"Mujer Medicina": Hablamos con su directora, Daiana Rosenfeld

La realizadora regresa al cine con una historia de un viaje personalísimo a lo más profundo de las emociones humanas, conectándose con una mujer llamada Fedra y sus experiencias ancestrales. Haciendo Cine pudo hablar con esta directora para conocer más detalles de la propuesta.

¿Qué conocimientos tenías previos de la ceremonia que registras?

Unos años antes de comenzar a filmar la película, empecé a indagar y trabajar en un proceso de autoconocimiento, desde la meditación hasta ciertas prácticas chamánicas que, para mí, fueron la llave de un despertar interno y de percibir una reconexión con mi ser espiritual, que sentía dormido. 

¿Cómo conociste a Fedra?

En una de esas experiencias conocí a Fedra y su compañero, Li Chi, y la conexión con ella fue instantánea. Admiro mucho su trabajo porque ella acompaña con firmeza y dulzura a los procesos de cada persona que se acerca con el propósito de sanar y del autoconocimiento.

¿Qué querías transmitir con el relato de ella?

Me interesaba indagar en el por qué los occidentales nos acercamos a estas prácticas como formas alternativas de sanación y conexión espiritual, en una sociedad que nos propone todo lo contrario. Aquí se relaciona al consumismo con felicidad, vivimos en una distracción y evasión constante y creo que sufrimos una desconexión con el propio ser y la madre naturaleza.  Creo Fedra es un ejemplo como tantos otros de personas que deciden transitar sus procesos internos, y por qué no externos también, de una forma diferente: más en contacto con los tiempos naturales del ser y no con los que el mercado y la sociedad de consumo nos impone.

En tu anterior película, también con mujer protagónica, revelabas detalle de un personaje que ahora cobró para muchos más trascendencia (agenda), cuando encaraste Mujer… ¿pensaste de la misma manera pero ya con una mujer de este siglo que lucha por ser libre en otros espacios?

Todas mis películas tocan el arquetipo de la mujer, en diferentes facetas. Desde una mujer que decide irse a vivir aislada a una playa para sanarse y encontrar una forma de vida diferente (El Polonio, 2011), la historia de América Scarfó y sus resistencia en el anarquismo (Los ojos de América, 2015) y la emblemática figura de Salvadora Medicina Onrubia, su ejemplo y lucha (Salvadora, 2017). Con Mujer Medicina me interesaba conectarme con aquella energía de mujer sanadora que tiene la capacidad de sanarse a sí misma, para luego ayudar y acompañar a sanar a otras y otros. Creo que mostrar la labor de estas mujeres es visibilizarlas.

¿Cómo fue filmar en exteriores? ¿Qué fue lo más difícil de eso?

Fue intenso. La selva tiene, por momentos, una energía densa, pero es maravillosa. Filmamos acomodándonos a las circunstancia, a la naturaleza, al pueblo shipibo, a la montaña, acampando, pero creo que lo más desafiante fue filmar las ceremonias y las prácticas que están ligados al orden de los misterioso. Cada persona estaba en su proceso y no queríamos invadirlos. En ese sentido fue un trabajo también de intuición y empatía.  Para mí,  lo más fuerte fue el momento de los viajes previos de preproducción en soledad, donde fui a investigar y estar en el lugar, conviviendo con los curanderos shipibos. Un gran aprendizaje.

¿Desde un primer momento tuviste el ok para registrar la ceremonia?

No, pasé por todos los estados. Límites por todos lados. Fue muy importante el trabajo con Fedra y Li Chi ya que ellos hace muchos años que viajan a la selva amazónica de Perú, realizan estos trabajos y tienen mucha confianza con sus maestros. Como son prácticas que muchas veces no se permiten registrar, son sagradas, creo que fue fundamental el trabajo previo de estar allí y la confianza que los curanderos tienen con la protagonista. 

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

El rodaje propiamente dicho duró un mes y medio, pero filmamos un tiempo después, entrevistas y charlas informales que yo tenía con Fedra, como así también algunos planos que nos hacía falta registrar y grabamos unas entrevistas un tiempo después y el trabajo previo de estar allá viajando a la selva. Yo también soy la montajista de la película y me gusta ir y venir a la isla de edición.  

¿Quedó mucho material afuera?

Si, filmamos muchísimo. Bueno, como ocurre en todo documental, creo. Pero al focalizar la historia en Fedra, tuvimos que dejar mucho afuera.

¿Con qué te gustaría que la gente conecte de la película?

La película propone un viaje, de contemplación e introspección, acompañando al viaje de Fedra. Me interesa que las personas conozcan otro tipo de prácticas, otras formas de sanarse y de reconectarse con aquella naturaleza humana y trascendental, que a veces olvidamos, pero que está dentro de todos nosotros.

¿Estas con algún nuevo proyecto?

Si, con varios. Por un lado vuelvo un poco a indagar en algunas mujeres poetas de nuestra historia invisibilizadas, y por otro, con proyectos más afines a la naturaleza y génesis de Mujer Medicina, relacionados con la espiritualidad.