La flor de nuestro secreto

Se estrena Margarita no es una flor, documental que cuenta la historia del fusilamiento de un grupo de montoneros en Margarita Belén y que muestra el momento del juicio 34 años después. Hablamos con su directora, Cecilia Fiel, sobre este hecho desconocido del terror argentino y sobre la forma en que decidió abordarlo cinematográficamente.

¿Cómo fue que te interesaste por este proyecto en particular, por la historia de Ema?

Yo estaba buscando temas para investigar y, leyendo sobre los años 70, una compañera con quien iba a la villa 21, Adriana Molinuevo, me invitó a ir a un acto que recordaba un nuevo aniversario de los militantes caídos en la masacre de Margarita Belén. Yo no sabía nada de esa masacre, pero en ese momento no pude viajar. Adriana me contó que después de la masacre los militares habían comido un asado en el lugar de los hechos, lo que me había impresionado mucho. Entonces me puse a averiguar, y lo primero que me saltó a la vista fue un impresionante monumento emplazado en el lugar de los hechos.   

  

¿Cómo fue el proceso de investigación? ¿Fue en base a conocimientos de los entrevistados o además fuiste descubriendo elementos en el camino?

El proceso de investigación fue complejo porque yo soy de Buenos Aires y sostener semejantes distancias geográficas en el tiempo no es sencillo, más aún porque el subsidio del INCAA lo obtuve a los dos años de investigación, más o menos. Pero la organización de archivos que tiene el Chaco, el Registro Único por la Verdad, Comisión Provincial por la Memoria, me facilitó concentrar la investigación allí. El comienzo del juicio también me facilitó mucho la investigación, ya que podía escuchar testimonios provenientes de todo el Noreste, y eso me facilitaba más traslados que ya hubiesen sido imposibles por una cuestión presupuestaria. Cuando me trasladé a Reconquista, provincia de santa fe, la investigación era más acotada y enseguida entré en contacto con un periodista que había sido preso político, Raúl Borsatti, y él me facilitó mucha información puntualmente de Santa Fe. Por supuesto que las entrevistas fueron fundamentales, pero al mismo tiempo yo consultaba archivos tanto de Buenos Aires como del Chaco. Y cualquier dato que me llamara la atención lo seguía por mi cuenta.  A medida que avanzaba el juicio, yo iba reacomodando el documental y también la forma de contarlo. 

 

Además de una película sobre la dictadura, es una película bastante feminista. ¿Podés desarrollar un poco este aspecto?

Me sorprendió la cantidad de comentarios que me llegaron viéndolo desde un lugar feminista. Y no entiendo por qué. ¿Porque reivindico a una mujer? ¿Porque se trata de una directora mujer hablando de otra mujer? Yo nunca lo pensé desde el feminismo; creo que esta lectura que han realizado del documental pasa por el hecho de que explora una subjetividad femenina.

 

¿Qué esperás del recorrido de la película?

Pienso en que todos los recorridos son válidos, y con esto me refiero a espacios alternativos, salas comerciales o festivales. Todo suma para que esta parte de nuestra historia se conozca y no se vuelva a repetir.