Realizadores de Misiones, nucleada desde 2008 y con más de 70 miembros, logró lo que muchas otras se proponen: obtener una ley audiovisual provincial. Ahora están en plena construcción del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones y del desarrollo del Espacio Audiovisual del Noreste Argentino (EANEA). Gastón Gularte, su presidente, afirma: “Sabemos bien del valor de la producción audiovisual como herramienta creativa de construcción social y desarrollo autónomo. Sabemos también lo que significa la generación de imágenes propias en historias que nos representan porque ellas van a permanecer como huellas trascendentes de nuestros tiempos”.Por eso, también están atentos al tema de la distribución que fomentan, por ejemplo, a través del Festival Oberá en Cortos (surgido en 2003) y del Foro Entre Fronteras, un espacio itinerante de carácter participativo y horizontal que los reúne con colegas de Paraguay y Brasil.

Realizadores Audiovisuales de Formosa (RAF) está constituida desde 2010 y desde entonces ha producido once documentales y una serie de TV dentro del plan de fomento de la TDA. Transformada en Cooperativa Audiovisual desde 2014, tiene entre sus objetivos capacitar y facilitar la incorporación de trabajadores al sector. Abocada en la actualidad a la realización de una serie documental encargada por el Ministerio de Industria de la Nación, está articulando proyectos con distintas organizaciones del sector de la región y de Paraguay y han presentado un borrador de la Ley Audiovisual Provincial, basada en la misionera, promulgada en 2014. Dice Alejandro Bello Pacheco, integrante de su Consejo de Administración: “Creemos que es imprescindible contar con una herramienta legal que respalde al trabajador local y fomente la actividad, considerando a nuestra provincia como la de menor desarrollo audiovisual de la región y del país. La economía formoseña está básicamente ligada a lo rural, no existen empresas privadas de envergadura que estén interesadas en financiar producciones audiovisuales. Es así que el Estado se constituye en un eslabón fundamental, necesario para producir audiovisuales que nos representen culturalmente”. Y agrega el escalofriante dato de que en Formosa nunca se hizo un festival de cine ni ninguna muestra apoyada por el INCAA.

En Catamarca, ARIC existe hace casi 10 años, aunque hace poco se ha formalizado legalmente. Ramos explica la situación provincial: “Lo audiovisual está en una etapa inicial de desarrollo. Si bien se han realizado algunas producciones para la televisión a través de los planes de fomento del INCAA, las mismas no han tenido una regularidad para asegurar un trabajo continuo, razón por la que estamos trabajando en un plan de desarrollo de la actividad a fin de asegurar un ciclo de proyectos que apunten a la producción y a la profesionalización de los trabajadores locales”.

Desde la Asociación de Productores Audiovisuales de Córdoba (APAC) trabajaron, junto con el resto de las entidades que forman la Mesa del Audiovisual Cordobés, en la redacción y presentación de la Ley Audiovisual de la Provincia, que contempla no solo el cine sino también otras expresiones audiovisuales como la TV, la animación, los contenidos multiplataforma y los videojuegos. Esta Ley, recientemente aprobada, busca declarar la actividad audiovisual como actividad industrial y de interés público y cultural a partir de la creación del Polo Audiovisual Córdoba, un fondo de fomento concursable y una Comisión de Filmaciones. Según prevén, con la implementación de la Ley se pueden crear, solo en el primer año, 3200 puestos de trabajo. En Córdoba el problema no parece ser solo del ámbito de la producción: en pleno auge del Nuevo Cine Cordobés, en la provincia se han producido en los últimos ocho años más de 40 películas y 30 series para TV. Por eso, Juan Maristany, vicepresidente de APAC, explica lo importante que es para ellos trabajar en generar políticas activas de fomento y control de la distribución: “Desde APAC fomentamos espacios de exhibición a través de muestras de cine (nacionales e internacionales) y acuerdos con pantallas alternativas”.

Desde una de las asociaciones pioneras, la de Cineastas de Córdoba (ACCOR), fundada en 1985 y responsable de la reapertura del Departamento de Cine de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba (cerrado durante la dictadura y reabierto en 1987), apuntan también al tema de la distribución. “La vemos como concentrada y oligopólica en las salas comerciales”. Marta de la Vega, su presidenta, agrega: “Consideramos importante el cumplimiento de la Ley de Cine sobre cuota de pantalla. Nos parece necesario desarrollar las salas INCAA, así como corredores alternativos en salas de teatro, clubes o espacios de sociedades civiles y comunitarias, con participación de los autores en los estrenos”.

El Cluster Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires viene trabajando desde 2013 en establecer “un espacio multisectorial y asambleario en el que la información estratégica y los recursos técnicos y artísticos se compartan desde la autogestión y la colaboración”. Promoviendo el cooperativismo y la capacitación constante, también consideran a la distribución como una pieza fundamental en el intercambio, y apoyan proyectos alternativos como No Solo en Cines, de Emiliano Romero, abocado al desarrollo de una plataforma que vincule directamente a los responsables de las producciones con los espacios de exhibición.

Desde la Asociación Rionegrina de Artes Audiovisuales (ARNAA), formada en 2012, también están impulsando una Ley Audiovisual para su provincia y trabajando en la creación de la Red Patagonia Audiovisual. Federico Palma, su presidente, explica que los problemas típicos de distribución de la posición periférica crecen exponencialmente a medida que el territorio se aleja de la metrópoli. “Más allá de la necesidad de una acción comprometida del INCAA y de los propios gobiernos provinciales en bancar circuitos y pantallas locales y regionales, tenemos que empezar en el sector de la producción por concebir un audiovisual que construya público propio, que pinte su aldea primero y que no muera en dos semanas en el Gaumont o en una selección a un festival”.

La Cámara de Empresas Productoras de la Industria Audiovisual Rosario (CEPIAR) se formó en 2015 con el objetivo de nuclear, representar y velar por los intereses de las empresas productoras audiovisuales de esa ciudad. Actualmente, desarrolla actividades de formación y promueve acuerdos con el Estado Municipal y Provincial, el INCAA y otras organizaciones nacionales y entes privados. Al mismo tiempo, fue anfitriona del tercer encuentro de la FAVA y elabora un proyecto de Ley Audiovisual para la provincia de Santa Fe que regule todas las etapas de la actividad. Respecto de la distribución en su provincia, explican el problema: “En Santa Fe los canales de aire son repetidoras de canales de Buenos Aires y, si bien ha comenzado a funcionar un nuevo canal público, ni este ni aquellos muestran interés alguno en exhibir producción independiente local ni aportar al crecimiento de la industria. Asimismo, más allá de que contamos con dos espacios INCAA en la provincia y un cine público en Rosario, no existe una regulación que nos permita mantener nuestras películas en cartelera ni conformar un público que consuma las producciones locales”.

Tucumán Audiovisual, activa desde mayo de este año con el objeto de defender y garantizar el trabajo del sector, también pretende promulgar una Ley Provincial Audiovisual y tener un plan de fomento local. En pleno proceso de articulación con otras asociaciones de la región para conformar un espacio, también forma parte de un Foro Provincial junto con el Ente Cultural Tucumán y la Escuela de Cine UNT, entre otras. Para ellos, “la federalización de la industria es una necesidad histórica que no debe sufrir más postergaciones como política de Estado. Es necesario definir los alcances de lo que se denomina “industria cinematográfica” en nuestro país y poner en perspectiva las necesidades de cada una de las regiones en sus condiciones y características particulares. Por eso pensamos que debe desarrollarse y profundizar un proceso de profesionalización acorde a la demanda y necesidad de cada región para entrar en un proceso de industrialización real y concreto”. Respecto de la exhibición, su situación no difiere de la de otras provincias. Cuentan con un único Espacio INCAA en la capital cuya programación solo cuenta con cinco funciones semanales mientras esperan la apertura de una sala Mercosur en el municipio de Tafí Viejo.

Wayruro Comunicación Popular, de Jujuy,es un colectivo audiovisual con más de 22 años de trabajo en el NOA que pertenece al Espacio Norte Audiovisual (ENA) y que se aboca, principalmente, a tres áreas de trabajo: la producción audiovisual; la capacitación (cuenta con Kallpa Canal/Escuela, un canal comunitario que también es una escuela de formación audiovisual para organizaciones barriales y comunitarias); y la difusión y distribución de su producción local, por ejemplo, a través de Jujuy/Cortos, que este año tendrá su edición número 15. Ariel Ogando, coordinador de Wayruro, cree que para lograr la verdadera federalización de la industria “hay que profundizar y consolidar políticas de regionalización de los recursos, descentralizando las iniciativas y permitiendo que las distintas provincias cuenten, en sus películas, sus propias historias”. Todos coinciden: no será fácil, no será rápido, pero gracias a FAVA el camino comenzó.

 

El desafío