"La odisea de los giles": Los sospechosos de siempre

Sebastián Borensztein dirige a Darín por tercera vez consecutiva en la producción más ambiciosa del cine argentino 2019: “La Odisea De Los Giles”. Hablamos con director y protagonista, quien a su vez debuta como productor en esta comedia.

En su tercera colaboración juntos, y con uno de ellos ahora en rol de productor, Ricardo Darín y Sebastián Borensztein estrenan “La Odisea De Los Giles”, una épica sobre amistad, trabajo en equipo y lucha, inspirada en el best seller “La noche de la usina” de Eduardo Sacheri.

La novela no solo fue un enorme éxito de ventas, sino que ganó el premio Alfaguara, uno de los galardones literarios más prestigiosos de Hispanoamérica.

La película sigue la misma línea narrativa que el libro: estamos en plena crisis económica del año 2001. Un grupo de vecinos de un pequeño pueblo lleva a cabo un proyecto para apaliar la crisis. Pero durante el famoso "corralito", serán víctimas de una estafa que los instará a recuperar lo perdido. También serán los protagonistas de una merecida revancha consumada en una noche legendaria que quedará en el recuerdo.

“La Odisea De Los Giles”, además de ser la película más esperada del cine nacional de esta temporada, es la primera producción de Kenya Films, empresa liderada por el mismo Darín y su hijo, el Chino, quien también es coprotagonista de este filme. Detrás de cámaras se encuentra K&S, en su primera producción luego del megahit de 2018 “El Ángel”. Además de los dos miembros de la familia Darín, son parte del elenco: Luis Brandoni, Verónica Llinás, Daniel Aráoz, Carlos Belloso, Marco Antonio Caponi, Rita Cortese y Andrés Parra.

Haciendo Cine se sentó junto a Darín y Borensztein para charlar sobre todo el proceso que llevó a “La noche de la usina” a convertirse en “La Odisea De Los Giles”.

“Ni bien leí la novela vi la película y su tono. Las dos experiencias son distintas, leer es un ejercicio y mirar la película es otra cosa. Pero ya quise filmarla inmediatamente después de leerla. Sabía qué iba a contar: quería narrar estos personajes, que me apasionaron. Pero me faltaba algo: tenía que encontrar el tono. No era fácil, porque es un heist (historia donde se cuenta el desarrollo, planeamiento y ejecución de un robo), pero es un heist con aventura, que se reacomoda todo el tiempo. Y cuando terminás de ver la película entendés el título: lo que vivieron los personajes -y lo que vos viste como espectador- es una odisea”, dice Borensztein.

Sobre el proceso de armado de la historia, Darín agrega: “Tuvimos varias versiones del guion, pero siempre un mapa muy claro de qué íbamos a hacer. El inicio es un lugar por el que pasás y volvés a pasar. Abrir la película como la abrimos fue una decisión de estilo: hay muchos teóricos que dicen que en la primera escena tenés que tener el corazón de la película. Fue idea de Sebastián tomar ese riesgo y es un momento de gran tensión para los personajes, aun a sabiendas de que para la audiencia no sea del todo perceptible”.

LOS GILES

Consultados por la idea de “gil” que prima en la película, dice el protagonista: “El gil podría llegar a tener una mirada retrospectiva sobre sí mismo un poco más sincera. Por una acumulación de capas, en un momento tiene que hacer algo porque si no, no se soportaría el peso. Nuestra idea era girar alrededor del término con ironía, hay miles de reflexiones como 'cuando el león está durmiendo no lo vayas a molestar con un palito'. Durante muchos siglos, la gente que maneja nuestros destinos se ha encargado de que no lleguemos nunca a la conclusión de que, si nos pasan las mismas cosas y nos juntamos, es más difícil contener la reacción posible. Acá, en chiquito hay algo de eso, con prudencia y sin hacer pancarta de nada. Hay gente que aguanta, aguanta, hasta que un día no aguanta más”.

“El concepto de gil, giles somos todos, excepto los tipos que manejan los piolines y que se nutren de los giles”, agrega Borensztein.

“Más allá de los resultados, me gustaría personalmente que la historia llegue a la audiencia y que produzca el mismo efecto que nosotros tuvimos cuando nos enamoramos de ella. Es una película de aventuras, acción, suspenso, romanticismo, pero tiene todo eso junto. Te atraviesa de una manera muy vital y es muy argentina. Ojalá al ser tan argentina, sea universal”, sueña Darín.

“Yo sé que lo va a ser, porque en el mundo está pasando, no solo a nosotros nos están tocando el traste, es en todos los lugares que pasa”, indica Borensztein.

“La gran incógnita para mí es qué le puede pasar, más allá de que la película no habla solo de eso, a la pendejada que no había nacido en el 2000 o que eran muy chiquitos en esa época”, dice Darín y agrega: “Hago especial hincapié en que esto afecta de la misma manera a la dueña de la empresa más importante de un pueblo, que al indigente más sumergido. Esa foto, esa imagen de estos tipos reunidos, a mí me encanta”.

Y agrega: “Hay un apichonamiento generalizado… Cuando te golpean y golpean, bajás la guardia. Pero no, hay que reaccionar. Porque los países no cierran, no son empresas; vamos a seguir viviendo acá. Y la mejor idea que podría atravesarnos el cerebro y el corazón es: ya discutimos. Somos todos unos giles, porque creemos que la diferencia con uno u otro es tal o cual. Pero ya está, basta. En el medio estamos nosotros”.

(Lee la nota completa en la Haciendo Cine de agosto)