Los límites del cuerpo

La bailarina María Fux hoy tiene 94 años y tiene un estudio de danza en pleno centro de Buenos Aires, donde continúa dictando clases. El italiano Ivan Gergolet la conoció en 2010, cuando acompañó a su mujer a uno de los seminarios de la bailarina. Danzar con María es el resultado de ese encuentro.

¿Cómo surgió la idea del proyecto?

La idea del proyecto surgió en el 2010 cuando yo fui a Buenos Aires por primera vez a acompañar a mi esposa Martina a un seminario de María Fux. Antes de viajar, ella me preguntó si podía llevar mi cámara para hacerle una entrevista a María, algo que yo hice, y después de ese viaje le mostré ese material a mi productor en Italia, con el cual decidimos que valía la pena volver a Buenos Aires para preguntarle a María si estaba de acuerdo con que hiciéramos una película sobre ella, sobre su trabajo. Y así empezó todo en el 2010.

 

Tu mujer fue alumna de María Fux, ¿cómo llegó a ella y cómo era el vínculo entre ellas antes de la película?

Sí, Martina todavía es una alumna de María y la conoció porque en Italia hay varias escuelas donde se enseña la metodología de María Fux. La más importante está en Milán, y Martina era alumna de esa escuela. Antes de la película, antes del rodaje, no había un vínculo particular entre Martina y María Fux; ella era una de las miles de alumnas de María, una entre muchas.

 

Vos enseñás en colegios y cárceles, es decir que también concebís el arte como una forma de ayuda social. ¿Cómo es desde ese lugar la conexión con Fux?

 

Por lo que tiene que ver con mi trabajo de enseñanza en cárceles y en colegios,  puedo decir que empezó en  Argentina durante el rodaje de mi película. Yo colaboré en la película de David Rubio y así empezamos a colaborar juntos. Él hizo una película que se llama 13 puertas, la cual está rodada en la cárcel de la Unidad 48, y a partir de ese momento empecé a enseñar en Italia. Yo creo en el cine, creo que sembrar cine en todos los lugares es algo que puede mejorar la vida de quien da y de quien recibe. Es uno de mis objetivos en la vida; sembrar cine en todos los ambientes, y desde ese punto de vista sí veo mucha conexión con el trabajo de María, porque ella hace un trabajo inclusivo y muy inspirador para las personas. Es decir, cuando  nos metemos en un camino de creación  artística no importa cuánto cambian nuestras vidas porque cambia la manera en la cual empezamos a percibir el mundo, cambia nuestro punto de vista sobre el mundo sobre nosotros mismos, y ese creo que es uno de los puntos más fuertes del trabajo de María, porque todos esos cambios pasan por el cuerpo.

 

¿Cómo fue el contacto con sus alumnos?

El contacto con los alumnos de María creo que se dio de forma muy natural. Yo elegí una forma de contar a María; por los ojos, la experiencia y los cuerpos de las personas que la rodean en su estudio, contando una relación que pasa más por la danza, por el cuerpo, que por la palabra. Entonces, fue importante elegir personas muy distintas entre ellas, pero todos estaban viviendo  un momento muy especial en sus vidas, y estaban de alguna manera viviendo cambios íntimos muy fuertes, y eso me pareció una forma muy interesante y muy importante para contar no solo acerca de ellos sino también de María misma, su trabajo, y la fuerza de su trabajo en las personas.

 

¿Cómo fue la selección de material y por dónde encaraste a un personaje con tanta historia?

La selección de material fue un proceso muy largo porque el material era mucho: el proyecto empezó en el 2010 y se terminó en el 2014; el rodaje duró casi cuatro años. Y yo decidí no contar tanto la biografía de María, sino enfrentarla desde su cotidianeidad, desde su trabajo y desde el momento que estaba viviendo durante ese tiempo. María en ese momento estaba viviendo también momentos de cambios fuertes en su cuerpo. Y empecé a filmarla cuando tenía ya 88 años y había terminado su trayectoria en el escenario unos meses antes y decidió dedicarse completamente a su trabajo de maestra. En una forma, ella también volvió a ser alumna. Me interesa cómo podemos relacionarnos con nuestros propios límites corporales, y en este caso era ella la que estaba empezando a vivir los propios límites de su cuerpo. Entonces eso me pareció algo muy fuerte, y de una manera fue también el centro de mi trabajo; mi elección fue no contar tanto su pasado, muy glorioso, sino más su presente, porque yo estaba ahí en ese momento, y lo que pasaba frente a mis ojos me pareció más fuerte que el pasado.

 

¿Cómo fue el recorrido de la película y qué esperás de su estreno?

El recorrido de esta película fue muy sorprendente, porque fue la primera película documental seleccionada dentro de la semana internacional de la crítica del Festival de Cine de Venecia, en 2014. Después de ese momento Danzar con María viajó por más de 50 festivales  en todo el mundo, y fue una de las cinco películas nominadas al European Film Awards como mejor documental europeo en la última edición en 2015. En las salas italianas fue uno de los documentales con más público en 2015, movilizó mucho a toda la gente de la danza, incluso se organizaron de manera espontánea flashmobs y danzas en la calle para celebrar la película. ¿Qué espero del estreno argentino?  Yo creo que es un gran resultado porque es muy difícil mover documentales; espero que demuestre que también la cinematografía documental puede tener mucho público.