Paula Manzone y Nicanor Loreti: Mucho más que dos

"Anoche" es el estreno nacional de esta semana, dirigida por la pareja en la vida real de Loreti y Manzone. Él tiene varias películas de culto como “Diablo” y “Kryptonita” en su haber. Ella es directora y guionista teatral. Se unen para llevar esta melancólica comedia romántica de las tablas a la pantalla grande

La película tiene dos directores, pero eso no significa que las cosas les hayan resultado fáciles a la pareja de realizadores. Nicanor Loreti viene del universo del género, de la fantasía y los mundos autorreferenciales.

Después de todo, no es fácil imaginar al creador de una salvajada humorística plena de sangre como lo es “Diablo” (2012) al frente de una sensible comedia romántica. Paula Manzone fue la artífice de las palabras de la obra teatral en la que se basa el film. Pero la experiencia en las tablas no garantiza un buen pasaje a la pantalla.

Los dos, pareja en la vida real, unieron fuerzas y se pusieron detrás de las cámaras de “Anoche”, una agridulce comedia romántica contenida en una sola locación durante gran parte de su metraje, con todos los sucesos girando en torno a cuatro personajes.

La comedia, con roles interpretados por Gimena Accardi, Benjamín Rojas, Diego Velázquez y Valeria Lois, bucea en los sucesos que llevan a una pareja a tomar una decisión sobre seguir o no juntos, en medio de una vorágine de situaciones que no harán más que ponerlos otra vez a prueba y frente a frente.

 

“Anoche” gira entre dos tonos: la de los sucesos, narrados con una estructura de screwball comedy (comedia de enredos). Pero el tono del punto de vista del personaje dominante no es el alocado que suele verse en este tipo de propuestas. Gimena Accardi, la protagonista, no es Meg Ryan. Su mirada ante el caos que traerán a su departamento su pareja, su hermana y el esposo de ésta, es el de una total extrañeza, un desconcierto y una melancolía que tiñe toda la pantalla. Es sábado a la noche y Pilar (Gimena Accardi) no quiere verse con nadie, ni salir, ni nada que se le parezca. La soledad de su departamento es exactamente lo que necesita. Hasta que suena el portero y llega su novio Marcos (Benjamín Rojas), con planes inmediatos y otros a futuro que quizás no sean los mismos que los de Pilar. Es un hecho: los inmediatos están lejos de ella, que quiere estar sola y tranquila. Pero eso no va a pasar, porque de nuevo suena el  timbre y ahora es Emma (Valeria Lois), su hermana, que viene a contarle sobre el mal momento que está pasando con su marido (Diego Velázquez). El portero volverá a sonar una vez más y la paz del sábado se acabará del todo con enredos y situaciones que cambiarán más de un destino. 

Hablamos con la dupla Manzone-Loreti sobre el proceso de llevar esta obra del teatro indie al cine.  “Vi la obra la primera vez que se estrenó, con otro final: la vi como una sitcom y le dije a Paula que había que hacerla película”, dice Loreti sobre las ganas de llevarla al cine. “Cuando tiempo después bajó de cartel, ya que estuvo dos años en el off, fui el productor presentante ante el INCAA”, agrega.

Adaptarla al cine, con otro lenguaje, fue uno de los primeros desafíos, y la pareja trabajó en conjunto para que todo funcione. “Estaba un poco entregada, confiaba en el ritmo, que era importante. Pero el cine es una trampa: si en edición no encontrás el ritmo, después se te complican mucho las cosas. En la obra lo podés levantar, pero una vez filmada no había vuelta atrás. Quería confiar en lo sutil, en la mirada, en los cruces: algo que estaba también en la versión teatral. En la edición, Nicanor lo logró”, dice Manzone.

“Cuando escribí la obra lo hice desde la necesidad: que fuera posible de hacer con poco presupuesto, un escenario, cuatro personajes y que fueran ellos los que tuvieran despliegue y se relacionen. Pero esa claustrofobia del teatro no queda bien en el cine: al hacer la adaptación quería mantener esos elementos, pero darle aire para que no ahogara”, aclara. Loreti suma: “En la puesta en cine fueron apareciendo otros espacios dentro de una misma locación como el baño. También sumamos grandes movimientos frente a cámara. Como la historia transcurre en tiempo real, los ejes se modifican todo el tiempo y la puesta de cámara también”, suma Loreti.

Encontrar el casting ideal para llevar este vodevil, con puertas que se abren y cierran todo el tiempo, con actuaciones al borde y con una energía interpretativa elevada, fue clave. “Cuando estábamos buscando a una protagonista fuimos al teatro a ver ‘El otro lado de la cama’. Ahí la vimos a Gimena, pero también lo vimos a Benjamín y la combinación, la química entre los dos nos cerró. Pensamos luego en complementar con actores teatrales y lo llamamos a Diego. Su personaje nos parecía el más arriesgado, ya que en la obra tenía otro registro. Cuando lo elegimos, terminamos por optar por Valeria. Paula insistió mucho, y fue una gran elección. Buscamos esa combinación entre actores teatrales: la química entre todos ellos se dio sola”, dice Loreti. “Ellos son muy buenos y el casting fue muy importante, ya daban los personajes. Del elenco original, del perfil, Diego es el más distinto; lo conozco y me decía que quería hacer una comedia, es muy gracioso. Ensayamos mucho. Lo tenía muy interiorizado, y tanto Gimena como Valeria me preguntaban y arriesgaban, porque si quedaban a medio camino no servía” agrega Manzone.