La errática búsqueda

En Eso que llaman amor, las historias de Zara, Verónica y Mora se entrelazarán a través de recuerdos, lugares y personas en común. Hablamos con Victoria Miranda, la directora de este largometraje que llegará a los cines el jueves 24.

¿Por qué te dieron ganas de filmar esta película?

No es algo que haya decidido; necesitaba hacer una crítica al ser humano y a los desastres que hacemos en nombre del amor. Creo que necesitamos hablar más seguido de nuestras miserias, para poder en principio observarlas, y después con la mejor de las suertes reírnos de nuestros oscuros mecanismos, en nombre de la errática búsqueda del amor.

 

¿Cómo fue el recorrido por los festivales por los que pasó?

Empezó en marzo del 2015 en el Festival de Cine de la Mujer Marialionza, en San Felipe Venezuela, donde ganamos Mejor Dirección en Largometraje de Ficción,

Mejor Película de Ficción, Mejor Guion de Largometraje de Ficción y Mejor Intérprete en Largometraje de Ficción(Laura Cymer). Luego ganamos Mejor Película Experimental en el 12 Months Film Festival Internacional en junio de 2015, Mejor Dirección en el FECINEU (Festival de Cine Independiente de Neuquén), y ahora ganamos el segundo puesto a Mejor Película en el FECIVAR (Festival de Cine Varelense).

 

Es tu primer largometraje de ficción, ¿cómo te resultó esa experiencia?

Sí, vengo de hacer documentales, cortometrajes y Los pibes del puente, serie que fue emitida en Canal 7. Esta película tiene muchos años de trabajo, empezó a ser gestada desde el guion hace 10 años. Hay que sumarle a eso que es una peli independiente que se hizo a través del método crowdfunding, y que hoy logramos exhibir gracias a Espacios INCAA. Resultó ser una experiencia completamente audiovisual; con esto me refiero a que una de las cosas más hermosas del oficio es el trabajo en equipo. Y así fue: estuvo llena de respeto, amor, aportes, ayuda, amigos y pasión. Eso que llaman amor es un pedazo importante de mi vida y uno de mis mayores logros, un parto hecho en equipo.

 

La película está construida muy en función de los personajes, ¿cómo fue el trabajo con los actores?

Mi forma de dirigir siempre es ensayar, y esa es la instancia en la que hago la conexión con los actores, así que ensayamos mucho con las protagonistas pero con cada una de un modo particular. Me gusta encontrar un código con cada actriz o actor, ya que cada uno trae sus particularidades. Diana Lamas, Verónica Intile y Laura Cymer, además de súper talentosas, son muy trabajadoras, entonces buscamos que la patología del personaje no esté estereotipada. La profunda búsqueda se volvió muy hermosa de la mano de semejantes actrices. A eso le sumamos al Negro Vallejos, que es alguien que propone y que indaga mucho en los motivos de su personaje, a Gustavo Pardi, que tiene una presencia y una expresión reveladora, y a Lucas Ferraro, que llevó de manera excelente un personaje particular. Carlos Portaluppi, Irene Almus, Matías Marmorato y Martín Crespo terminaron de conformar un elenco muy hermoso. Al rodaje llego resuelta y charlada con los actores y las actrices. Me gusta que los actores se sientan libres de proponer o cuestionar, y también me gusta seguir bastante el guion, porque como guionista pienso muchísimo los diálogos, y los movimientos de los personajes.

 

¿Cómo manejaste los registros de comedia y drama?

Me gusta trabajar al extremo los géneros sin desvirtuarlos, y eso me permite buscar que la película tenga un ritmo veloz, profundo y descarnado, sin perder de vista lo clásico del drama y la comedia.

 

¿Qué esperás del estreno?

Que el boca en boca haga efecto, que la película sea vista por mucha gente y poder llevarla por todo el país, mientras siga girando por festivales nacionales e internacionales.