"Los Fantasmas" en Rotterdam: Lo público y lo privado

Construida como una sucesión de viñetas, que acompañan a sus dos personajes centrales para desarrollar una mirada particularísima sobre el universo privado de los mismos, “Los Fantasmas” de Sebastián Lojo tuvo su premiere mundial en el IFFR Festival Internacional de Cine de Rotterdam 2020.

Por Rolando Gallego

La coproducción guatemalteco argentina, con participación de Bernabé Demozzi /Perro suelto cine, deposita su interés en Koki (Marvin Navas) y Carlos (Carlos Morales), dos hombres con una vida pública que nada tiene que ver con sus aspiraciones y deseos más profundos y que deben arriesgarse día a día para sobrevivir en una Guatemala que invita al deseo y la confrontación.

Carlos es el conserje del Quetzali, un hotel de segunda al que llegan visitantes extranjeros y también personas en busca de una lujuriosa noche de sexo y pasión, pero también es una de las figuras de la lucha libre del lugar.

Koki es un joven que reparte sus horas como guía de la ciudad, con su hijo, con su mujer, con sus compañeros de baile urbano, y, en menor medida, con hombres a los que luego de cobrarles por sexo termina robándole sus pertenencias.

Lojo entre ambos personajes desarrolla un continuum en el que el presente y la urgencia, las necesidades y la desesperación, llevan a sus personajes a transitar la ciudad mirando siempre por encima del hombro.

Sin juzgar, mostrándolos en simples acciones cotidianas y utilizando la digresión narrativa para profundizar en la realidad de los protagonistas, la historia atrapa con su potente reflexión sobre la clase que muestra y sobre los deseos y aspiraciones de los personajes.

Ansiosos de libertad, de cuerpos que sirven para experimentar placer y peligro, Koki y Carlos deambulan por la película exigiéndole a los espectadores compasión ante todo lo que les sucede.

En ese mostrar sin regocijarse por el drama, ni mucho menos por los espacios, en las calles, en los cuartos, en los pasillos del hotel, en las sucias mesas de los bares, en el cuadrilátero, en la cama, “Los fantasmas” juega con la idea de la multiplicación de la identidad de sus protagonistas y sus actividades.

Frente y negativo de un mundo que rechaza al traidor, que fundamenta la multiplicación del capitalismo, en la contemplación, en la utilización de una fotografía que realza los contrastes, en el juego de mostrar y ocultar cuerpos (en espejos, detrás de vidrios, ventanas, etc.) para continuar con un mecanismo perverso de encierro aun en libertad, “Los Fantasmas” se presenta como un revelador fresco del mundo actual en donde no hay filtros de Instagram ni aplicaciones posibles para reconstruir las experiencias de seres perdidos en una ciudad que los fagocita y expulsa y en donde todos desean ser otra cosa.

El IFFR Festival Internacional de Cine de Rotterdam 2020 continúa hasta el 2 de febrero.