La noche

De Edgardo Castro (Argentina) - COMPETENCIA INTERNACIONAL

Clubes nocturnos, pensiones rancias, calles de Once, solitarios bares donde la disonancia trémula de los parlantes rebota en el vacío: esas (junto a, por supuesto, las tan comentadas escenas de sexo) son las postales que utiliza La noche para encadenar la interminable ronda nocturna de Martín, su protagonista, interpretado por el también director Edgardo Castro. Ese recorrido, en el que se coge y se aspira cocaína con intensa libertad, se manifiesta como una huida constante que hace escala en recintos furtivos de luces estridentes (pocas veces, Vil romance sería un ejemplo, se ha visto un registro tan honesto y vigoroso de los albergues transitorios en el cine argentino). Bajo esas luces que se asemejan a un ovni que se posa sobre la piel de sus testigos ocasionales, asoma el lazo que une a Martín con otras criaturas de la noche mediante el idioma físico que practican en cada encuentro como signo de pertenencia a una realidad conocida solo por aquellos que la frecuentan. La destreza de La noche reside en cómo desnuda lentamente su palidez secreta convirtiendo su éxtasis inicial en una canción frágil que se mimetiza con esa oscuridad que habita y tanto conoce. La intimidad más profunda no puede hallarse mediante la exhibición de los cuerpos, sino que en realidad trasciende eso que apenas es pura superficie, parece decirnos Edgardo Castro. La noche resguarda esa intimidad auténtica alejando la cámara por primera vez recién en su potente desenlace, en un gesto cinematográfico que es el reverso de la domesticada impronta que caracteriza a buena parte del cine actual.

HOY, 21.00, Village Caballito 8