"Iniciales S.G": Hablamos con Diego Peretti

El protagonista de "Mamá se fue de viaje" cambia de registro en esta comedia negra coproducida con Estados Unidos

En Iniciales S.G de Daniel García y Rania Attieh, los protagonistas Diego Peretti y Julianne Nicholson se mueven dentro del mundo del cine, la actuación y el fútbol; todo entrecruzado en una historia diferente para una comedia que hay que ver. Haciendo Cine dialogó con Peretti y con los realizadores para conocer más detalles del film.

¿Cómo surge la idea de la película?

Attieh: Estuvimos en Buenos Aires en el mundial de 2014, trabajando acá.  Nos sorprendió el lugar, la atmósfera y pensamos desde ese momento que queríamos hacer una película que transcurriera en ese tiempo y en la ciudad. Tiempo después volvimos con un guion, y sumamos a Iván, nuestro productor de otras dos películas anteriores. Siempre escribimos para ciudades: la primera fue en Líbano, mi país, en Tripoli, y la segunda se hizo en Texas, mitad español y mitad en inglés. Otra la filmamos en Nueva York, inspirada por la ciudad.

¿Y la idea de rodarla en castellano y en Argentina?

Attieh: Es una película escrita por Buenos Aires, por eso es natural que sea en este idioma, con cast argentino. Varias de las historias fueron escuchadas acá, como la del actor porno que es extra en muchas películas. A eso le sumamos muchas locaciones que nos gustan estéticamente, por ejemplo.

Diego, te llega el libro, ¿qué fue lo primero que se te cruzó la cabeza?

Peretti: Es raro, porque eran directores de afuera. Me llegó por mail, me contaban que estaban en Nueva York, lo leí, me pareció creativo y muy original. Les pedí que me envíen algo de lo que hicieron antes y que era lo que querían hacer. Me parecieron maravillosas las ideas dentro del contexto del cine independiente americano, y nos pusimos todos voluntariamente para tratar de hacerlo. A mí me gustó mucho el guion y lo hubiese disfrutado si lo hubiese visto con Darín o Chávez: tiene todos los elementos de cine tipo Alexander Payne, con el contexto del mundial de Argentina de 2014. Me parece muy lúcida y entretenida.

Estas el 99 por ciento de la película y muy expuesto. ¿Hay más presión?

Peretti: No, hay más alegría, es como para un jugador de tenis jugar el gran slam, la presión es para vos, porque sentís que tenés que jugar bien. La presión viene después o ahora, para que venga gente a verla. La presión no estaba en ese momento, y ahora la veo y quedo fascinado. Compartir con Julianne (Nicholson), quien fue muy profesional, y además está divina. También la producción ejecutiva, porque si bien no teníamos dinero, éramos millonarios en cuanto a las ganas. Después vino el premio para el sonido que lo hicimos en lo de George Lucas, sumado a que conseguimos los derechos de Gainsbourg. Todo se iba dando para que la película sea muy buena.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?

Attieh: El rodaje fue muy fácil,  con un equipo muy profesional, sin problemas. Hicimos todo a tiempo, en seis semanas. Nos demoramos en encontrar el edificio con el ascensor ideal para rodar, y lo encontramos ya rodándola. Más allá de eso, no hubo otro tipo de problemas. Fue todo muy fácil.

La película habla de una realidad de los actores que no llegan. ¿Qué conocimiento o inspiración tuvieron?

Attieh: No somos actores, pero conocemos a muchos, a muchos extras, y es algo que nos interesa. Un actor que no llega es cualquier persona llegando a mediana edad, y tenes que enfrentarte a tu realidad. Si sos un extra a los 40, tenés que estar de acuerdo en seguir siéndolo o no: es la crisis de los 40. Estás frente a una ilusión y la realidad también. Este tema nos interesa, gente de 40 ó 50 frente a las decisiones de su vida y también algo de “gloria pasada”, de alguien que tenía muchas posibilidades en su vida pero no llega a cumplirlas del todo.

Diego, las películas circulan por otro lado, así que lo de la sala no es determinante. ¿Qué opinás?

Peretti: Sí, eso es cierto y me consoló más de una vez eso. 15 años atrás era otra cosa, pero hoy entran otros jugadores, plataformas, premios. Esta es una película que creo que va a quedar en el tiempo, como lo hizo Tiempo de Valientes, o No sos vos, soy yo. Al formato cine no hay con qué darle, porque te llega sensorialmente de una manera mayor, aunque tengas la mejor pantalla en tu casa, y más cuando es una película tan buena como esta, con tanta sensorialidad, citas cinéfilas. Me gustaría que la gente la vea en una sala a oscuras.