Pequeños Gigantes. 50 historias de fútbol que merecen ser leídas.

 

En medio de la fabricación megaeditorial de gran parte de la literatura futbolera, entre tanta biografía y autobiografía del Diego, Palermo, Almeyda, Verón y varios más, atravesados por sesudos ensayos sociológicos sobre las barras bravas y empalagados de “esperar a Tito”; aparece y marca la cancha un pequeño opúsculo hecho a pulmón, que estampa su diferencia al revelar otras historias del mundo del balón pie. El libro se llama Pequeños Gigantes y nos promete hacernos entrar en conocimiento con, como reza la bajada del volumen, 50 historias de fútbol que merecen ser leídas. Porque si la historia del fútbol está contada según un esquema de logros (campeonatos, records) y fracasos; sabemos que hay un sinfín de anécdotas nunca abordadas, allí disponibles para ser puestas en esa forma narrativa llamada relato, para equilibrar un poco las cosas. Hete aquí un libro que se asume como compensación, como la deuda a reponer de muchos relatos marginados de los anaqueles de la historia oficial. Un libro “para los que se enamoran del guión sin importar que el desenlace contenga podios, medallas, champagne, fotógrafos, ovaciones, melodías emotivas y acordes con la situación gloriosa.”, como bien se deja apuntado en el prólogo. El grupo de autores que aquí escribe-que forman parte del sitio web Bola sin manija- traza su itinerario futbolero con un tono descontracturado y con bastante algarabía. Un equipo chileno fundado por el dueño de una quesería que a fuerza de destreza en la confección láctea y carácter deportivo logró disputar la Copa Chile; la habilidad-zombi que condujo a la selección de Haití a participar de su único Mundial; los picaditos eclesiásticos que se arman cuando entra en acción la selección Ciudad Estado del Vaticano hasta conformar las 50 historias que convierten la pequeña curiosidad en épica deportiva.