Memoria perdida

Sebastián busca datos sobre su abuelo fallecido hace tiempo. Llega a una ciudad costera vacía en pleno invierno, y allí descubre que él tuvo que exiliarse huyendo de la Guerra Civil Española. Pero no queda nadie que pueda contarle lo que pasó. Hablamos con Sebastián Deus, director de El camino de Modesto.

¿Cómo era el abuelo que te encontraste al hacer esta película?

Me encontré con una persona real, con una historia extraordinaria, un exiliado que pasó por dos guerras. Un hombre tranquilo que se fue a vivir a una playa lejana parecida al lugar donde nació. Pude reconstruir parte de su historia, su paso por la Marina, su compromiso político con la república. También cosas de su carácter, como el hecho de que le gustaba contar chistes verdes, cocinar, ir a las rocas a buscar cangrejos.

 

¿Cómo te lo imaginabas?

No me imaginaba que hubiera participado en la guerra, sino más bien que había escapado desde Galicia a Francia. No tenía muchos datos de él, solo que había sido sastre, que le gustaba pescar. Un par de fotos de él me daban la impresión de que era alguien callado, introvertido.

 

¿Fue también una manera de descubrir a tu papá?

Sí, también fue una forma de conocer algo más de la historia de mi papá, sobre todo la parte de Francia, donde encontramos la calle donde nació en Lourdes. Pude armar unas hipótesis de sus primeros años, como hijo de refugiados, en una Francia bajo la ocupación nazi. En una escuela con un idioma distinto del materno. Luego se vinieron a Buenos Aires e hizo la secundaria acá, debió adaptarse a su nuevo entorno.

 

¿Cómo fuiste siguiendo los rastros? ¿Cómo fue el proceso de investigación? 

El proceso de investigación fue arduo, duró unos dos años. Paralelamente estaba sacando la nacionalidad española por la ley de Memoria Histórica, así que investigue todo lo documental y los datos que podían figurar en archivos. Viajé a Necochea a preparar el rodaje desde allá, salimos en la radio promocionando la película y apareció una amiga de mi abuelo que después testimonió. La intuición nos fue guiando sobre el terreno, tratando de ver los rastros de aquella época en el camino del exilio. Fue recién después de haber enviado un mail a muchos archivos que contestó uno y confirmó que tenían la foja militar de mi abuelo. Ahí se empezó a concretar los verdaderos senderos del camino de Modesto, su paso por la Marina del 34 al e 39, su designación en los comités que comandaban los barcos, su desembarco en Barcelona, el casamiento con mi abuela, el exilio a Francia. Todo documentado por registros oficiales de organismos del Estado español y francés. Faltaba unir los puntos, tratar de comprender cómo fue ese momento. Ahí me ayudo el historiador gallego Bernardo Maíz Vázquez, con el que seguimos todo su derrotero y descubrimos cómo pudo haber cruzado y dónde trabajó en Francia.

 

¿Qué expectativas tenés con el estreno?

Tengo buenas expectativas. Si bien es una mala época por las fiestas, ya que la gente va menos al cine, el Gaumont tiene un público muy especial y quizás ayuden los días feriados. Por otro lado, lo más importante es que la película se vea, y sobre todo me gustaría que deje al salir aquella pregunta personal sobre de dónde venimos, pensar que detrás de cada historia de inmigración hay una aventura que merece ser contada.