Palabras cruzadas

Con un presupuesto reducido y un puñado de personajes, Santiago Giralt construye un relato intimista en el que tres parejas se cruzan, se mezclan y se intercambian como las letras en un anagrama. Durante este mes, la película podrá verse el jueves 18 a las 20 h, el viernes 19 a las 18 h, los sábados 13 y 20 a las 22 h y los domingos 14 y 21 a las 20 h en el Centro Cultural San Martín. A una semana de su estreno, hablamos con su director.

¿Cómo surgió la idea de la película?

La idea de la película surgió tras una pausa larga luego de Antes del estreno en la que tuve que empezar de nuevo. Apareció esta idea de contar tres cuentos, sobre tres familias, con conflictos particulares pero diferentes. Una vez que tenía a los actores en mente y las historias armadas, me encontré individualmente con ellos y luego cuatro se encontraron en un casamiento y decidieron darme el empujón para hacerlo.

¿Cómo fue trabajar con tantos personajes?

Me encantan los actores. Una buena situación, un buen escenario, una buena elección de plano y un elenco encendido hacen para mí una buena parte de la película. Luego están los procesos de montaje y sonido, en los que, por suerte, cuento con colaboradores de primera. Los personajes son todos aspectos de mi vida personal y son parte de mis experiencias de vida.

¿En qué momento se te ocurrió convocar a los hijos de Catarina Spinetta y Nahuel Mutti?

Nahuel y Catarina son amigos y viven a una cuadra de casa. Con Nahuel ya hicimos otros trabajos, y con Ángelo, el mayor, había ensayado una obra de teatro que no llegué a estrenar. Con Ángelo y Benicio tengo un vínculo de tío de la vida, y fue lógico que a la hora de buscar los actores para los hijos de los personajes principales los roles recayeran en ellos.

Los actores de la película son amigos o familiares entre sí. Las locaciones fueron en su mayoría casas de amigos tuyos. ¿Cómo fue trabajar entre tanta familiaridad?

Es muy reconfortante e íntimo. Hay algo de esa unidad y de esa verdad del vínculo que traspasa la pantalla a la hora de verlo. La jornada de trabajo es una jornada de encuentro y juego entre amigos, con un espíritu que se une con el único fin de sacar unas escenas para la película. Esa es toda la efectividad que buscamos. En el marco de la escena, cada uno investiga su propio campo de ideas en el rol que le toca. 

¿De dónde viene la idea de los anagramas?

El verano en el que tuve la idea de Anagramas estaba leyendo Ulises, de James Joyce. En el libro hay cientos de juegos de palabras y giros del lenguaje. De esa idea del anagrama, de las posibilidades de sentido de un mismo conjunto de letras, surge la idea que sostiene la arquitectura del film y sus resonancias.