La demora se llevó el premio del Festival 4 + 1

La película uruguaya dirigida por Rodrigo Plá, obtuvo el premio de premio de 20.000 euros tras ser la más votada por el público de las cinco ciudades participantes del festival. Los films se pueden ver de manera online hasta el 30 de este mes, mientras que pronto se podrá revivir allí la inolvidable masterclass que diera en Río de Janeiro el gran Werner Herzog. El balance de esta tercera edición.
La demora, la más votada por el público.

La tercera edición del Festival de Cine 4+1, cuya sede central este año fue la ciudad de Rio de Janeiro, ha llegado a su fin. No obstante, las películas participantes aún pueden verse por el portal de cine online Filmin hasta el día 30 de noviembre; ideal para quienes se perdieron alguna película, o estuvieron en otros festivales -como el de Mar del Plata, por ejemplo-. Esta posibilidad fue uno de los puntos más destacados por organizadores, programadores e incluso por Werner Herzog, el invitado de honor de este año. Y es que encontrar nuevos modos de conciliar los canales de distribución y exhibición “tradicionales” con las ya-no-tan nuevas tecnologías es uno de los desafíos que enfrenta el cine contemporáneo, y un festival que no sólo se desarrolla de manera simultánea en cinco ciudades (Bogotá, Buenos Aires, Madrid, México y Río de Janeiro) sino que a su vez permite a los espectadores acceder legalmente desde sus hogares a la programación plantea una alternativa posible, cuyo desarrollo habrá que seguir de cerca.

Siguiendo la misma lógica de conectar a espectadores y realizadores (y, por supuesto, películas) que de otro modo no podrían acercarse, varios de los films contaron con pequeños videos de presentación de sus propios directores, producidos en exclusiva para el festival; entre ellos, Naomi Kawase, Johhnie To, Marie Loisier y Valerie Massadian. Pero si de encuentros se trata, la estrella de esta edición fue Werner Herzog, invitado de honor, presente en Río para acompañar una pequeña retrospectiva de su obra y dictar una clase magistral.

El mismo Herzog fue el encargado de dar inicio al festival en esta ciudad con la proyección de The Wild Blue Yonder (2005). Herzog, además, acompañó la proyección de Into The Abyss (2011), su último largometraje hasta el momento, y un programa de cortos y mediometrajes que incluía su primera película, Herakles (1962), La Soufrière (1977)  y The Great Ectasy of Woodcarver Steiner (1973). Allí, si bien renegó de su primer film, aconsejó al público que disfrutaran de los otros dos e intentaran volar como Steiner sobre sus esquíes.

Pero el mejor momento del festival fue, sin duda, la clase magistral que dio el miércoles 22 para un público numeroso, participativo y entusiasta, compuesto en su mayoría por jóvenes estudiantes y realizadores de cine.

A Herzog se lo vio cómodo en la masterclass (y quizá sea uno de los lugares en los que más cómodo se sienta en el contexto de un festival), y con un discurso contundente, lleno de frases antológicas y mucho humor, logró captar la atención de todos. Si bien el tiempo de la clase estaba estipulado en una hora y media, no le importó excederse y la charla duró más de dos horas. Además de contar anécdotas y responder preguntas sobre sus películas, Herzog insistió varias veces en preguntarle a la audiencia cuáles eran sus problemas a la hora de enfrentarse a la realización cinematográfica. Para responder a las dudas e inquietudes de los asistentes, tenía preparadas una larga lista de fragmentos de películas propias y ajenas (entre ellas, Into the Abyss, Bad Lieutenant, Bells from the deep, Stroszek, Viva Zapata), que fue exhibiendo en la sala para explicar ideas como el uso y la introducción de la música, cómo hacer entrevistas en los documentales (ojo que a Herzog la palabra “entrevista” lo pone incómodo y prefiere hablar de “conversaciones” o “diálogos”), la identificación con los protagonistas, o la articulación de los paisajes en sus films, y contestó preguntas sobre los límites éticos en el cine documental, el trabajo de guión, la intuición y la inspiración y, por supuesto, Klaus Kinski. La masterclass pudo verse vía streaming en la página del festival, y en unos días estará online para ser disfrutada tanto por los que se la perdieron como por los que quieran revivirla.

Pero volviendo a la competencia, finalmente y luego de cinco días de Festival, la película ganadora del premio del público fue La demora, de Rodrigo Plá, con una puntuación de 4.15 sobre 5 -promedio que obtuvo a partir de la votación que se llevó a cabo en las cinco ciudades participantes- y que se llevó un premio de 20.000 euros.

La demora es una película chiquita, casi un cuento moral, que a partir de un puñado de personajes y unos pocos espacios diagrama una situación compleja: María es una mujer agobiada: por las responsabilidades, por la familia, por la falta de dinero. Y uno de sus principales problemas es Agustín, su padre, sumergiéndose en el Alzheimer. Cuando las puertas se van cerrando y la cosa estalla, María toma una decisión terrible, que es más una reacción desesperada que una elección consciente. La película no juzga, y sí permite (y favorece) que el espectador comprenda y acompañe a sus protagonistas, aun cuando no comparta sus acciones. Y a la par, va tejiendo alrededor de ellos una red de pequeños gestos solidarios que proponen otras opciones al malestar y la tristeza. Sostenida por dos grandes actores que le ponen el cuerpo, La demora apuesta por una historia simple pero cerrada, y apela a la emoción sin buscar el golpe bajo. Posiblemente haya sido ese compendio de características lo que la convirtió en la favorita de los (imaginamos) heterodoxos espectadores de las cinco sedes del festival, ganándole incluso a pesos pesados como Frederick Wiseman, Abel Ferrara, o Chantal Akerman, por nombrar sólo a algunos.

“Nuestra impresión es que las películas no terminan con los procesos de postproducción sino que realmente se completan con la mirada del otro. Así es que la película existe como tal cuando llega al público y a cada persona, con sus emociones y su punto de vista, le da su forma final. Descubrir que gente de cinco ciudades diferentes pudo sentirse empática con nuestros personajes nos llena de alegría”, dijo Rodrigo Plá en el video de agradecimiento que acompañó a la función de clausura en Río de Janeiro. Y sin querer le dio al evento un cierre perfecto. Porque de eso se trata este festival: de algo tan simple y tan complicado en el estado de cosas actual del cine como acercar las películas al público. Y eso siempre se agradece.