Primavera cero

Sí, la temporada baja de los “tanques” es la temporada alta del cine argentino. Pero ¿a quién le conviene que se estrenen cinco películas nacionales un mismo jueves? Manuel García analizaba en la edición de noviembre lo que sucedió el pasado 4 de octubre. Hoy, con seis estrenos argentinos en una misma fecha, la historia se repite.
Ilustración: Manuel García.

Nota publicada en la edición impresa del número de noviembre de 2012.

1.  La heladería es lo que se llama un negocio estacional. Se venden muchos helados en verano, y muy pocos en invierno. El invierno es la temporada baja del chocolate granizado, igual que la primavera lo es de la exhibición de cine en salas. Entre septiembre y diciembre, mientras los cucuruchos asoman, se venden menos entradas de cine, y las películas más comerciales se suelen tomar un descanso. Y he aquí entonces un pilar de las estrategias de distribución: la gente va al cine cuando no toma helado, y viceversa.

2.  Gran parte de las decenas de películas argentinas que se estrenan por año lo hacen mientras el común de la gente hace fila para comprar un cuarto de tramontana y frutilla al agua. Hay más de una razón para este desafío a las leyes naturales: no sólo se supone que, como apuntábamos, la primavera es la época en la que no se va a estrenar El Hombre Araña (digamos la Crema Americana), sino que además son los meses donde es menos difícil cumplir con la Media de Continuidad impuesta por el INCAA a las salas comerciales. Suena a un gran momento para estrenar. Si no fuese porque a los demás se les ocurre siempre la misma idea.

3.  Según dicen las resoluciones del Instituto, la temporada baja se cuenta desde el 1 de octubre y el 31 de marzo, exceptuando la semana entre navidad y año nuevo. Escribo esta nota durante la primera semana de temporada baja, semana en la cual, si bien se estrenaron dos pesos medianos de las majors (Hotel Transilvania y Búsqueda Implacable 2, con salidas ambas de más menos 100 copias), también lo hicieron cinco películas argentinas: La Araña Vampiro, El Amigo Alemán, Cornelia frente al Espejo, Los Salvajes y Montenegro. La temporada baja del resto, parece, es la temporada alta del cine argentino, y este jueves cinco heladerías abrieron en la misma cuadra.

4.   Cinco películas parecidas peleando por salas parecidas, medios parecidos y, lo peor de todo, por un público parecido. Y a esto sumémosle las películas que ya estaban en cartel antes del 4 de octubre (llamémoslo el 4O). Una semana antes, de hecho, a Infancia Clandestina la habían reanimado con su pre-pre-pre-nominación al Oscar. Y películas como Dos + Dos seguían convocando, Papirosen llenaba en Malba y Días de Vinilo acababa de estrenar. ¿Cuántas veces alguien pide pistacho en un mismo mes? ¿Los espectadores también tienen su cuota de cine argentino?

5.   Lo interesante del 4O es que, siendo películas parecidas, eligieron caminos diferentes para su estreno. La Araña Vampiro estrenó en mayoría de multisalas, con 13 copias, algo parecido a la coproducción El Amigo Alemán, con 14. Basándose en su hit con El Estudiante, los productores autodistribuyeron Los Salvajes, estrenando en Malba y Lugones, con el agregado esta vez de algunos Espacios INCAA y Cineclubes de GBA y el Interior. En una variable de este mismo modelo, Montenegro eligió el combo Gaumont-Cosmos. Y finalmente Cornelia…fue por un modelo mixto: Malba, más 3 multisalas de CABA y GBA.

6.   ¿Por qué todos eligieron estrenar en la misma fecha, si el trimestre es largo? ¿Por qué nadie se corrió al jueves siguiente? Es difícil saberlo. En el caso de Cornelia y Los Salvajes podemos imaginar que se priorizaron los espacios “de nicho” y la durabilidad de las películas en pantalla de programación mensual. Y dado que estos espacios programan con mucha antelación, eligieron el 4O y se aferraron a él aun a pesar de que la fecha se les iba superpoblando semana tras semana. A Montenegro le puede haber pasado algo parecido con Gaumont (donde estrenar en estas fechas es casi tan difícil como lograrlo en cualquier multipantalla de primera línea). Más difícil es saber por qué La Araña… y El Amigo… eligieron no moverse. Quizás confiaron en su propia fuerza, quizás cedieron a la tentación de un fin de semana largo, quizás temieron no tener una segunda oportunidad de entrar en las salas comerciales. Quizás lo estén lamentando.

7.   Los resultados de todas estas excursiones fueron similares. Las salidas más grandes tuvieron entre jueves y domingo un promedio por copia muy bajo (373 El Amigo…, y 185 La Araña…), y las más chicas lamentablemente también. Cornelia… apenas superó las 400, mientras que de Montenegro sabemos sólo las cifras de Gaumont, y de Los Salvajes no hay ninguna precisión publicada, aunque por la capacidad de sus salas no podrían haber superado esos números.

8.  Montenegro, premiado documental de Jorge Gaggero, suma un atenuante: el Gaumont le canceló dos de sus funciones del fin de semana, sin mediar consulta ni aviso de ningún tipo. Tampoco se puede decir que haya habido explicaciones: “problemas técnicos” debería eliminarse de cualquier buena lista de excusas. ¿Y ustedes le temían a la conspiración de los complejos privados?

11. ¿Y en qué ayuda a resolver estas colisiones el Calendario de Estrenos del INCAA? La resolución de Calendario vigente dice que ante la superposición de estrenos, los distribuidores deberán reunirse y consensuar quién se queda en esa fecha y quién posterga el estreno. ¿Y si nadie se quiere mover, por ejemplo, debería tirarse una moneda? La resolución no lo aclara. No hay base sobre la que deba privilegiarse una película sobre otra, y en momentos de tanta estrechez los actos de renuncia no abundan. Entonces todos se plantan, y a mar revuelto ganancia de programadores.

12. La resolución de calendarios que estuvo a un paso de implementarse en abril trataba a su manera de resolver esto de la siguiente manera: la creación de un circuito Multipantallas (a donde deberían ir los estrenos medianos y grandes) y un circuito Ampliado (a donde deberían ir a parar las otras películas, esas que a los exhibidores les gusta decir que “no se pueden ver ni de espaldas”). Entonces todas las Dos + Dos y las Infancia Clandestina iban a ir al Circuito Multipantalla, y a las Cornelia… y Montenegro les tocaba las salas independientes, en su mayoría salas fuera de CABA. Las salas independientes protestaron: alegaron que obligados a programar ese tipo de películas, tarde o temprano iban a fundirse. La resolución fue para atrás y hoy las películas más independientes pueden optar por ir a los complejos, y las salas independientes cumplen cuota con el cine argentino más comercial. Suena a final feliz, si la taquilla no dijera otra cosa.

13.   En su segunda semana, Cornelia… quedó con menos de la mitad de funciones del estreno, La Araña… y El Amigo Alemán sobrevivieron en dos o tres salas y tuvieron que irse con el resto de sus copias a otra parte, mientras que las películas “pequeñas” lograron subsistir en sus salas pequeñas. Y entonces, aún con las facilidades de la temporada baja, cada una de estas películas y sus distribuidores, que eligieron estar juntos pero no unidos, terminaron juntos también donde seguramente no tenían planeado.