"Los Prohibidos": Hablamos con su directora, Andrea Schellemberg

El documental muestra el trabajo de Silvana Castro, una mujer que trabaja en la Biblioteca del Congreso de la Nación, en donde existe un área de Colecciones Especiales. Allí se guardan los libros prohibidos durante los gobiernos inconstitucionales.

La directora Andrea Schellemberg, reestrena en el cine Gaumont Los Prohibidos, película que acompaña a Silvana Castro y que desnuda los mecanismos que se continúan ejerciendo en el Estado, en la sociedad, y en muchos ámbitos, para silenciar una censura que imposibilita una comprensión total de la realidad. Haciendo Cine dialogó con la realizadora para conocer más detalles de la propuesta.

¿Cómo surgió la idea de hacer Los Prohibidos?

Me encontré con la muestra de la colección de libros Los prohibidos mientras investigaba otro tema en Silvana Castro que es la protagonista del documental que estaba en el área de Colecciones Especiales.  Este lugar alberga cuatro colecciones; la colección abierta, que sus bibliotecarios clasificaron como Colección Reservada y tres colecciones cerradas: Archivo y Biblioteca del Dr. Juan María Gutiérrez, Biblioteca Peronista y Biblioteca Palant. Y además la colección de Los prohibidos, libros censurados por los distintos gobiernos inconstitucionales que incluía la Biblioteca Peronista.

¿Cómo te conectaste con Silvana?

 En la Biblioteca Reservada observé el trabajo delicado de las bibliotecarias, el acto de hilvanar documentos, transcribir cartas como retazos del pasado, realizaban esta tarea con amor y una delicadeza poco vista antes.  La responsable de ese espacio era Silvana Castro, inmediatamente note que ese trabajo invisible de hilar documentos de prohibición, de cuidar y dar a conocer los libros prohibidos no era visibilizado y decidí hacer un registro que luego se convirtió en el documental Los prohibidos.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

El rodaje duró desde 2016 al 2019, ese tiempo fue necesario para encontrar una paradoja; el contraste y simetría a la vez, con la voz de los libros censurados, enterrados, quemados y las voces de las resistencias cotidianas de los que sufren el ejercicio del poder.

¿Qué trabajo de investigación realizaste para incorporar, además de los libros y el trabajo de Silvana, la realidad en la película?

La investigación consistió en hacer un análisis del discurso de los libros prohibidos. Los golpes de estado han dado origen a Dictaduras que apuntaron no sólo a quedarse con el poder político, sino también a borrar todo aquello que le era adverso a sus fines. Existe un correlato entre las publicaciones prohibidas por los gobiernos de facto, la vida cotidiana del Palacio Legislativo, los intensos debates por intereses ideológicos y económicos, las resistencias en las inmediaciones del Congreso de la Nación, la represión brutal a los manifestantes y el trabajo de la protagonista de la película que, desde su lugar, sostiene y lucha contra los pasos burocráticos que detonan la omisión de la muestra de los libros prohibidos. Ese es un tejido que atraviesa toda la película. Es dónde la voz de Los prohibidos cobra sentido. En ese escenario es imposible abstraerse y dejar de lado la realidad social de estos últimos cuatro años.

 ¿Cómo seleccionaste el recorte de hechos sobre los que Silvana reflexiona?

La película la pensé como un relato anclado en Silvana y su perspectiva, su experiencia durante la última dictadura cívico-militar y cómo eso le dejó huellas que determinan su movimiento hacia los otros y el compromiso con su trabajo.

¿Qué crees que aporta Los prohibidos a la historia de un cine que busca respuestas a partir de mirar el pasado?

 Ocurre un hecho paradojal en el Congreso de la Nación: la casa de la democracia fue el sitio que eligieron las dictaduras para esconder los libros y otras expresiones objeto de censura, que fueron a dar allí. Hoy ese material conforma un archivo que aún está vivo, revisado, analizado e interpretado por distintas generaciones. Jamás los censores hubieran imaginado que el trabajo de ocultamiento y negación se convertiría en un sitio de investigación académica y memoria. El material que está la sala de Colecciones Especiales me sitúa frente a mis propios olvidos, una ambigüedad que confronta lo impronunciable y lo pronunciable. Así el universo de libros quemados, escondidos, enterrados, documentos que decretan prohibiciones pueden iluminar lo que alguna vez fue silenciado. Un acto de negar la realidad y la historia se convierte en un eslabón que ilumina los sucesos del pasado. Visibilizar esto es el aporte de Los prohibidos.

¿Cómo te sentís con el reestreno en el Cine Gaumont?

Para la gestión anterior los documentalistas fuimos tratados como enemigos del INCAA, no tuvimos espacios de exhibición ni presupuesto, al mismo tiempo, el cine Gaumount es un espacio muy valioso para nosotrxs los documentalistas, es un espacio posible uno de los pocos lugares que tenemos para mostrar nuestras producciones. Al estreno voy con la esperanza de que este espacio se multiplique con el nuevo proyecto de política-cultural.