La tercera vía

Por Hernán Guerschuny, coproductor de Abzurdah.

Las películas suelen nacer de las formas más insospechadas. Quien crea que son el resultado de fríos cálculos de gente experta es porque nunca estuvo en esta actividad. Un viejo lema de Hollywood reza “nadie sabe nada”. Y si los creadores del show businessllegaron a esa conclusión, imagínense qué podemos aspirar por estas pampas.

Les confieso: hace dos años no sabía quiénes eran Cielo Latini ni, créanme, la China Suarez. ¿Cómo es que ahora estamos a punto de estrenar una película basada en un libro escrito por la primera, protagonizada por la segunda, distribuida por Buena Vista International, con dos productoras asociadas, varios inversores privados y dos canales de TV detrás? Aún no lo tengo muy claro, pero en resumen: el proyecto llevaba años boyando entre productores, una amiga nos lo acercó, creímos en él, empezamos a tejer redes, sumar voluntades, tomar decisiones y acá estamos. Pero, más allá del cuento personal, sí creo que Abzurdah–sea cual fuere el resultado en la taquilla– es un caso interesante para nuestro cine. Un caso que no está solo sino que, afortunadamente, es parte de una tendencia saludable.

¿Por qué?

Siendo genéricos, podemos dividir las películas que históricamente se hicieron en este país en a) cine de autor, y b) cine de productores. En la categoría a) no pretendo discutir la renombrada teoría francesa de los sesenta, sino simplemente referirme a todos aquellos proyectos que surgen de un tipo que ha escrito su guion, pretende dirigirlo y mueve cielo y tierra para que se concrete. La misión es cumplir su sueño y fortalecer su carrera como director. Los resultados comerciales no son prioritarios. En la categoría b) entran todos aquellos proyectos que nacen de una compañía productora, que configura un esquema artístico y de explotación para maximizar su negocio.

Creo que en los últimos años empezaron a verse ejemplos que saben entender que a) y b) no son mundos distintos. Por el contrario, la esencia de un proyecto exitoso es saber combinar uno con otro. En definitiva, detrás de un buen producto debe haber un autor, y detrás de un buen autor debe haber un producto. Creo que eso es Abzurdah