"Malamadre": Deconstruir la maternidad

Hablamos con Amparo Aguilar, directora de este documental que puede verse los viernes en la sala del Malba

No es novedad que uno suele romantizar la idea de la maternidad. Pero los tiempos cambian y también las maneras de vincularnos con los demás e incluso, con nuestro propio cuerpo.

“En público todas somos madres excelentes y en privado estamos llenas de contradicciones.Los mandatos son distintos para todas, pero siempre existen. Hay un ideal de la ‘buenamadre’ que alcanzar y entornos sociales que empujan a las mujeres a cumplirlo”. 

La reflexión es de Amparo Aguilar, y en esa frase se encuentra el núcleo de "Malamadre", documental dirigido por Aguilar que puede verse todos los viernes a las 19.00 hs en la sala del MALBA. 

Hablamos con Aguilar sobre el proceso de realización de este proyecto y sobre una interesante iniciativa en salas alternativas titulada "Cine Canguro". 

¿Cómo fue la génesis del proyecto, y cómo encararon la manera de hacer algo diferente dentro del formato documental-entrevista?

La experiencia de maternar me hizo encontrarme con mujeres madres a las que les pasaban cosas parecidas, pero todas teníamos clavado en el medio del cuore el imperativo de callar. 

A partir de la decisión de tomar el “espacio público” con el lado B de la maternidad, se hizo evidente que la forma era a través de una película, porque ese es el lenguaje con el que yo me conecto: el cinematográfico. Así fue que nos lanzamos junto a Carolina Álvarez, productora, y Agostina Bryk co-guionista, a buscar mujeres madres dispuestas a sacarse de encima la pesada carga de ocultar, y encontramos a muchísimas!!! La búsqueda, entonces, debía centrarse en atravesar clases sociales, edades de las mujeres, edades de les hijes y contextos de crianza diversos. 

Con ese “crisol de madres” empezamos a pensar en cuál debía ser la puesta en escena que les haga honor. La primera decisión fue el estudio: necesitábamos poder hablar fuera de su cotidianeidad. La siguiente, el formato “igualitario” todas serían tratadas con el mismo valor de plano, evitando en la medida de lo posible cualquier ornamentación que nos hiciera imaginar quiénes eran, y en un blanco y negro profundísimo, rugoso, que evidenciara las (bellísimas) marcas de la vida en nuestras caras. Queríamos evitar todo lo que pudiéramos los juicios previos, o incluso la empatía previa. Queríamos fomentar la escucha y mirada atenta. Algo que en el ritmo visual contemporáneo pasa poco. Queríamos, también, reivindicar la belleza de la diferencia, la belleza de las marcas, la belleza de los gestos. Pero otra, no la que habitualmente vemos en los discursos audiovisuales, publicitarios y “del sistema”. 

Por último nos volcamos hacia una puesta sumamente ascética. Las mujeres, y en particular las madres, hemos sido “habladas” por otrxs, siempre. Esta película nos demandaba un esfuerzo extra: quitar el artilugio del medio para ofrecer una versión “en primera persona” de las mujeres que son madres. La sensibilidad de Iván Gierasinchuk para subirse a esta propuesta que a priori “no luce”, se agradece enormemente.

Hay muchas declaraciones que rompen el estereotipo de lo que se espera de una madre, con sus miedos, dudas, fastidios. ¿Costó llegar a esa apertura en las entrevistas? 

No sé!!! Creo que hay algo que sucede... Que se da a partir de la escucha honesta. Y eso resulta habilitador. 

Estamos en un momento donde está sobre dimensionado el valor del discurso propio, cada une de nosotres somos opinadores en nuestras redes, por ejemplo, con poco margen para producir pensamiento conjunto, no? Algo de "digo-lo-que-YO-pienso" y luego veo a cuánta gente le parece genial, y en eso se cierra. En la autoafirmación. Entonces queda poco lugar para ver qué sucede con el otrx, y mucho menos para dejarse transformar o encontrar una vía para la construcción conjunta de una idea. 

En ese contexto, me parece que pasó algo con las entrevistas -que funcionó-, y que fue darle valor a la palabra de las otras. Después está la magia. Y siempre: la gratitud hacia el aporte generoso y genuino de nuestras entrevistadas. 

¿Encontraron que hay más diferencias en la visión de las madres en cuanto a edad, o clase social, o crianza?

Todas. Hay diferencias enormes por todas esas razones, casi por igual. Y aún así, creo que lo más rico son las recurrencias. Porque después, las diferentes miradas según clase, edad y crianza ayudan a ponerte en perspectiva, estés donde estés. Permiten el: "Ah! Esto no lo había pensado nunca". 

Ahora: las recurrencias... aquello que se repite: son monstruosas! Y son muchas: la soledad, el desamparo a nivel estatal, el peso de las mirada ajena... 

¿Con cuánto material llegaron a la edición y qué criterio usaron para armar lo que finalmente vemos en la película?

Bueno, en principio, entrevistamos a más del doble de mujeres que las que aparecen en el documental, y además las entrevistas fueron extensas. Así que material había, y sigue habiendo! 

Una de las cuestiones más complejas de la película, era lograr vencer el prejuicio como espectadores y como "hacedores" respecto de lo que representa en nuestro imaginario una "película de entrevistas",  que una imagina llena de información, aburrida, poco emotiva y sin nada nuevo para aportar en términos sensoriales. Por suerte existieron genios como Coutinho para dar por tierra con ese prejuicio absurdo.

Malamadre es una película de entrevistas, y con mucho orgullo, pero creo que hemos logrado también que sea una película muy "viva" y eso es lo que más se aleja de ese imaginario que mencionaba. Para que esto pueda darse - además del enorme aporte que hacen las entrevistadas - el trabajo de montaje con Lautaro Colace fue exhaustivo y delicioso. Buscábamos algo que llamamos "narración serpenteante". Una forma de vincular los discursos que no estuviera exclusivamente atada a la racionalidad, y al contenido duro de cada entrevista, si no también a la sensorialidad. Esperemos que haya funcionado!

¿Cómo es la iniciativa de Cine Canguro y en qué salas se aplica?

Cine Canguro es un emprendimiento de Valeria Fiks y Maia Desiderato, que viene a proponer una respuesta a uno de los grandes problemas de los primeros años de la maternidad: la rotura de lazos, y la pérdida de espacios sociales. Es muy difícil conservar ciertas actividades con une niñe de meses. Entonces lo que hacen es hacer funciones inclusivas para madres / padres / familias con bebés de hasta 18 meses. Ellas adaptan la sala (poniendo el sonido en límites más amables con les niñes, habilitando una zona para dejar cochecitos, otra para juegos de deambuladores, ofreciendo cambiadores dentro de la sala, pasando las películas con subtítulos al español aun si están habladas en castellano, y ofreciendo asistencia en caso de que alguna necesite -por ejemplo- ir al baño (sí, porque ni los baños están preparados para nosotrxs!!!).

La idea con Malamadre es hacer funciones de estas características. Ahora: el asunto salas... la distribución en general, está realmente difícil. Aún no hemos podido confirmar las salas para estas funciones, pero estamos pensando seriamente en la opción de salirnos del circuito "formal" de salas e ir hacia los centros culturales independientes con este proyecto. Ya tuvimos una muy linda función en el Morán, y querríamos replicar ese formato.