Ordenando la casa

Hacía falta un libro que repasara la historia del cine argentina en su conjunto. Fernando Martín Peña se tomó el trabajo y lo materializó en Cien años de cine argentino. Un volumen para expertos e iniciados.

Reseña publicada en la edición  impresa del número de abril de 2012.

 

El cine argentino es complejo, rico y heterogéneo en su factura estilística, en sus condiciones de producción y en su capacidad de exhibición. Se diría que es una característica que se mantiene a lo largo de su historia, desde las primeras estampas históricas en torno al Centenario de la Nación en el período mudo que llevaría al pionero Mario Gallo a la ruina económica hacia 1913 (Peña dixit); hasta las creaciones del siglo XXI que configuran un intento de “industria” relativamente estable. Sobre ese material en muchos aspectos diversos que comprende la periodización de cien años de cine argentino, es que Fernando Martín Peña asumió el desafío de bucear, investigar e interpretar los vaivenes de nuestra historia cinematográfica, “ordenando la casa”  para alegría de los lectores y ofreciendo una especie de cartografía portátil del cine argentino. Porque en rigor, como explica su autor, este libro “no es una nueva historia del cine argentino sino una interrogación de las que ya se han escrito a través de la revisión contemporánea de varios centenares de films importantes. Constituye un relato que puede leerse como una totalidad o de manera fragmentaria.Es por eso que el libro no reconstruye con linealidad los procesos históricos, sino que a lo largo de sus páginas nos encontraremos con capítulos divididos según una periodización con numerosos apartados de diversa índole temática. Estos pueden responder tanto a la alusión de autores, películas, contexto socio histórico o motivos temáticos frecuentes de la época, como  por ejemplo el capítulo dedicado al período 1973-1981, donde entre otras cosas se pueden suceder epígrafes como La propaganda, Exterminio, Kohon persiste encadenando distintos tópicos  que dan cuenta de una visión de época global.  Resulta interesante destacar el arrojo interpretativo de Peña cuando arriesga la hipótesis que sugiere una curiosa circularidad temporal en las producciones nacionales: que el cine argentino contemporáneo guarda profundos lazos con el de de los primeros tiempos. Esos postulados se fundan en el hecho de que el cine de ambas épocas estuvo signado por numerosos rasgos comunes: “por una producción completamente atomizada, por la relativa facilidad de acceso a los medios de producción (…) la dificultad de exhibición, la abundancia de material documental y hasta la presencia de films que diluyen las fronteras entre realidad y ficción” dice Peña en la introducción del libro y cierra con un desalentadora reflexión que atañe a la conservación: “es curioso comprobar que la destrucción sistemática del patrimonio audiovisual argentino ha sido una causa compartida tanto por las dictaduras como por los gobiernos democráticos.” Nutrido de información detallada y rigurosa como también de datos anecdóticos, Cien años de cine argentino se vislumbra como un libro de insoslayable consulta.