Las alas del DiZeo

Quince deseos de un distribuidor para el 2013. Algunos a lo bestia, otros con algo de vuelo.
Ilustración: Manuel García.

 

Nota publicada en la edición impresa del número de enero/febrero de 2013.

 

1. Ojalá que los realizadores se den cuenta de una vez cómo cada decisión de producción influye en la distribución de sus películas, y que dejen de soñar con que después de la postproducción viene el Príncipe Azul y les da la llave del Hoyts Abasto.

2. Ojalá que los Productores Zombies piensen menos en cómo hacer un negocio con el Estado y más en cómo el Estado puede hacer un negocio con ellos.

3. Que los distribuidores seamos (al menos un poco) más transparentes, humildes y solidarios entre nosotros. Que respetemos las fechas de los otros, las trayectorias de los de siempre y el entusiasmo de los nuevos. Que alguien alguna vez reflote la Asociación para, por lo menos, no sentirnos tan solos.

4. Que el cine de autor extranjero no muera aplastado entre los tanques americanos y la cuota de pantalla. Una gaviota no hace verano, y dos países no hacen diversidad cultural.

5. Que las escuelas de cine y el INCAA, que ayudaron a miles de jóvenes a hacer una película, ahora les digan qué hacer con ellas. Que haya presencia de distribuidores en las aulas, los comités, los concursos. Que los distribuidores se acerquen.

6. Que todos los concursos para obtener subsidios para la producción tengan como condición la presentación de un plan de distribución serio, y que los jurados y comités evalúen esos planes también con seriedad, y que se constate la implementación de ese plan, y se tome medida de su éxito.

7. Que los críticos de cine dediquen más tiempo a escribir críticas más profundas y esclarecedoras en lugar de animarse a opinar del negocio del cine, sumando confusión donde la confusión es lo único que sobra.

8. Que los programadores de salas vean las películas que van a estrenarse. Que vayan a la privada, o que al menos vean los DVD que reciben. Que aflojen un poco con el Excel y le den pista al Windows Media.

9. Que los críticos de cine vayan a las privadas en lugar de pedir DVDs. Especialmente esos (ustedes, sí) que después se indignan con las proyecciones en BluRay, o aquellos (ustedes también) que después se alarman por la falta de público en las salas.

10. Que el INCAA cumpla con su promesa y se digitalicen todos sus espacios antes de fin de año. Que los complejos también sumen más salas con DCP. Que las salas independientes, esas pocas que quedan, no desaparezcan en la conversión.

11. Que el público mande a la sensibilidad al gimnasio y se anime a lo desconocido, que sea más curioso y menos dormido, también antes y después del BAFICI. Que la gente vuelva a juntarse para ver películas incómodas. 

12. Que el cine online sea también un negocio legal.

13. Que el mismo Estado que exige ediciones en DVD de las películas argentinas controle, de una vez, la piratería del video y, de paso, le permita sacar la cabeza del agua a un negocio que todavía puede ser rentable.

14. Y ya que estamos que se acabe esa otra piratería, la más miserable, la de los distribuidores que se sacan los ojos por una película, la de los vendedores internacionales timberos, los programadores de salas pedantes y los tramposos, la prensa fiaca, los funcionarios tongueros y todos los que a la menor oportunidad de lanzarse al abordaje se tiran de cabeza a robarle algo al cine.

15. Sería una buena señal si la distribución deja de dar la impresión de ser una selva llena de serpientes para empezar a parecer una experiencia imperdible. ¿No sería genial que los realizadores estén ansiosos de terminar su película, no tanto para dejar de sufrir o cobrar el subsidio, sino para lograr que, finalmente, su película tenga quien la vea?