Los titanes también comenzaron pequeños

Esta vez, de la mano de Fabián Forte y Demian Rugna, el cine de género argentino escribe otra página importante en su historia reciente a fuerza de persistencia, amistad y sangre.

Entrevista publicada en la edición impresa del número de diciembre de 2012.

En algún momento del cine contemporáneo, la misma contingencia llevó a ordenar a una serie de películas bajo un denominador común. Películas, todas ellas, que profesaban ciertas aristas particulares, se apoyaron sobre esa concepción cariñosa llamada “cine de género argentino”. Ahí donde algunos se animaron a mencionarlo como “el cine después de Jennifer Shadows”, film de 2004 dirigido por Daniel de la Vega y Pablo Parés, y de esas historias criollas facturadas para el mercado de video extranjero, casi todas independientes de mecanismos de financiamiento local, apareció una entelequia que resumía, de alguna forma, a ese emergente del terror nacional. Así, los mismos que señalaban aquel proto-génesis en Jennifers Shadows, también disparaban como responsable a la revista norteamericana Fangoria -¿tendrá algo que ver, acá, Nic Loreti, director de Diablo y entonces colaborador de esa publicación?- de acuñar el término “HorrAR” para referirse a cierto tipo de producciones truculentas. En rigor, se hablaba de un cine facturado para ser vendido al exterior o bien, posteriormente, de unas obras satelitales que terminaron encontrando su anclaje criollo. Desde allí, en forma cada vez más poderosa, se desprendieron nombres como La muerte conoce tu nombre, Habitaciones para Turistas, Los Inquilinos del Infierno, Mala Carne y The Last Gateway, entre otras. Estas dos últimas dirigidas por Fabián Forte y Demián Rugna, respectivamente.

Por caso, sería esta flamante dupla la que, tiempo después, volvería a incursionar, claro que sí, en el mundo del terror. (“Nos conocimos en la casa de Daniel de la Vega, con La muerte conoce tu nombre. Fue amor a primera vista”, dijo Fabián Forte, seguido de unas risas, a propósito de su primer encuentro, si se quiere, creativo.) En este caso, con una película episódica, y continuando, sí, el legado del buen pasar actual del cine de horror nac & pop. Así, sujeta en una historia llena de abominaciones, vueltas de tuerca, personajes oscuros, demonios (Némesis de Resident Evil y la deformidad de El Monstruo de la Laguna Negra no tienen nada que hacer aquí), traiciones, enanos de jardín, mala suerte –representada en carne y hueso, en la figura humana- y más vueltas de tuerca, Malditos Sean!, su primera y auspiciosa colaboración, está conformada por tres historias relacionados por un solo personaje: un curandero que genera diversas maldiciones, las cuales se irán adueñando de los protagonistas de la historia.

Con un valor de producción notable, una rara avis del cine argentino en general, más bien despistado y con poca pericia para este rubro técnico, el encuadre de cámara, lo que ella cuenta y cómo -destacándose aquí en Alimenta la caja, el episodio de Forte-, Malditos Sean! se figura como una de las obras más ganadoras del fantaterror nacional. Acreedora de “Mejor guión” y “Mejor fotografía” en Estepona, “Mejor película” en Fantaspoa, “Mejor director” en Cine Fantasy y, también, en Buenos Aires Rojo Sangre, “Mejor producción” en el Festival de Saladillo, además de transitar por infinidad de festivales alrededor del mundo, Rugna & Forte, Forte & Rugna, que han sostenido su obra con mucho entusiasmo, mostraron su historia, lo dicho, por diversos sitios. Desde Sudáfrica hasta Inglaterra, y desde los Estados Unidos al Monumental Lavalle. De acá y más allá; de allá y más acá.

“Unirnos fue una suerte de causa común. Hubo un momento donde el INCAA no daba bola a cierto tipo de proyectos y había que buscar otras vías. Ahí pensamos: ¿por qué no hacemos un corto o una peli por nuestra cuenta”, señaló Demian Rugna,otrora guionista de Lo Siniestro, de Sergio Mazurek, film que tuvo un estreno tardío el año pasado. “La empezamos a filmar antes del boom que hay de cine de género ahora”, agrega.

“Tratamos de ser respetuosos con nuestros lugares. Cada uno fue asistente de dirección en el corto del otro. Y después, cuando hicimos El Curandero, la historia troncal de la película, nos íbamos sugiriendo cosas el uno al otro”, sentencia Fabián Forte, quien en cualquier momento también estrena su finchereana La Corporación, a propósito de la convivencia de dos personalidades, de dos directores de cine que, en esta ocasión, han unido sus fuerzas en pos de un producto que funciona, gusta y que, ésta es por ahora su mayor condición, todo el público del cine fantástico que la vio anteriormente –festivales del palo, periodistas ídem-, ya le dio la derecha. Por eso mismo, y por el mismo impulso hérculeo de una sociedad que funcionó, ambos directores planean la transgresión: “corta, en cualquier momento empezamos a filmar Malditos Sean! II”, apunta Rugna.

Que las películas “gusten o no” forma parte de una cuestión cuántica, de una expresión, si se quiere, sensual, sensitiva. Se supone que no existe un canon preestablecido para determinar las “buenas” o “malas” películas, el Bien y el Mal (sí, está la crítica de cine, el Cahiers du Cinema, los programadores de festivales, et al. pero todavía, y esto es bien importante, existe el discernimiento). Por eso, en tal lógica, el público podrá comprobar por sí mismo que esta clase de películas (ya lo dijo un comité de calificación en el argumento para la aprobación del proyecto Hermanos de Sangre, de Daniel de la Vega) son necesarias para nuestro cine. Y el “sic”, acá, le corresponde al Instituto de Cine y Artes Audiovisuales de la Argentina. Y, entonces, ya no es asombro, con el HorrAr -o como quiera que se llame en realidad- entrando en las grandes ligas, una nueva era está comenzando.