Lita Stantic: “Hoy las mejores películas son realizadas fuera de Buenos Aires”

En el marco del Festival Internacional de Cine Ventana Andina, la prestigiosa productora realizó un interesante recorrido por su carrera: el origen de su amor por el cine, los años de la dictadura y su único largometraje como directora, los éxitos con María Luisa Bemberg en los años ochenta, y su rol, a partir de la década siguiente, en la aparición del Nuevo Cine Argentino, junto a directores como Caetano, Trapero y Martel. Además, opinó sobre la actualidad del cine argentino.

La entrevista, moderada por la crítica de cine Marcela Gamberini, contó con la presencia de una buena cantidad de público interesado en la impecable de trayectoria de una de las profesionales más destacadas del cine argentino.

En primera instancia, Lita Stantic habló sobre el origen de su amor por el cine. Así contó que una amiga suya era hija del administrador de un cine del barrio porteño de Parque Chas, barrio en el que nació: “Allí pasaba horas en las salas disfrutando películas”, reveló.

Luego destacó que antes era muy difícil para una mujer incursionar en el cine: “Creí que me iba a dedicar a la crítica, así que estudié Periodismo y Letras y, paralelamente, hice cursos de cine. Cerca de los años 60 había más posibilidades para las mujeres, y fue entonces cuando se me dio la posibilidad de entrar en producción”, indicó. Asimismo, subrayó la figura de la directora María Luisa Bemberg: “Apareció en el cine en los ochenta, y con ella hice cinco películas, algunas muy complejas pero todas con mucho apoyo de la gente; por ejemplo, Camila tuvo dos millones y medio de espectadores. María Luisa ayudó a que las adolescentes se inclinaran por el cine”.

Después se refirió a la realidad actual de la mujer en el cine: “Hoy en Argentina no es complicado para una mujer hacer cine; los equipos ya no desconfían de las mujeres. Además ellas aportan a sus films una mirada diferente y ponen el acento en cuestiones que los hombres dejan pasar”.

En otro tramo de la charla brindó detalles sobre el film Un muro de silencio (1993), su único largometraje, que cuenta la historia de una directora de cine inglesa que viaja a Argentina para rodar una película sobre los desaparecidos durante la época de la dictadura militar, pero tropieza con el silencio de las personas que se empeñan en negar u olvidar el pasado. “Filmar esa película fue apacible, pero me costó bastante, porque los hechos narrados tenían que ver con lo que yo viví en la época de la dictadura. Yo sabía lo que estaba pasando, pero trataba de no conectarme porque tenía mucho miedo de desaparecer; el padre de mi hija desapareció cuando yo ya estaba separada de él. Pero hacer esta película era una necesidad. Años después me reconcilié con la película porque ganó con el tiempo”, destacó.

Siguiendo la cronología de su trayectoria, narró que retornó a la producción con Sol de otoño, de Eduardo Mignogna, y habló sobre su participación en el surgimiento del llamado Nuevo Cine Argentino: “Primero llegó Pablo Reyero para hacer Dársena sur, y poco a poco se acercaron sobre todo jóvenes con proyectos, como Pablo Trapero con Mundo grúa. Le pedí a Lucrecia Martel leer su guion de La ciénaga porque había visto su corto Rey muerto, y a partir de ahí empezamos a trabajar juntas. Con Adrián Caetano hice Bolivia y Un oso rojo. Me interesaron más los guiones de los jóvenes, y así se dieron cosas que no busqué, porque no fui consciente de lo que ellos iban a generar. Estuve en el lugar adecuado en el momento adecuado”.

Luego opinó sobre la actualidad del cine nacional: “Creo que se estrenan demasiadas películas. Algunas deberían ir directo a televisión; hay películas buenas, pero otras son prescindibles. Además, creo que es muy bueno que no todo se centralice en Buenos Aires. Últimamente las mejores películas son realizadas fuera de Buenos Aires; por ejemplo, me gustó mucho el film tucumano Los dueños”.

Finalmente, la productora respondió preguntas de los presentes y se despidió del público agradecida.

Cabe recordar que la editorial Eudeba acaba de publicar El cine es automóvil y poema, un libro firmado por Fernando Martín Peña y Máximo Eseverri que se acerca a la personalidad, la biografía y la obra de Stantic, a través de sus propios testimonios. El libro viene acompañado del DVD de Un muro de silencio.