Música para camaleones

Como nos tiene mal acostumbrados, Netflix subió recientemente otro documental de música, difícil de encontrar, para ampliar su colección. Foo Fighters: Back and Forth, el séptimo largometraje de James Moll, retrata la banda de rock liderada por Dave Grohl desde sus primeros días hasta la creación del disco Wasting Light.

La historia comienza por Nirvana; la semilla que unió a Kurt Cobain, Chris Novoselic y Dave Grohl para llevar adelante el cambio del sonido de los noventa. De ahí para adelante, una vez muerto Cobain, quedó la incertidumbre de cómo iban a seguir las carreras musicales de quienes habían estado bajo el ala compositiva de aquel cantante rubio que terminó dando una lección en los estudios de MTV sobre cómo pasar de un formato eléctrico a uno acústico. Teniendo como punto de partida algunos de estos antecedentes y la influencia del cantante nacido en el pueblo de Aberdeen, Grohl no dejó de hacer música. Se sumergió en la electricidad heredada y, pese a algunas críticas, continuó hasta llegar a Foo Fighters.

La radiografía de esta línea cronológica está en el documental Back and Forth, de James Moll, disponible para ver en Netflix. Este trabajo reconstruye algunas de las escenas más importantes de la banda liderada por el baterista de Nirvana. Por ejemplo, se ve que la antesala hacia el camino que iba a ponerlo al frente de Foo Fighters antes lo hacía rechazar una propuesta de Tom Petty. Cuando colgó el teléfono, sabía lo que había dejado atrás: ser parte de la banda estable de quien fue el creador de uno de los grupos más destacados de rock clásico: The Heartbreakers. Nadie puede olvidar algunos de sus sencillos más famosos, como “American Girl” o “Breakdown”.

La cosa para Grohl ya no tenía medias tintas. A todo o nada. Y así lo muestran las imágenes de este documental. La primera formación de la banda nacida en Seattle tuvo su germen con algunos amigos del ex baterista de Nirvana. Los primeros nombres que poblaron la mitad de los noventa fueron los de Nate Mendel en bajo y William Goldsmith en batería (ambos anteriormente miembros de Sunny Day Real Estate), y el legendario guitarrista que acompañó a Nirvana en sus giras: Pat Smear, aquel que en el Unplugged de MTV de Nirvana tenía su guitarra con los colores de Jamaica. Esta etapa de la banda que lideraba Grohl empezó a dar sus primeros shows por ciudades como Portland y llevaron adelante las primeras grabaciones. El drama empezó en lo que fue la culminación de su segundo material de estudio, The Colour and the Shape. Todas las baterías fueron regrabadas directamente por Grohl y se desecharon casi todos los arreglos de Goldsmith, el cual después terminó yéndose del grupo.

“Cuando escribía una canción, tenía una idea clara de dónde debían ir los acentos básicos, por decirlo de una manera elegante. Sé cómo debe sonar la batería en mi cabeza mientras hago esto. No es justo decirlo como compositor que colabora con otros músicos”, termina de explicar Grohl en uno de los pasajes del documental, después de aquel momento en el que había decidido regrabar las baterías del segundo disco. “Eres el baterista de una banda, en la cual el cantante es el mejor baterista de rock del mundo, y mira hacia atrás y espera que estés a su nivel. De acuerdo. Es muchísima presión”, agrega un adulto Smear, sentado en lo que parece una sala de ensayo.

La salida de Goldsmith sería la primera baja de las tantas que se iban a venir. En principio la huida de este baterista llevó a otro conocido que venía tocando con Alanis Morissette llamado Taylor Hawkins, baterista que supo reconocer sus influencias principales en Stewart Copeland (The Police) y Roger Taylor (Queen). Las cosas entonces parecían acomodarse, hasta que otro portazo iba a llegar de la mano de Pat Smear, cuando Hawkins llegaba a su primer ensayo. “Estaba harto de todo. No quería hacer otra gira con tantos shows”, reflexiona Smear, mucho tiempo después, frente a las cámaras. Inmediatamente fue reemplazado por Franz Stahl, guitarrista que ya había compartido escena musical con Grohl dentro de la banda punk Scream. El show de bienvenida lo tuvo en el techo del Radio City Music Hall en los premios MTV. Pero la estadía en Foo Fighters duró poco: se fue antes de empezar a grabar el tercer álbum. Sin dudas las formaciones de este grupo cada vez eran más endebles y el ex Nirvana parecía preguntarse a cada rato quién sería el próximo en venir. El grupo, de todas formas, continuó como trío hasta que llegó su actual guitarrista, Chris Shiflett, el cual ya fue parte del cuarto disco de estudio, One by One.

Por esos años la banda empezó a girar con Red Hot Chili Peppers: durante casi cuatro meses, ambas bandas estuvieron tocando por Estados Unidos. Los shows pasaron a pensarse mejor y comprendieron de qué se trataba armar una lista de canciones. Incluso su puesta en escena de escenario cambió y se inspiró en la tapa del disco Live Killers, de Queen. Las influencias marcaron a Foo Fighters, que tuvo que combatir algunos ataques por el fantasma de Nirvana.

 

Foo Fighters: Back and Forth

De James Moll

Estados Unidos