La novia cadáver

Mauro Andrizzi filmó la primera coproducción entre China y Argentina, dos países bien distintos en sus formas de hacer cine. Una novia de Shanghai es un cuento fascinado de visión extranjera que mezcla lo milenario de la cultura china con lo hipermoderno de la ciudad en la que transcurre.

El marplatense Mauro Andrizzi cuenta con una de las obras más particulares dentro del cine nacional, no solo por su originalidad sino también por su forma de producción más allá del Instituto de Cine. Una novia de Shanghai es la primera coproducción entre China y Argentina, y en ella deja de lado la fragmentación que signaba en sus películas anteriores en favor de una historia de aparecidos, tendiendo un lazo entre las narraciones tradicionales chinas y el proceso de modernización que vive ese país.

 

¿Cómo surgió la idea de hacer una película en China? ¿Por qué Shanghai?

La idea surgió a partir de una invitación de Swatch a su programa de artistas en Shanghai. Swatch compró en el corazón de Shanghai un hotel de lujo que es monumento histórico de la ciudad, el Peace Hotel. Y en ese lugar funciona su residencia de artistas. Yo les presenté un proyecto para filmar una película sencilla de realizar y los convencí de que se podía lograr. Me invitaron a vivir en el hotel por seis meses y pude hacerla. Gracias a mis anfitriones suizos en China, y a un grupo de productores argentinos que confiaron, existe esta primera coproducción y cooperación chino-argentina.

 

¿Cuáles son las diferencias entre hacer una película en Argentina y allá? ¿Cómo fue el trato con el equipo técnico y, sobre todo, con los actores?

Las diferencias son infinitas, pero las principales te diría que tienen que ver con las escalas de producción. La inmensa mayoría de los técnicos y actores solamente conocen películas de presupuestos millonarios. No existe el cine de bajo presupuestoo el teatro independiente. Encontrar un equipo chino que se amoldara a condiciones argentinas de rodaje fue complicado. Tuve muchas reuniones con gente que, cuando le decía la plata que tenía para hacer la película, no volvía a atenderme el teléfono o a contestarme un mail. Me ayudó mucho una directora china que también estaba en el hotel, YanZhou,quienfue asistente de dirección de Jia Zhang-ke. A través de Yan conocí gente con intereses cinematográficos afines, y pude armar un equipo apto para condiciones de rodaje más extravagantes. Una gran aliada fue la traductora, que me traducía en simultáneo lo que los actores decían en toma, porque yo no tenía forma de saber si estaban respetando los diálogos o no.

 

¿Cómo surgió la idea del guion? ¿Qué peso tiene la muerte en su cultura?

Investigando historias sobre ritos y costumbres funerarias de la China rural, me topé con dos prácticas que me llenaron la cabeza de imágenes: la de cargar en las espaldas a un familiar que ha muerto lejos de su tierra natal y hacer todo el viaje de regreso a la tierra familiar a pie con el cadáver a cuestas;y también la de los casamientos fantasmas, en la que se entierran los restos incinerados o no de dos personas para que estén casadas en la vida que le sigue a la terrenal. Sobre esas dos costumbres, que solo siguen existiendo en lugares de la China profunda, construí el guion. En el presente tan materialista de ese pueblo, el culto a los muertos se vuelve muy físico. Se hacen ofrendas de réplicas de papel de bienes de consumo masivo como tablets, celulares oautos de lujo, que se queman para que los muertos los disfruten en el más allá. También se queman réplicas de fajos de dinero.

 

La ciudad tiene una gran importancia en la película, con un registro casi documental de su vida pública. ¿Fue una intención desde el principio o fue el resultado del proceso?

La presencia de la ciudad es fuerte. La idea siempre fue contar una ficción dentro de una sinfonía de ciudad. Porque para qué me iba a ir a Shanghai seis meses si no era para filmar y mostrar esas calles, esa ciudad, ese país en expansión. Quería mostrar una costumbre atávica en medio de una megalópolis ultramoderna. El objetivo era que la ciudad fuese un personaje tanto o más protagónico que los dos pobres diablos que cargan el ataúd. Para el extranjero, vivir de repente en una ciudad nueva es experimentar y estar rodeado constantemente de ficciones posibles. Más aún en una ciudad como Shanghai, con el exotismo permanente que genera ver la cultura milenaria china mezclada con la China moderna y superpotencia.

 

Una novia de Shanghai

De Mauro Andrizzi

Estreno: 29 de septiembre (Cine Tren)

2016 / Argentina - China/ 73’