Mallory

De Helena Trestíková (República Checa) - TRAYECTORIAS

Aunque ya tenga cerca de cincuenta años, uno de los subgéneros documentales más interesantes, muy recorrido en el último tiempo, es aquel que algunos llaman time lapse y que consiste en seguir a un personaje o una situación durante un período de tiempo prolongado. Es evidente que este tipo de registros, inevitablemente plagados de elipsis, requieren de un alto grado de honestidad por parte del realizador (y del protagonista), así como conllevan la difícil decisión de considerar al film terminado. Trestíková, una especialista en este tipo de films, se centra otra vez en un personaje (Mallory) en los límites de la sociedad, una marginal que bien podría estar en un film de los Dardenne. En 2002 Mallory se presenta como una adicta a la heroína que, al quedar embarazada, decide enderezar su vida. Al contrario de lo que se podría pensar, este es recién el comienzo para Mallory: siete años después se mantiene sobria, pero vive con su novio en un Peugeot desvencijado y tiene a su hijo en un orfanato. Es una heroína moderna en su lucha por salir del laberinto perverso de la marginalidad, pero también porque es consciente del dolor que acarrea la lucidez. En cierto punto, Trestíková cede a la protagonista la oportunidad de decidir los encuentros (y lo hace evidente en el film), y podría parecer reprochable que se mantenga al margen de una situación tan extrema, pero llegado un punto resulta claro que poco puede hacer para ayudar a Mallory: como una suerte de Sísifo contemporánea, cada vez que parece a punto de alcanzar su redención, sus fantasmas vuelven a envolverla en su niebla de turbación.