La década ganada

Tras quedarse sin trabajo y con un cheque de apenas tres ceros en mano, Sergio Mazza fundó Masa Latina, la productora a través de la cual terminó haciendo todas sus películas y más. A diez años de aquellos primeros pasos, y en pleno momento de expansión, el director reflexiona sobre su historia, su presente y su futuro.

Por Sergio Mazza

Inicios

En el año 2003 yo había dejado de trabajar en publicidad porque la empresa en la que estaba había cerrado sus puertas. Me esperaba un futuro incierto y un cheque por $4000 pendiente de cobrar. Vale resaltar que, aunque logré convertirme en el primer universitario de una familia desarmada (tras la muerte de mi padre, cuando yo era muy pequeño, quedé al cuidado de mi abuela), las opciones de armar mi propia productora eran casi nulas. Ese cheque era mi única opción, y yo sabía que tenía que maximizarlo. Obviamente, tener una computadora era algo muy lejano, pero había logrado hacerme de un sistema: escribía guiones a mano y abrí una cuenta corriente en un cyber que cobraba un peso la hora para pasar a las corridas tanto los guiones como las planillas en Excel dibujadas con regla. Cuando mis amigas Maia Lopardo y Yael Trilet Rahi se sumaron a esa aventura –que mucho tenía de sueño– y cobramos aquellos $4000, salimos a filmar El amarillo,tras varios meses de desarrollo. Pero no podíamos financiar la película solo con ese dinero, así que en los horarios libres salíamos con Juan Deza (quien todavía es mi camarógrafo) a filmar, por $200, spots publicitarios para complejos de cabañas, guías de pesca, heladerías, lo que fuera. A la mañana filmábamos la película y a la tarde salíamos a tirar unas tomas de un bar en la plaza del centro para ir avanzando día a día con el rodaje. Pudimos concluir la película, pero la edición se retrasó un año, hasta que un banco nos dio un pequeño crédito y pudimos comprar nuestra primera computadora. La película se editó en 2005, y al año siguiente ya estaba en el Festival de Mar del Plata y en el Bafici. Luego de eso, tuve una breve pero muy enriquecedora sociedad con Ignacio Rey en una aventura que intentamos llevar a cabo y que no salió, pero nos brindamos el uno al otro lo que por aquel entonces buscábamos, y a mí puntualmente él me enseñó mucho de qué iba esto de la producción un poco más en serio.

Tras aquel intento fallido, el living de mi casa (porque el lugar donde nos juntábamos a trabajar era eso: un living) se quedó vacío hasta la llegada de Paula Mastellone. Con ella, que estaba recién recibida del ENERC, se completó la fórmula. Inmediatamente, se sumó a la productora Nicolás Agüero (estuvo hasta el año pasado, cuando se fue a vivir a Francia), y con esa nueva conformación, que se mantuvo por seis años, clasificamos mi segunda película, Gallero. A partir de entonces, todo comenzó a fluir. Con Paula tuvimos dos hijos y le dimos forma a lo que hoy es Masa Latina. Este año haremos nuestro décimo estreno comercial; yo ya estoy en desarrollo de mi sexto largometraje, y ella, aparte de producirme a mí, produce a otros directores que se acercan con sus guiones buscando, como quizás hacía yo hace diez años, quien los ayude a hacer realidad su relato.

 

Producciones

Creo que nuestras principales producciones están por llegar. El próximo plan es terminar en octubre el rodaje de una película con Sofía Gala, Daniel Aráoz, Federico Luppi, Belén Blanco y Susana Hornos. Para nosotros ese tamaño de producciones y desafíos van llegando muy de a poco. Recién en 2010 empezamos a pensar en animarnos a crecer, y filmamos Graba en París con Belén Blanco, pero aún nos queda mucho camino por recorrer. Por ejemplo, aún no hemos salido con muchas copias en ningún estreno. Pero si la suerte nos acompaña, y si nos acompañan las políticas públicas como lo han hecho en los últimos diez años, quizás el sueño de que alguien de la clase social a la que yo pertenezco pueda tener una productora grande sea posible. El camino es lento, pero esperamos crecer de forma pareja, poder hacer visibles nuestras producciones y volverlas más cercanas a las de las grandes productoras.

 

El modelo

Somos una empresa familiar, por lo que nuestro modelo de producción es ese, el de la autogestión y el esfuerzo. Yo escribo y dirijo, Paula produce. Poco a poco vamos adquiriendo más posibilidades; quizás en 2006 era impensado poder tener asistentes, y hoy contamos con un grupo de colaboradores increíbles. Pasamos de ser los pintores de nuestras escenografías en El amarillo a poder filmar con equipos de 35 o 40 personas. El año pasado se nos sumó Cecilia Garavelli, una productora de Rosario. Son cosas que para nosotros significan pasos gigantes.

Tal vez este año podamos incursionar en las coproducciones o en las producciones asociadas. Ese sería un buen salto para dar en nuestras próximas películas.

 

Aprendizajes

Creo que estamos en paz, aprendimos a relajarnos. Yo, personalmente, tuve momentos muy inseguros y de mucha agresividad: partir hacia un negocio tan exclusivo desde un lugar tan marginal me hacía sentir permanentemente en la necesidad de luchar; todo era una batalla, y yo era un guerrero. Recuerdo festivales en los que nos encontrábamos con otros directores o productores y yo tenía las defensas arriba; no quería ser menos que nadie, y eso me hacía hacer y decir muchas pelotudeces. Vuelvo a resaltar lo maravilloso que es haber tenido un modelo de INCAA inclusivo y fomentador del todos por igual. Me costó mucho relajarme, pero ahora puedo festejar por estos diez años. Logramos vivir y darles de comer a nuestros hijos con nuestro cine; logramos crecer, convocar a actores de mayor popularidad, representar a nuestro país y hacer que nuestro nombre vaya al lado del premio mayor de un festival con la banderita argentina.

Aprendimos a disfrutar cada momento, cada nuevo desafío, y a tomarlo con calma. Cumplimos diez años. Eso es un logro. Nuestras películas siempre fueron muy bien recibidas. Bueno, es momento de seguir adelante, pero dejando atrás los viejos miedos. Ya estamos acá, llegamos a un lugar en el que ahora se abren millones de posibilidades. Vamos a hacer el mayor esfuerzo por conseguirlas todas, pero sumándoles una cuota de tranquilidad.

 

Planes

Queremos darles lugar a nuevos formatos de producción y a otro tipo de contenidos. No pretendemos dejar de lado el cine de autor, pero sí queremos, de la mano de los actores y otros factores, que aquello que comunicamos le llegue a más gente. Tenemos varios guiones que están dando vueltas, en los que también están presentes los géneros que queremos probar. Es ese el lado por el que ahora deseamos investigar. El cine es un hecho artístico pero también uno de comunicación, y queremos darle fuerza a ese aspecto: el lenguaje cinematográfico en tanto comunicación con un espectador. Romper el hermetismo que quizás tenían nuestras primeras producciones, que apuntaban exclusivamente a festivales internacionales, y encontrar una obra mixta en la que no se pierdan las cualidades autorales pero que incorpore un lenguaje que se mimetice con el pueblo.

(Nota publicada en el número 145 de Haciendo Cine)