Muertos vivos

El negocio del DVD, al que muchos le dimos su certificado de defunción antes de tiempo, parece todavía dar muestras de vida.
Ilustración: Manuel García.

 

Nota publicada en la edición impresa del número de diciembre.

 

1. Hace un millón de años un proyecto de distribución nació con el objetivo de crear la mejor (la única) colección de DVD de cine de autor en nuestro país. Yo estuve ahí. 791cine editó algo así como 50 películas muy buenas o excelentes en el mejor formato posible, a favor de aquel objetivo y en contra de su economía. El sueño consistía en lograr que la comunidad cinéfila pudiera encontrar en el sello un puente entre sus necesidades básicas y algunas de las mejores películas que daban vueltas por el mundo. La idea tenía que funcionar: el BAFICI era un éxito, Buenos Aires descubrió a Bergman, etc...siete  años después de su creación, 791cine, la distribuidora de pleno espíritu lírico donde se formó un servidor, cerró sus puertas, y hoy me reiría en la cara de cualquiera que me viniese a contar que tiene una idea como aquella.

 

2. Pero antes de 791cine cerraron LKTel, Gativideo y se rumoreaba que incluso AVH, el gigante del video en Argentina, estaba a un cortometraje de bajar la persiana. Lo mismo con muchos videoclubes, que caían como moscas (Blockbuster incluído). Hace dos años la crisis era evidente, y el ritmo con el que el mercado parecía estar derrumbándose entonces no nos deja más alternativa que pensar que el negocio del video debe estar, ahora sí, completamente muerto.

 

3. La piratería, claro, el tema inevitable. ¿Por dónde empezar con la piratería? ¿El principio? “Y los comerciantes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra más su mercadería”. Durante la caída de Bavideonia, los distribuidores y videoclubistas echaban la culpa del desastre a la piraterìa. Su plaga. Las Cámaras que agrupaban a unos y a otros hicieron gestiones ante el Estado, la Justicia y los Medios para alertar, informar y educar sobre esa entelequia que para muchos era, y sigue siendo, la propiedad intelectual. Se hicieron marchas, se incautó material, se elaboraron estadísticas. Se pidió un trato impositivo igual al que tienen, por ejemplo, libros, diarios y revistas. Nada pareció tener demasiado efecto. En cada esquina, a pleno sol, miles de manteros seguían dándole forma a la cadena de distribución low - cost más redituable del show business.

 

4. Y ¿a quién le importan los derechos de autor? De hecho, ¿qué son y para qué sirven? Mirado desde este lado (los realizadores, los distribuidores), el derecho de autor es, ni más ni menos, la piedra basal del negocio del cine tal y como lo conocemos. El derecho de autor dice “esta película es de alguien”, y no se puede comprar ni vender nada que no sea de alguien. Sin derecho de autor no fue nunca concebible el lucro para un distribuidor (y el realizador, primer distribuidor de su obra, no está exento de esta ecuación), hasta que la piratería se convirtió en el negocio que es explotando los derechos que los autores jamás le cedieron.

 

5. Cuando las papas quemaban, sobrellevamos este pequeño apocalipsis imaginando que en un momento, muy pronto, el cielo se abriría y bajarían a nuestro rescate, alados y con sus espaditas doradas, el Blu-ray y el VOD. Entonces el Blu-ray nos mandó un mensaje que decía “estaba llegando tarde así que mejor lo dejamos para la próxima”. Pero el VOD sí llegó, y dijo “no traje mi espada dorada todavía, pero mientras me llega voy a invitar a todo el mundo a que venga y vea, gratis, el milagro de que aún estés vivo”. Y entonces sí, el sol y la luna se oscurecieron, las estrellas cayeron del cielo, y vimos todo negro.

 

6. Preguntas que no nos hicimos en la oscuridad: ¿qué hubiera pasado si los DVDs se vendían más barato? ¿O más caro? ¿Fuimos avaros con los contenidos o la presentaciónde nuestras ediciones? ¿O perezosos a la hora de pensar cómo venderlas? ¿Caímos demasiadas veces en la tentación del Directo a Video? ¿La venta directa hubiera terminado de ser un negocio si le dábamos un par de años más, o a la costumbre de la colección de cajas se la llevó puesta, cuando apenas ponía un pie en la calle, la cultura del consumo virtual? ¿Todo esto hubiera ayudado? ¿O dependió siempre todo de que desde el Estado (Justicia, Secretaría de Cultura, INCAA...) se le dé una lucha seria a los piratas no ya para recuperar todo, pero al menos una parte de ese negocio como para poder seguir vivos?

 

7. Asi que los cìnicos disfrazados de profetas concluyeron: el DVD murió y a su entierro no fue nadie, si no querès llorar no llores. Y entonces renunciamos sin dolor a ése, el ùnico soporte fìsico para una pelìcula. Una pelìcula que se puede tocar, apilar, regalar o tirar a la basura. Algo sólido en un mundo que se desvanece en el aire.

 

8. Recuerdo una charla hace 10 años con un gerente de Gativideo, en los albores de lo digital. Me decía “Todo se va a vender por Internet, pero si me compro un auto, todavía quiero ir a escuchar como suena el motor”. Nunca supe si se compró o no un auto, pero ya no trabaja más en el negocio del video, y Gativideo cerró hace casi 3 años.

 

9. Hace menos de un mes, le pido a un empresario-sobreviviente del negocio del video alguna estadística sobre el mercado, o lo que queda de él. Me las envìa. Leo: en 2007 el negocio del DVD movió unos $890 millones, de los cuales $500 millones correspondieron al negocio pirata. A partir de ese momento, el mercado legal cayó a un ritmo de casi el 15por ciento anual, mientras que el ilegal aumentó su facturación a un promedio de más del 25por ciento anual, llegando en 2011 a los $1150 millones, contra $216 millones del negocio legal. La primera sorpresa cuando veo estos números es la velocidad con la que la piratería se fue comiendo el mercado del video hasta llegar a un 85por ciento del total de la facturación (un porcentaje similar al que ostentan las majors en los estrenos en salas y que desvela a la industria local). La segunda sorpresa, no menos shockeante, es que juntando legales y piratas la facturación total del mercado del DVD no sólo no cayó sino que creció al 10por ciento anual durante los últimos cuatro años. ¿Perdón? ¿El video no estaba muerto? ¿Qué pasó con nuestro pequeño apocalipsis? ¿Estuvimos todo este tiempo velando a un vivo? Es cierto, claro, que este crecimiento es relativo a la luz de la inflación, pero ¿no me dejan decir igual, al menos por los viejos buenos tiempos, que podrìa tratarse de la Multiplicación de los Discos, o de la Resurrección del DVD? ¡Veo una luz!