Malgré la nuit

De Philippe Grandrieux (Francia) - VANGUARDIA Y GÉNERO

“Hay cosas que solo podemos experimentar viviendo y pensando de manera abyecta”. Esta frase es dicha por uno de los sufridos personajes de Malgré la nuit al promediar la película, y, lamentablemente, funciona como excusa y descripción perfecta de lo que estamos viendo. La obra de Grandrieux es conocida en la Argentina gracias a los festivales; incluso supo visitar el Bafici hace unos años atrás, donde presentó sus dos largometrajes hasta ese momento: Sombre (1998) y La vie nouvelle (2002). Quien haya visto esas películas, admiradas por los sectores más respetados y sofisticados de la crítica, sabe que se trata de obras extremas, de un director a mitad de camino entre el cine experimental y el narrativo. En estas películas existía una trama, pero lo importante era la alteración de las formas y las percepciones de sus protagonistas, siempre apuntando a la crispación de los sentidos del espectador y representadas en la pantalla por imágenes pesadillescas y, como uno de estos títulos indica, sombrías. Luego llegaría Un lac (2008), vista en el Festival de Mar del Plata (los tiempos iban cambiando); esta vez, el estilo del director llegaría a una depuración (y signos de cansancio), a través de una historia en la cual un protagonista epiléptico pasaba sus días en un bosque congelado. Pocas películas han sabido mostrar (a pesar de que esto suene como un lugar común) el paisaje como una extensión de la psiquis del personaje y transmitir los sentimientos a los que la enfermedad sometía al (por llamarlo de alguna manera) héroe de la historia. Luego le perdimos un poco el rastro a Grandrieux; con la excepción del documental de bellísimo título, Il se peut que la beauté ait renforcé notre résolution – Masao Adachi (2011), sus obras permanecieron sin exhibición en la Argentina. Quizás a causa de que se trataba de películas que se movían por los indefinibles terrenos de las instalaciones audiovisuales. Ahora, con Malgré la nuit, poco parece quedar de aquel cineasta que conocimos. O, mejor dicho, solo queda una serie de poses y recursos repetidos y exaltados. Esta vez, la trama en la que desarrolla sus obsesiones de autor parece salida de un sueño húmedo de Gaspar Noé. Amores malditos e imposibles (o viceversa), sexo, drogas, violencia, etcétera. Ideas reiteradas de un director que, al querer mostrarnos la complejidad y oscuridad del mundo que retrata, solo nos ofrece frases banales en sus solemnes profundidades, actuaciones exasperadas (actores poniendo los ojos en blanco), iluminaciones extrañas y situaciones extremas. Esta vez, Grandrieux, con su nueva película, se parece más a una edición de la revista Vogue dedicada a París y sus perversiones que al autor que alguna vez supo ser o creímos ver. Es uno de los problemas de moverse en la oscuridad.

HOY, 21:20, Artemultiplex Belgrano 1; DO 24, 18:20, Artemultiplex Belgrano 1