La noche de los vivos muertos

Una joven fábula de terror coral destaca –entre el pulso sexy y el respeto por lo clásico- un apellido: Rotstein. Sebastián y Federico son hermanos y también son, sin exagerar, dos de las más grandes promesas del nuevo cine nacional.

“Siento que estamos ante una oportunidad histórica”, dice Sebastián, cauto pero firme: realista. Después de algunos años, el cine de terror criollo encontró la atención de la prensa especializada, de algunos mecanismos de financiamiento, de los festivales prestigiosos (Mar del Plata es el ejemplo más riguroso) y del público por fuera de los nichos especializados. Y, como con Quentin Tarantino (¡epa!) o con los que de verdad saben de hipervínculos, con Terror 5 se desliza una historia destrabadora. Por eso los hermanos Sebastián y Federico Rotstein han resuelto una curiosa síntesis: conociéndola se abren nuevos mapas y horizontes. Aquí, en estas cinco historias vinculadas con una tragedia edilicia como eje (¿República de Cromañón, tal vez?), canibalizaron su gusto por el cine de horror y le metieron tortura, zombies, monstruos, serial killers, una subtrama política y un sádico componente snuff.

Terror 5 es su primera película, pero no lo parece. Ni por la técnica, ni por las actuaciones, ni por el complejo esquema de producción: tras la experiencia exitosa del cortometraje Liebre 105 (uno de belleza, sofocamiento y sangre), el cine –sus formas y su fondo– le brota en cada plano. Sucede que, para este resultado, buscaron su momento: claro, primero hicieron cortos (Liebre 105 está gratis en la plataforma Odeon), guiones (¡Casados con hijos!), textos (Sebastián fue, durante algún tiempo, colaborador de esta revista), podcasts, montaje, fueron asistentes de dirección y algunas otras cuantas cosas más.

Y es probable que, en su compulsión cinéfila, se hayan encontrado engullendo una película detrás de otra. Por cierto, dato no menor, nadie sabe más de cine de culto argentino que Sebastián y Federico, quienes, de hecho, son miembros de una logia secreta de amantes del trash nacional, pero ese es otro cantar… Así que, tal vez y solo tal vez, en todo este tiempo, estuvieron tomando envión para hacer la V/H/S nac & pop, el film con sexo, muertos vivos, bullying, gore y humor que, de verdad, el cine local se debía desde hace muchos, muchos años. Por eso mismo: es aquí y es ahora.

 

¿Por qué decidieron hacer una película episódica?

Sebastián Rotstein:El guion estaba planteado desde un lugar episódico más definido: una historia detrás de otra y una violencia que iba en aumento. Luego, durante el montaje, notamos que esa forma no funcionaba y empezó el largo camino para dar con lo que la película estaba pidiendo: una estructura más anárquica relacionada con el espíritu de lo que se estaba contando.

Federico Rotstein:Después de Liebre 105 ya sabíamos que queríamos hacer una película. Con algo de lógica literal, agarramos el guión de Terror 7 (nombre que originalmente tenía el proyecto) que contenía el corto. Pensamos que nos daba mucho paño para experimentar. Que, al ser episódica, de alguna manera podíamos hacer varias películas a la vez, y eso nos cautivaba y saciaba cierta gula cinéfila que teníamos tal vez por ser nuestra primera película.

 

¿Cuándo escribieron el guion?

SR:El guión original es de hace 10 años y fue escrito con la colaboración de Nicolás Gueilburt. Para la presentación al INCAA hicimos una reescritura; para el momento del rodaje tuvimos reescrituras incluso hasta minutos antes de tirar toma, como por ejemplo la escena del pasillo entre Juan Carlos (Walter Cornás) y Bruno (Gastón Cocchiarale) en “Señorita Virga”. En algunos casos tuvimos el tiempo para escribirles cosas nuevas a algunos actores.

 

¿Qué piensan de los guiones del cine de terror contemporáneo?

SR:La verdad no sé. Tendría que leerlos para saber qué está pasando con los guiones del cine de terror contemporáneo. El guion atraviesa millones de formas hasta llegar al montaje, y aun ahí sigue sufriendo modificaciones de algún tipo. En general, no soy de seguir al género de terror sino a directores o guionistas. Y, cuando repaso la lista de los que me interesan, el más nuevo viene de fines de los ochenta o mediados de los noventa. En definitiva, Hitchcock hay uno solo. Pero lo bueno del cine es que podés descubrir cosas del pasado que no viste y no atarte a las tendencias del tiempo presente, que suelen durar poco. Este año conocí las películas de terror de Lucio Fulci, que vi de corrido curado por un experto en ese director como Kaleb Edwards Williams.

 

¿Qué referencias estéticas concretas tuvieron a la hora de filmar?

SR:A mí me gusta que los planos sean narrativos o hitchcockeanos. Me gusta cómo construyen De Palma y Spielberg con los planos, o Scorsese y Bresson con los cortes. Son ideas que exceden el género, ideas narrativas que podés encontrar también en Béla Tarr o Hideo Nakata. Lo que hace Scorsese en Life Lessons es una clase de cine y es aplicable a cualquier género. Me gusta la cámara que cuenta el subtexto y que pelea contra lo que los personajes saben o desconocenm, como si fuera un personaje más. El terror es artificio, y amo el artificio del cine. El plano secuencia que desata la locura en Carrie me emociona cada vez que lo veo, y lo mismo me pasa con el montaje final de Blow Out.

FR:En un comienzo, muchísimas. Cada episodio tenía sus referencias. Por ejemplo, el de los zombies tuvo referencias de The Fog, de Carpenter (obviamente), pero también de Mario Bava y Lucio Fulci. Y tomamos El día de la bestia, de Alex de la Iglesia, para ver cómo había armado el estado de caos que hay, sobre todo al comienzo de la película. Y un videoclip de Romain Gavras, No Church in the Wild, de Jay Z & Kanye West. Mucho De Palma, sobre todo Vestida para matar y Carrie, pero los dos vimos sus películas tantas veces que la forma de filmar o de pensar dónde ponemos la cámara viene de ahí. Por ser episódica, tuvimos en cuenta Relatos salvajes y A Touch of Sin, que se habían estrenado cerca de cuando empezamos a trabajar en Terror 5, para ver cómo funcionaban las transiciones entre los relatos, pero después nosotros tomamos otro camino. Llega un momento en que dejás las referencias de lado. Son muy útiles sobre todo al comienzo del trabajo, te sirven hasta un punto. Después, todo depende de tu material.

 

¿Qué pasó en las exhibiciones festivaleras de Terror 5?

FR: El recorrido empezó con en el Marché du Film en Cannes, donde las proyecciones son más frías porque el público en sí no es público sino distribuidores, agentes de ventas, críticos y otros productores. No son funciones con gente que no pertenezca al mundo del cine. Después de Sitges, donde estuvo nuestro productor Daniel Werner, recién pudimos ver la película entre el público en la proyección mexicana en el Mórbido Film Fest, y sinceramente no sabría qué decirte… Yo sufro un poco las proyecciones. La gente se reía por momentos, se impresionaba en otros, y el resto del tiempo miraba atentamente. Lo que pasaba por su cabeza es un misterio.

 

¿Cuál de las historias es su favorita?

FR: Por cómo funciona en el total de los elementos, diría que “Señorita Virga”, pero tengo una debilidad personal por “Terror Total en Telo”. Me gustan esos personajes y me identifico mucho con sus conflictos y sus puntos bajos. Además tiene sexo y violencia y un poco de cine dentro del cine… Estética y formalmente, me parece la más lograda.

SR: Creo que “Terror Total en Telo”, “Señorita Virga”, “Marina o Mariana”, “Gritos” y “Noche en el colegio”, aproveché para nombrar a todas, ja.

 

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

FR: El rodaje duró cinco semanas, fueron de noche y con jornadas de 9 y 10 horas. Para muchos es un horario más desgastante. Y sin dudas es más hostil para producir. Para mí es mejor. En términos generales, prefiero la noche antes que el día.

 

¿Cómo fue la elección de los actores?

FR: No teníamos mucho tiempo, ni mucha plata. Terror 5 es una película de personajes, y el casting era un tema que teníamos que resolver. Trabajamos con María Laura Berch y Julia Gesterira en un casting bastante conciso. Los dos habíamos estado atentos y habíamos visto mucho teatro los meses anteriores. Así dimos con, por ejemplo, Jorge Prado en Fantomas, y básicamente le pedimos que mantuviera ese registro de cine mudo que tienen en la obra. Para casi todos los roles vimos como mucho a tres actores, sabiendo que en todos los casos iban a funcionar pero era cuestión de encontrar un equilibrio en toda la película, dar con el tono en el que todas las historias pudiesen convivir. En algunos casos les ofrecimos papeles más pequeños de lo que merecen a algunos actores solo por nuestras ganas de trabajar con ellos, como el caso de Edgardo Castro o Javier Pedersoli.

SR: Hay un caso en especial que vale la pena remarcar. Había un actor que me había llamado la atención en el corto Superficies. De un puñado de buenos actores jóvenes, me había llamado la atención uno en especial. Nos conocimos y no logramos concretar una primera intención de trabajar juntos. Cuando llegó el momento de castear la película, lo probamos para un personaje que requería algo más frágil desde lo físico. Y parecía que no íbamos a encontrar una forma de tenerlo. Luego de una reunión de producción en la que decidimos reescribir una de las historias por temas de presupuesto, tener en la cabeza a Gastón Cocchiarale fue fundamental a la hora de saber para dónde tenía que ser redireccionado ese episodio. Su talento y nuestras ganas de trabajar con él hicieron que diéramos con la historia que realmente estábamos buscando. Fue uno de los grandes aciertos de la película y generó una de mis historias y actuaciones predilectas.

 

¿Con qué actores les gustaría trabajar en sus próximos proyectos?

FR: Nicolas Cage, en una película en la que mata a Sean Penn en el minuto tres.

SR: Hace tiempo que tengo una comedia dramática en la cabeza para Leonardo Sbaraglia, que es un actor que cada vez me gusta más. De los clásicos, quisiera alguna vez trabajar con Rodolfo Ranni. Me gustan Alan Sabbagh, Marina Bellati, Diego Cremonesi, tengo varios en mi cabeza y siempre trato de escribir pensando en alguno.

 

¿Por qué recién ahora filmaron su primera película como directores?

FR: Lo de “ahora” es un decir. Ahora se estrena pero lo decidimos mucho tiempo atrás, cruzando Avenida Corrientes a la altura de Scalabrini Ortiz, por razones que no recuerdo del todo. Pero ahí decidimos encarar Liebre 105. Y así fue.

SR:Se fue dando solo, como consecuencia de nuestras experiencias por separado.

 

¿Cómo fue el trabajo en equipo entre ustedes?

FR: El cine es un trabajo colectivo. Siempre, aunque dirijas solo, las decisiones las tomás apoyándote en alguien. El asistente de dirección, el director de fotografía, el montajista o el productor. Se da de manera natural. En lo práctico, te dividís las tareas y vas hablando las decisiones. Sin mucho misterio. Cuando hace falta una voz de mando, vemos quién de los dos debe hacerlo y listo. De a poco vas creando un tercer hombre que elige dejándonos a los dos contentos. Y, si no nos ponemos de acuerdo, tratamos de llegar a una tercera posición. Billy Wilder decía que, cuando escribía con I. A. Diamond, si alguno tenía una idea y al otro no le gustaba, todo iba directamente a la basura.

SR:Hay un entendimiento previo de todos los pasos a seguir. Tenemos la cabeza muy metida en la película. El hecho de cubrir guion-dirección-montaje hace que tengamos los blue-prints muy adentro de los ojos. Aun así, cuando se pasan cosas, sigo recordándome que el nivel de concentración que hay que tener nunca parece suficiente.

 

¿Qué creen que pasará con el público argentino?

SR: No lo sé. Estamos en una instancia en la cual recién ahora estamos empezando a tener un rebote. Ahora, cuando la película empiece a llegar a la gente, será vista por primera vez cuando nosotros la hemos visto de adentro hacia fuera, por arriba, por abajo. Será interesante escuchar a los demás. Qué se entendió, qué no, y sus porqués. Así, la próxima está mejor.

FR: No lo sé y no voy a conjeturar. No hace falta. Cuando la vean, veremos. Si no, somos periodistas deportivos hablando antes del partido. Pero me intriga fuertemente. Antes que para nadie, Terror 5 está pensada para el público argentino, que también somos nosotros.

 

¿Cómo ven el estado actual del cine fantástico argentino?

FR: Yo creo que está dejando atrás una época de marginalidad. Al menos el recuerdo que tengo de hace 15 años es que el cine de género nacional llegaba por canales alternativos, marginales hasta para el festival de cine independiente. Arrancó en un momento en que el paradigma era otro. Eso está cambiando. Lo mismo pasa en el cine de autor, con todas las comillas del mundo: empiezan a aparecer cuestiones formales del cine de género. Y en el cine de género cuestiones más autorales.

SR: Siento que estamos ante una oportunidad histórica. Pareciera que el cine de género tiene un viento a favor que hay que aprovechar. Siento que falta una película de terror generacional, una película de terror que capte esa vibra. Esa película aún no ha sido hecha y es algo que me obsesiona, porque a veces pasa por dar con el miedo que habita en el inconsciente colectivo.

 

¿Sienten que hubo una renovación en el cine nacional?

SR: Creo que el hecho de estar coexistiendo con un boom de películas nacionales industriales genera un desafío. Esa es la oportunidad y la renovación. Verse seducido por hacer una película que mantenga un equilibrio entre una mirada personal y una película para que sea vista por la mayor cantidad de gente. Ese interés por el cine argentino es el viento a favor para el género paria por excelencia: el terror. Es el momento, y es ahora.

 

¿Piensan que este tipo de películas pueden competir de igual a igual con los blockbusters en las carteleras comerciales? ¿Qué falta para que eso ocurra?

FR: Es difícil, el mercado como tal está torcido, y el punto de partida de películas como la nuestra es cuesta arriba. Salís a competir en desventaja, más allá de la película en sí misma… La ley de cuota de pantalla, con todas las buenas intenciones que tiene, no termina de equilibrar las cosas. No es una queja en absoluto, pero es así. A las dos semanas del estreno de Terror 5 se estrena Rogue One, que va a ocupar todas las salas. Dicen que va a salir hasta con más copias que la cantidad de salas que hay en el país. Y eso es así pero no debería serlo, no hay necesidad, y no son solo cuestiones económicas: también hay una pelea cultural. En el mercado nacional, digamos que tu ventaja es que las escenas de acción en vez de ser en el World Trade Center son en Talcahuano y Uruguay, pero es solo un detalle. Al final del día, en Talcahuano y Uruguay solo habrá un póster de Star Wars.

SR: No. De igual a igual, no. ¿Por qué tendría que competir de igual a igual con una industria que tiene, en cada género, una subindustria que existe hace años? Es como querer ganarle al Barcelona por un gol y pretender salir campeón por ese partido solo.

 

¿Y qué creen que pasó que el cine de género argentino encontró un lugar de interés en los festivales, la financiación y en ciertos sectores de la prensa y el público?

SR: No lo tengo claro. Será una moda como lo fue otro cine argentino en su momento. Si perdura en el tiempo, ahí hablamos de qué es lo que pasó. Hace dos años el Fantastic Fest rebalsaba de producciones nacionales como Necrofobia, Naturaleza muerta, El día trajo la oscuridad o Liebre 105, y dos años después ya no había nada nacional. Desde el INCAA impulsan concursos de cine de género, y creo que eso es bueno para que no quede tan relegado a la hora de buscar ayuda.

FR: Desde el INCAA empezaron a impulsarlo bastante, armaron Blood Window, que es una plataforma para el cine de género latinoamericano. Fue una iniciativa muy inteligente y que funciona. Y acercó las películas a los festivales, y de ahí a los mercados y el público.

 

¿Qué piensan del sistema de distribución y exhibición?

FR: Esta es nuestra primera experiencia, y vamos a estrenar dentro de un mes y ahí haremos la evaluación. Pero es una instancia en la que, en general, llegás con pocos recursos y, para que la película se vea y permanezca un tiempo en las pantallas, para pelear de igual a igual como decías vos, necesitás invertir en publicidad… y mucho.

SR: Considerando cada película es un caso diferente. Si preguntás por la nuestra, el sistema nos tiene medio en jaque debido a los pocos recursos con los que llegamos a esta instancia del proceso. Sin algún tipo de aparato, estás a merced del boca en boca cuando lo que hace falta también es presencia, que la gente sepa que tal película está en el cine o aún permanece. También creo que, si se les da el tiempo, las películas van encontrando su público, como pasó con La luz incidente o El invierno, o mismo Resurrección.

 

¿Tienen otros proyectos en mente?

SR: Tenemos diferentes proyectos en diferentes instancias de desarrollo. Ahora viajamos a Macao, China, para un mercado que nos invitó a presentar uno de nuestros próximos proyectos, que se llama O. También tenemos algo más pequeño que estamos intentando armar en México.

FR: Y dos proyectos más. Un guion de un melodrama violento llamado Vida feliz, que ya tiene una primera versión, y un policial negro al que le estamos dando vueltas hace tiempo.

 

Terror 5

De Sebastián y Federico Rotstein

2016 / Argentina / 77’

Estreno: 5 de enero (Aura Films)