Periodismo Para Todos

La última película de Tom McCarthy se basa en las investigaciones periodísticas sobre la complicidad de la Iglesia de Boston con casos de pedofilia que derivaron en una gran crisis internacional para el catolicismo. A no muchos años de estos eventos, pero con un periodismo tan distinto, En primera plana termina siendo una muestra de una transformación tan repentina como monstruosa.

La cuarta película del actor/director Tom McCarthy es una de las candidatas fuertes para la temporada de premios que se viene. Basada en hechos reales, describe la investigación periodística con la cual el diario Boston Globe reveló, a principios de 2002, la sistémica complicidad de la Iglesia de esa ciudad-bastión del catolicismo americano en los innumerables abusos a menores cometidos por sacerdotes en los últimos 30 años, apoyados por una estructura de abogados, acuerdos extrajudiciales, hogares transitorios y transferencias a otras parroquias. Fue un escándalo que se cargó al Cardenal Law de Boston y que luego se volvería global con miles de denuncias en varios países, y dispararía una crisis en el Vaticano que solo comenzó a bajar de volumen con la elección de Jorge Bergoglio como Papa en 2013.

Los héroes de esta historia son un grupo de tareas periodístico, todos nacidos y criados en Boston, con sus acentos bien temperados por un ensemble cast: el editor Walter “Robby” Robinson (Michael Keaton) y sus reporteros Michael Rezendes (Mark Ruffalo), Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Brian d’Arcy James). La llegada de un nuevo editor en jefe, el forastero y judío MartyBaron (Liev Schreiber), reorienta el foco hacia una olvidada columna del mismo diario que daba cuenta de una serie de abusos sexuales que la Iglesia había tapado en el pasado.

A priori, el combo Michael Keaton + diario evoca directamente a aquella cínica joyita llamada El diario (de cuando Ron Howard tenía gracia, allá por el 94) y su retrato de 24 horas en un tabloide neoyorquino, con Keaton desesperado por obtener una primicia dentro del delirante ecosistema de una redacción a la vieja usanza. Pero acá el molde, muy distinto, es Todos los hombres del presidente, con periodistas de distintas naturalezas, personajes secundarios fuertes (los abogados interpretados por Stanley Tucci y Billy Crudup, uno de cada lado de la ética) y hasta una suerte de Garganta Profunda en la forma de un investigador que provee bases científicas para el fenómeno de los curas abusadores desde un teléfono con speaker.

Precisa hasta en las opacas camisas y coloridas chombas que sus blanquísimos personajes usan en oficinas, despachos y canchas de golf, En primera plana tiene un guion de hierro que se mueve de forma entretenida sobre rieles bien fijos, apoyado en el trabajo periodístico y los obstáculos (internos y externos) que esa ciudad-Iglesia y sus feligreses corporativos ponen en el camino a la verdad. Si su género evoca a la película de Pakula (de hecho, el personaje de Jason Robards en aquella es el padre de Ben Bradlee Jr., jefe de redacción del Boston Globe interpretado por John Slattery), su tono es de una sobriedad muy distinta. En primera plana es pura claridad sin bordes filosos, tan sólida en su narrativa como insípida –cuando no anodina– en sus personajes, meros peones de una investigación que solo al final mostrarán sus cartas de motivación.

Cada periodista moviliza un dilema hacia adentro del medioambiente bostoniano, desde Pfeiffer (McAdams), con su familia de misa todos los domingos, hasta Robinson, con sus amigos abogados de la alta sociedad católica. Pero parece inevitable que toda película que sucede en Boston tenga en definitiva a esa ciudad como protagonista (En busca del destino, Atracción peligrosa, Los infiltrados), con lo cual las motivaciones de los investigadores pasarán de ser periodísticas a sociales, comunitarias, casi como una misión de control ambiental. En ese contexto, En primera plana hace un pico cuando enfoca en el problema del más ignoto de los cuatro periodistas (Carroll), que justamente es el único dilema periodístico: el tipo sabe que a la vuelta de su casa está uno de los hogares donde la Iglesia “esconde” a los abusadores, pero alertar a sus vecinos revelaría antes de tiempo la investigación y podría arruinar todo. ¿Cuál es la prioridad del periodista?

Con una historia seteada antes de los smartphones y Twitter, de Wikileaks y Anonymous, En primera plana echa luz sobre un área particular del periodismo –la investigación– que ya se siente cosa del pasado, algo que hasta hace unos años solo reaparecía de vez en cuando, con alguna nota sobre un banquero tramposo o la verdadera muerte de Osama Bin Laden. Aunque sea a través de un vehículo perfecto, por un lado el fenómeno que “revela” En primera plana es tan viejo como el catolicismo. Por el otro, el protagonista de la película, ese periodismo del siglo XXI con blocks de notas, dilemas éticos y datos chequeados, ya no existe más. En el mundo actual, en el que las comunicaciones y culturas avanzan más rápido que nunca (y cada vez másrápido), una película como En primera plana se vuelve entonces menos un newsroom drama que una película de época. Y por estos lares, en el país del #findelperiodismo, es directamente una ciencia ficción.

 

En primera plana

Tom McCarthy

Estreno: 11 de febrero

2015 / Estados Unidos / 128 minutos

UIP