Horacio Maldonado: "DAC es nuestra mejor película y es colectiva”

El Secretario general de DAC repasa una vida dedicada al cine, desde todas sus aristas. Después de dirigir y producir, hoy se encuentra dedicado a defender los derechos de autor de los directores desde ese reducto increíble que es la casa de los directores en la calle Vera.

Horacio Maldonado fue uno de nuestros primeros profesores en la escuela de cine, y lo invitamos a escribir en HC aquellos míticos artículos llamados “Avivando giles”, donde le revelaba a los jóvenes cineastas cómo acceder a los fondos del INCAA.

Con solo 23 años se había iniciado como director con “Alguien te está mirando” (1988), una sci-fi, terror y rock & roll, con un Soda Stereo en su mejor momento en su banda de sonido. Siguió con “El Desvío”, una gran muestra thriller indie (1998), y “Héroes y Demonios” (2012), además de producir películas para varios otros.

Pero a partir de un momento su carrera tuvo un plot point: se dedicó casi exclusivamente al Derecho de Autor de los Directores, siendo parte fundamental en la construcción de la DAC -Directores Argentinos Cinematográficos-, un verdadero milagro para los directores argentinos.  

¿Cómo pensás desde el hoy tu camino?

Es un camino sin dudas íntimamente ligado al cine. Ya pasaron 30 años del estreno de mi primera película y casi 15 años en los que con un grupo de entrañables compañeros de ruta fundamos la construcción de la Sociedad de Gestión de Derechos que hoy es DAC. Está claro que para mí en todo ese tiempo hay dos etapas, pero la segunda hubiera sido imposible sin todo el conocimiento y experiencias de la primera. Como director, en los inicios sentía que estaba totalmente solo.

Hoy sabés que existe en Argentina una entidad que es tu casa, que te acompaña en tu carrera, cuidando y pagando tus derechos de autor generados aquí y en el exterior, brindándote protección de todo tipo para vos y tu familia, no solo económica sino como la de acción social, seguros de salud, de vida y de tantas otras cosas que antes no existían. ¿Si me preguntás si no extraño filmar? Claro que sí, cada día. Pero esto quehemos logrado con tanto trabajo es tan importante para nuestro colectivo y para nosotros como grupo profesional y como creadores, que debe ser cuidado y protegido para nosotros y, sobre todo, para las generaciones que vienen, para que aquellas carencias que tuvimos sean solo un viejo recuerdo del pasado. DAC es una entidad que participa muy fuerte dentro del tablero de propuestas sobre el fomento a la actividad audiovisual y la política cinematográfica. 

Como partícipe y testigo activo de los vaivenes de la actividad ¿cómo pensás el cambio que fue teniendo el cine argentino en las últimas dos décadas? 

Todo se ha empobrecido en nuestro país y el cine no podía escapar a las consecuencias de este achicamiento generalizado. Aun cuando el advenimiento del cine digital supone una democratización y el acceso general a la producción audiovisual, esto no ha ocurrido aquí realmente.

El empobrecimiento del que hablo se hado como consecuencia del recorte firme y sostenido a través de los años de los costos de producción que debe financiar el INCAA provenientes del fondo de fomento creado por la Ley de Cine.

Así es que las diferentes autoridades de turno falsean y mienten sobre el verdadero valor del costo de un largometraje de presupuesto medio –que la Ley ordena actualizar anualmente vía el Poder Ejecutivo–; para tener como ejemplo, hoy el Presidente del INCAA dice que elevará el Costo Medio a 12,5 millones, cuando el valor real de mercado es de 25 millones, es decir, exactamente el doble.

El Costo Medio es la columna vertebral de la Ley de Cine y todos los porcentajes de subsidio están basados y amarrados a este costo, si se miente y se falsea ese valor real de mercado, no hay plan ni medidas posteriores que sirvan para solucionar ese grave error inicial y deliberadamente premeditado. 

¿Por qué se haría esto desde las diferentes administraciones, siendo que a través de los años ya han habido de muy diferentes partidos e ideologías políticas?

En los últimos tiempos, para ocultar la inflación, -solo como un ejemplo-; para generar costos inferiores y con esto lograr sistemas de producción en condiciones precarizadas que, con motivo de la necesidad de todos los sectores y personas de trabajar, intervienen y participan poniendo toda su esfuerzo, –que no es correctamente remunerado–, lo que termina produciendo una llamativa cantidad de películas por año que es lo que finalmente a los gestores del INCAA les gusta mostrar, “los increíbles records de películas que han logrado en su gestión”.

Pero cuando hablás con los directores y productores de estos proyectos te relatan que finalmente se trata de un absoluto calvario donde al final del camino ni siquiera reciben protección alguna al momento de llegar a la exhibición en donde simplemente aquellos sueños de llegar al público se ejecutan con sentencia de muerte al no tener una posible salida comercial que permita como mínimo una exhibición digna de estas obras.

Existe una suerte de contradicción histórica en nuestro medio que consiste en que exigimos mayor transparencia, pero al mismo tiempo nos da miedo hablar públicamente de los problemas de nuestra actividad, ya que tememos que algún gobernante que no entiende su funcionamiento nos quite el fondo de fomento que tanto se logró conseguir. ¿Qué pensás al respecto? 

Esto es verdad. Es tal como me lo decís y lo he escuchado durante años y años de los personajes más encumbrados de este medio. Y se trata de una absoluta y necia estupidez. Nunca lo pude entender. Permanentemente se vieron cuestiones de corrupción, incorrecta ejecución de los fondos, falsas asignaciones de subsidios, incumplimientos a la Ley y un sinfín de situaciones que no escapan a una suerte de corrupción generalizada en el país. Pero es verdad que, mientras que en otros sectores de desarrollo todo esto se denuncia desde adentro, en nuestro sector se tiene terror de que si se denuncia corrupción se cae la Ley de Cine. Pero cuidado que estos rumores siempre han sido generados por aquellos grupos que han tenido la sombra de sospecha sobre ellos; no obstante, es cierto que los demás integrantes del medio audiovisual no han sabido reaccionar a tiempo y con la Ley en la mano. 

 

¿Qué opinión tenés en este sentido de la salida de Alejandro Casetta y de la entrada de Ralph Haiek al frente del INCAA?

Nunca me compré que uno de los CEOs de una empresa multinacional viniera al INCAA para trabajar por el bien común de todo el colectivo de cineastas y trabajadores del sector audiovisual. Me tocó conocer a Casetta en funciones y fue una experiencia tan desagradable como decepcionante, porque me di cuenta de que, además de no tener ni idea de que hacer allí, tenía otras ideas que lo hicieron terminar como terminó, como mínimo saliendo por la puerta de atrás del último fondo del subsuelo del Instituto y en tiempo record. Eso no fue una opereta. Eso fue heavy metal posta. En cuanto a Ralph, qué te puedo decir, el tipo tiene ganas, quiere cambiar cosas, te lo anuncia pero tiempo después te das cuenta que no hizo nada de lo que te dijo que haría y te lo reconoce, te dice que no pudo. Pero acá hay que analizar que Haiek trata de rodearse de gente técnica -gerentes- que quizás estén equivocados en sus opiniones y conceptos y él lamentablemente los ejecuta, –es muy difícil tratar con gente que nunca trabajó 18 horas en una filmación y por lo tanto desconocen muy profundamente esta profesión–, y que se ponen a redactar resoluciones que lo único que hacen es empeorar las cuestiones de fondo o, lo que es peor, terminan defendiendo siempre los intereses de las grandes empresas multinacionales. Lo cierto es que Haeik, como todos sus antecesores, miente en el valor del Costo Medio y lo ajusta a la mitad del valor real. Lo increíble de Ralph es que lo sabe y te dice que es verdad, que el costo medio debería estar en 25 millones de pesos. Pero asegura que lo va a solucionar… 

 

¿Cómo ves la situación actual en el INCAA? ¿Cuáles son los cambios que para vos habría que implementar en forma más inmediata?

Empezar por cumplir con la Ley de Cine, dejar de mentir y poner el valor del Costo Medio a su valor real. Los anticipos de subsidios están OK, pero tenés que volver a dar créditos dejando de lado toda esa locura de la bancarización. Todo el sistema se basa en un balance entre créditos y subsidios, si rompés eso o lo complejizás estás jodiendo todo. Lo que se hizo con la cuota de pantalla suena bien, pero a poco. Es un avance sobre un punto muy reclamado. Hay que ver la reacción de los exhibidores, si no se fiscaliza correctamente, y terminan poniéndote la película una vuelta y a las 11 de la mañana, esto no sirvió para nada y puede ser peor el remedio que la enfermedad. Es necesario volver a dar apoyo al lanzamiento. Sin esto el cine independiente queda en estado terminal al momento de estrenar. La DAC es una suerte de milagro para los directores. 

 

¿Podés contar brevemente cómo es su funcionamiento, su modo de financiación y la dinámica de pago de derechos a los directores nacionales?

(Ríe). No es ningún milagro. Es trabajo a full. Es cumplir con la Ley. Administrar correctamente. Cobrar los derechos de autor de los directores que, por la exhibición de las obras, deben pagar los usuarios, cines, canales de tv abierta, por cable o satélite y distribuirlos a sus creadores. Sucede que para este grupo fundador es una tarea que hemos aprendido a hacer con la ayuda de entidades internacionales y en muchos casos hemos debido dejar de hacer películas por el momento, ya que estamos obligados a trabajar horas y horas dentro de la entidad. Pero te juro que sentimos que esto es mucho más relevante que hacer una película. Ésta es nuestra mejor película y es colectiva. Hoy hemos logrado crear una comunidad de Directores y Directoras del Cine y la Televisión que se encuentra muy unida y que sabemos que aún falta mucho por hacer, pero que continuamos luchando como el primer día. Si hace 20 años me preguntabas si pensaba que hoy casi todos mis grandes amigos iban a ser también directores, no lo hubiera creído. Hoy sé que a muchos otros directores les pasa lo mismo, gracias a esta unión profesional que deriva en una fuerte solidaridad y luego en perdurable amistad, resultado de encontrarnos a dialogar, a recordar y a pensar desde allí el presente y el futuro. Hoy desde DAC podemos pensar en el futuro.