"Los Fuegos Internos": El loco es el otro

Las realizadoras de este documental logran construir un relato sobre la pasión y la superación aún en las peores condiciones y HaciendoCine habló con ellas.

“Los fuegos internos”, de Ayelén Martínez, Ana Santilli Lago, Malena Battista y Laura Lugano, producida por Laura Lago, analiza desde la mirada de un grupo de personajes que han logrado escapar al aislamiento, hacinamiento, y desinterés del sistema psiquiátrico.

¿Cómo surge el proyecto?

Laura Lago: El documental surge como idea en el marco de un tratamiento. Un psicólogo con el consentimiento del usuario (Germán) apuesta al despliegue de un saber hacer: filmar. Favoreció así una vertiente vitalizante para una inserción en el mundo. Un trabajo subjetivo por el que podemos y es deseable que pasemos todos. Ante la pregunta sobre qué se le ocurría filmar, Germán dijo que estaría bueno contar la amistad surgida con dos compañeros de sala, Miguel y Daniel, y cómo se habían acompañado para a salir de la internación. Llevaron la idea al Cisne del Arte, un dispositivo cultural del mismo hospital y ahí empezó otra aventura.  ¿Había condiciones materiales y subjetivas para desarrollar un trabajo audiovisual? podíamos afrontar el desafío de ir creándolas, aprendiendo, inventándolas...

Battista: Ahí se pide la beca del FNA, con la cual escribimos el guion y filmamos en el año 2013.  Comenzamos con talleres donde trabajamos el guion y luego nos metimos en el lenguaje audiovisual. Visionamos películas, aprendimos a distinguir planos de escenas, elegimos una estética, pensamos qué queríamos transmitir y qué no. Elegimos nuestros roles y nos lanzamos al rodaje.

¿Cómo seleccionaron a los protagonistas?

Laura Lago: En ese sentido la historia que nos propusimos contar ya tenía sus protagonistas: Germán, Miguel y Daniel, quienes eran todos participantes del Cisne del Arte.  En el caso de construcción de la historia de “Germán”, quien lleva la idea, el desarrollo fue bastante particular. Debido a que decidió no seguir participando activamente del proyecto, se nos ocurre proponerle a Jorge, otro participante del Cisne, asumir el rol de actuación de ese personaje. Jorge se une al equipo creativo del documental en primera instancia para participar en la escritura del guion y en el desarrollo de la propuesta estética en general. Previamente había participado de distintos talleres del dispositivo, entre los que se destaca el Taller de Expresión Corporal lo cual nos condujo a proponerle la elaboración de un relato de la experiencia de internación a través del movimiento, que se ve reflejado en las videodanzas del documental. Entonces el personaje “Germán” es el resultado de la fusión entre la historia de Germán y la historia/trayectoria de Jorge.

¿Qué fue lo más complicado de rodar?

Ana Santilli Lago: Creo que todas coincidimos en que lo más complicado fueron las jornadas de rodaje en el hospital Dr. Alejandro Korn. Llegar por primera vez -nosotras- y volver -los protagonistas-, entender y adecuarnos a los ritmos de ese espacio y personas y desde ahí proponer e invitarles a participar según sus ganas. Creo que procesar intelectual y sensiblemente esa realidad es algo que aún seguimos haciendo. Otra dificultad en relación a los rodajes en el hospital fue el tener que desapegarnos de nuestro guion reformulando y descartando muchas propuestas de escenas, aprendiendo a improvisar sobre la marcha y a sortear creativamente algunas imposiciones institucionales.

Malena Battista: Lo difícil de rodar esas escenas era la ecuación personal que teníamos que hacer cada unx y también la ecuación grupal para poder trabajar de manera ordenada sin generar molestias entre nosotrxs ni con las personas que allí nos recibían. La ecuación personal implicaba muchas cuestiones: por un lado, llegábamos a un lugar donde nunca habíamos estado, que, si bien teníamos historias, imágenes, etc., no es lo mismo. A su vez, siendo antropólogas (en ese momento estudiantes) ya teníamos cierto sentido ético sobre cómo llegar a un campo de trabajo y qué hacer y qué no hacer, sin embargo, no es lo mismo la teoría que la práctica. Esto significó muchas veces que cada unx, a su tiempo, necesitara parar, llorar, alejarse. Y los protagonistas y el claquetero tenían que hacer también su propia ecuación personal: en calidad de qué volvían a entrar al hospital y a representar las escenas que ellos habían vivido. Además de encontrarse con viejos compañeros a veces muy deteriorados. A su vez, otro desafío fue poder preparar y calcular marcos adecuados para que cada actividad se produzca en las mejores condiciones materiales y simbólicas para los usuarios.

Laura Lago: Crear condiciones materiales y simbólicas adecuadas para la ficción documental yendo desde lo auto referencial hacia lo autobiográfico, es decir construyendo con lo propio, una historia, un guion, y no encarnando un testimonio. Porque la cámara se enciende y marca un tiempo escénico vívido y esto tiene implicancias subjetivas que pueden manifestarse como una operación de montaje, un habitar una escena, una ficción o pueden ser coyunturas desestabilizantes.

Laura Lugano: En ese punto fue crucial la metodología y dinámica del equipo (que venía establecida ya desde el Cisne del Arte), en donde esos marcos adecuados para que sucediera el documental estuvieron especialmente cuidados y revisados a lo largo de todo el proceso.

¿Ayudó el ser muchas?

Malena Battista: Convengamos que todas las producciones cinematográficas implican “muchos”, pero es verdad que no siempre esos “muchos” participan activamente de la toma de decisiones. Más bien fue lo que nos propusimos. Entonces, sí, ayudó. Fue un proceso súper nutritivo, donde todxs aprendimos algo, donde circularon los saberes que cada unx traía, y donde además pudimos ocupar los puestos que cada unx quiso o que cada unx le salió. Y la película es el resultado de este trabajo de a muchos.

Laura Lugano: Como dice mi compañera, el cine ya de por sí conlleva un trabajo de a muchos, pero de la manera que lo planteamos fue una apuesta que formaba parte de nuestro horizonte ideológico: todxs tenemos un saber que se pone en juego y a partir de eso es que proyectamos la acción. Por supuesto fueron sedimentando roles, algo necesario para poder concluir el proyecto de hacer una película…  Pero el trabajo colectivo, siempre te impulsa a lugares que no se llegaría por voluntades individuales, el famoso el todo es más que la suma de las partes se aplica así, la creación colectiva se proyecta mucho más allá de las ideas individuales.

Ana Santilli Lago: De hecho, el pensarnos y planificarnos de manera colectiva es lo que hizo posible concluir este proceso. En cuanto al núcleo central de personas que llevamos adelante este proyecto, no somos tantas y tantos, pero nuestra forma ha sido la de ir construyendo redes y vínculos, y cada vez que convocábamos a alguien para un trabajo o rol específico lo más importante era que se integre a la peli y que pueda aportar desde su singularidad. En este sentido sí ayudó ser muchas y muchos, y sobre todos saber que éstxs también se interesaban por la temática que mueve a nuestro documental.

¿Qué cosas sabían que no iban a hacer/mostrar en la película?

Laura Lugano: La primera restricción con la que contamos fue la imposibilidad de filmar los rostros de las personas internadas en el hospital, con lo que estábamos completamente de acuerdo por razones de preservación de la identidad de las personas que vivían en el hospital. Pero es muy interesante cómo esa restricción nos ayudó a construir la propuesta estética general de la película, porque resultó ser un recurso para mostrar el hospital: los planos cerrados nos permitieron transmitir la incomodidad, las corporalidades fragmentadas, la imposibilidad de reconstruir un todo, o su reconstrucción desde las partes. El arrasamiento subjetivo de la lógica manicomial desdibuja a los sujetos, en ese sentido no mostrar los rostros, eso que nos singulariza a nivel identitario y humano, contribuía a transmitir esa arista del hospital, que por supuesto es mucho más complejo. Por otra parte, colectivamente fue decantando la idea de que no queríamos hacer un discurso explícito de denuncia, más panfletario, aunque por supuesto la denuncia no deja de formar parte, porque considerábamos que podía clausurar o agotar muchos sentidos o parte de las perspectivas con las que estábamos trabajando. Por eso quisimos jerarquizar los relatos de las trayectorias de vida porque nos parecía que abría mucho más la problemática y que permitía rescatar la agencia de los sujetos y construir un mensaje más vivificante.

Malena Battista: Lo más interesante de esta decisión es que los protagonistas insistieron en que el documental mostrara sus logros, las cosas que le hicieron bien, las aventuras, y no tanto las desgracias de vivir en el hospital. Es que eso ya lo sabemos todxs, lo institucional, pero nadie conoce la vida de quienes logran salir, las singularidades.

Ana Santilli Lago: Como dicen mis compañeras, coincido en que nos guiamos con el objetivo claro de comunicar, pero sin caer en lo explícito, y para esto fue fundamental que los protagonistas fueran parte de la realización de la película, con sus perspectivas crudas y simples, situadas desde lo cotidiano y cargadas de poesía.

¿Fue complicado intentar separarse del “objeto” del documental?

Malena Battista: ¿En el sentido de aceptar críticas y comentarios de otros? No, creo que fue un proceso súper interesante. Lo primero que escuchábamos era que la idea era buenísima, y que el material, si bien tenía sus defectos, también. Nos ayudaron muchas personas en cuanto al montaje y la edición, nos dieron ideas, nos encauzaron. Y claro, hubo alguna que otra resistencia, pero nada significativo. Nosotrxs sabíamos que habíamos iniciado una empresa donde estábamos aprendiendo, y con la idea de arte que tenemos no nos resultó dificil el dialogo con otros, más bien lo esperábamos.

Ana Santilli Lago: Tuvimos mucho tiempo para ir procesando esta “separación”, ya que el proceso de realización nos llevó aproximadamente 8 años. Además, los últimos años fueron de mucha reclusión técnica y trabajo en profundidad, en detalle, la parte de lo creativo que conlleva los procesos más solitarios. Así que este momento lo vivimos desde la celebración, como la posibilidad de generar un nuevo encuentro con otres.

¿Con qué les gustaría que conecte el público?

Laura Lugano: Queremos que se sientan identificados, que sea un disparador para pensar y problematizar, poder acercarse a estos mundos invisibilizados. Pero no desde un acercamiento de toma de conocimiento de la problemática, sino un acercamiento empático por eso elegimos el cine como lenguaje.

Laura Lago: Nuestro deseo es que las peripecias de los personajes funcionen como una metáfora posible de la vida humana, como respuesta de la amistad y el arte al desafío de estar en el mundo. Una resonancia que nos implique a todos cada cual a su manera.

Ana Santilli Lago: Y que la peli misma funcione como un dispositivo que promueva y conmueva a compartir reflexiones, dialogar sobre estas temáticas de salud mental, pero que, a su vez, y, sobre todo, son temáticas humanas.

¿Qué creen que aporta al entendimiento de enfermedades mentales y su tratamiento/solución?

Laura Lago: Los protagonistas expresaron su voluntad de transmitir a los espectadores una visión alentadora y crítica de las problemáticas abordadas. La idea era contribuir al reconocimiento de las personas por sus capacidades y logros en contraste con el estigma o los diagnósticos. Una manera fáctica de decir: sí, están en tratamiento, padecen mentalmente, pero ¿quién no? Y hacen esto: arte. Y lo hacen tan bien o tan mal como otros artistas. El documental habla de ese lugar subjetivo que abre posibilidades, que es a la vez decisión y potencialidad, que lanza al sujeto a la acción en nombre propio. Porque no se trata sólo de sobrellevar la estadía en un hospicio sino de estar atentos al “clic” personal donde se produce la resolución de irse. Recién allí comienza el verdadero proceso de externación, la chispa que enciende la llama, lo que convierte una fuga estéril en una salida posible.

¿Vieron los protagonistas la película? ¿Qué devolución les hicieron?               

Malena Battista. Si, el proceso de edición fue acompañado de muchos visionados colectivos. No solo de quienes estábamos realizando la película (directoras, protagonistas, claquetero, sonidistas, productorxs) sino también de otrxs participantes de El Cisne del arte. Esos visionados fueron clave para avanzar y para lograr el producto que tenemos hoy día.

Ana Santilli Lago: Una de las devoluciones más lindas fue la que compartió Jorge al finalizar la presentación de los fuegos internos en el FESAALP (festival de cine latinoamericano de La Plata), donde dijo que todo lo que se ve en la película refleja lo que ellos quisieron expresar. Eso significa, para nosotras, haber alcanzado el propósito de contar experiencias de internaciones psiquiátricas bajo la perspectiva de personas que lo vivieron en carne propia.