Puerta a puerta

Como resultado del premio Ópera Prima del INCAA, Fernando Salem logró filmar su primera película, que ganó el Premio a Mejor Director en el Festival de Mar del Plata y ahora se estrena en Buenos Aires. Como funcionan casi todas las cosas es sobre búsquedas, orígenes y preguntas importantes, con el paisaje sanjuanino como marco contenedor de personajes entrañables, canciones y ventas sin cerrar.

¿Cómo se gestó la concreción de la película? ¿Vos querías rodar en esas locaciones o adaptaste una historia que ya tenías a esa oportunidad?

 

La película es un premio de Ópera Prima del INCAA que empecé a escribir con Esteban Garelli ni bien terminé la ENERC. Venía con el empuje de Trillizas Propaganda!, mi corto de tesis que me abrió muchas puertas a festivales, y estaba determinado a filmar una película. En el proceso de guion pasé por José Martínez Suarez, que me ayudó mucho con el corto y colaboró para ir formando la idea del guion inicial, y después asistimos al Taller de Pablo Solarz durante varios meses. El proceso de guion, escrituras, investigación y reescrituras llevó en total siete años hasta que pudimos filmarlo. Tuve la fortuna de que a través de mi productora y amiga Paula Massa, también egresada de la ENERC, el guión llegó a manos de Vero Cura, de Juan Pablo Miller y de Diego Amson, y convenimos en producirla juntos entre Utópica y Tarea Fina. Después se sumaría Sebastián Mignogna, de El Perro en la Luna. Entre todas esas voluntades pudimos financiarla y hacerla con un presupuesto muy, muy pequeño. Con respecto a las locaciones, necesitábamos un desierto para que cruzara Celina. Yo conocía San Juan porque trabajé un tiempo para el papá de una novia que vendía libros puerta a puerta en la zona de Cuyo. Esa experiencia y ese paisaje, además de inspirar el guion, estuvieron todo el tiempo como locación ideal para la película. En el proceso de guion viajé muchas veces como realizador para Paka-Paka o por mi cuenta para encontrar los lugares e investigar. Finalmente, la Provincia de San Juan se enamoró del proyecto y nos ayudó para poder concretarlo; sin ellos hubiera sido imposible filmarlo.

 

¿Cómo se te ocurrió contar esa historia de Celina?

 

“Hay cosas que no tienen explicación, y ya está”, dice el personaje de Rafael Spregelburd en un momento de la película. Creo que, de una u otra manera, en la vida todos cruzamos un desierto y cargamos con nuestras enciclopedias incompletas. Andamos buscando un sentido o una explicación. A veces lo encontramos en el cine, otras veces en el horóscopo o en la religión… Hay muchas maneras de encontrarles sentido a las cosas. Pero hay algunas que parecen no tener una explicación, como la muerte, el amor, el desamor, etcétera. Celina, en este caso, tiene en su mano una enciclopedia que tiene todas las respuestas, pero le falta la más importante, y por eso empieza ese viaje a través del desierto para buscar a su mamá. La idea de la vendedora de enciclopedias viene de haberme cruzado con muchos vendedores de libros porque trabajé un tiempo en una editorial de venta de libros a crédito en Mendoza y, entre todos los trabajos que tuve, vendí seguros de vida (intenté, porque la verdad es que no llegué a vender ninguno). Queríamos darle a Celina esa oportunidad de golpear puerta por puerta todas las casas hasta que pueda encontrar a su mamá.

 

Pángaro aparece muy poco, pero su presencia siempre es notable y la familia es toda musical. ¿Cómo llegó él al proyecto y qué importancia tiene la música para la película y los personajes?

 

Admiro mucho a Sergio, hubiera querido que apareciera mucho más porque me moría de ganas de trabajar con él. Pero, por estructura narrativa, necesitábamos que el viaje de Celina comenzara lo antes posible, entonces tuvimos que sacrificar algunas escenas con él. Pero por suerte se sacó el traje y se entregó a la película absolutamente. En cuanto a lo musical, por supuesto hubiera querido tener muchas más inclusiones. Todo el proceso creativo estuvo lleno de música y de posibilidades; también el rodaje, al tener a una protagonista cantante como Vero. Verónica Gerez es muy reconocida por su trabajo como cantante y compositora de la Pequeña Orquesta de Trovadores y se animó a hacer su primer protagónico. Trabajó casi un año en buscar al personaje, y esa búsqueda estuvo llena de música. De hecho, la canción del tráiler y de los créditos finales, “Desierto”, la compuso durante el rodaje de la película y condensa toda su esencia. Todo el universo musical de la película estuvo coordinado por Juan Bernardis, que hizo la música incidental y me acompaña desde mis primeros trabajos en la ENERC. 

 

¿Qué podés contar del sentido de esos separadores en los que los personajes hablan de temas “existenciales”?

 

Los separadores o las entrevistas que aparecen en la película son las respuestas de los personajes de la ficción a las preguntas de la enciclopedia. Cada uno de ellos responde desde su lugar, como pueden, dentro de lo que les está pasando. Sirve para conocerlos un poquito más, y creo que nos interpelan con algunas respuestas. 

 

A veces esos separadores parecen típicos de comedias románticas, pero en este caso son muy teatrales por la forma en que los actores dicen sus parlamentos. ¿Es buscado? ¿Qué relación tiene la película con el teatro?

 

Es cierto que se pueden ver entrevistas de ese tipo en Cuando Harry conoció a Sally o en Annie Hall. Son películas que me encantan. La idea viene de Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. Es muy interesante cuando un personaje habla a cámara sobre lo que le está pasando y además nos cuenta un poco más, o nos da alguna pista sobre la trama principal. En cuanto a lo teatral, todo el proceso de casting lo hice yendo al teatro. A cada uno de los actores los esperé a la salida de una función y les di el guion. No creo en la instancia de casting, me parece incómoda, inhumana. Los actores son trabajadores como nosotros, y exponerlos a una prueba me parece injusto. Creo que a los actores hay que verlos trabajando en algo que a ellos les guste o en un trabajo en el que se sientan representados, y después el director tiene que tomar el riesgo de trabajar con ellos y apostar a forjar un vínculo creativo. Con ese método, tuve la fortuna de armar un elenco increíble al que jamás se me hubiera ocurrido poner frente a una cámara para tomarles una prueba. Estoy muy agradecido de que hayan aceptado ser parte de la película. 

 

¿Cómo fue el proceso de casting y el trabajo con los actores?

 

El trabajo con los actores fue de lo más sencillo que tuve que hacer; creo que fue la mejor parte. A todos les brillaban los ojos con el proyecto, todos eran actores aportando para contar una historia en la que creían y que los movilizaba. Después de buscar por años la protagonista, vi a Vero en un video de Youtube y tuve la sensación de que ella podía ser Celina. La contacté y estuve mucho tiempo para confirmarle el papel; por suerte me tuvo paciencia hasta que definí que ella sería Celina. Necesitaba que para Verónica la película fuera tan importante como para mí, y ella apostó fuertísimo en el proyecto, demostró que es una gran actriz, con una capacidad muy grande para transmitir sentimientos. Pilar Gamboa es una bomba, transmite por todos lados, creo que es la mejor actriz de su generación, tiene muchísimo oficio, muchos matices y se conoce muy bien. En cuanto a Esteban Bigliardi, me acerqué a él por su trabajo en Ala de criados, en El mundo todo entero y en Un mundo misterioso. Esteban tiene un mundo increíble en su interior y lo dosifica con mucha precisión; hizo un gran trabajo en la película y es un gran actor. Marilú Marini se abrió al proceso creativo con una juventud, una espontaneidad y una generosidad increíbles, tiene el entusiasmo y la energía de una estudiante de teatro y la experiencia, el oficio y la sensibilidad de los mejores actores que vi en mi vida. Trabar con Rafael Spregelburd fue muy sencillo, pocas veces vi a un actor con tanto control en el set. Está pendiente de la luz, de la cámara, de su rol, de la puesta, de la dramaturgia. Miriam Odorico es un sol; todos la conocemos por La omisión de la familia Cóleman: ahí fue donde la vi por primera vez, después en El viento en un violín y ahora en Tribus. Miriam tiene la capacidad de transformarse y de conmover, tiene un sentido del humor enorme y es una persona muy frontal y honesta con las devoluciones, lo que facilita mucho el trabajo. María Ucedo aparece al final y su escena es una de las más difíciles ya que cuenta con matices muy sensibles; era una escena crítica y la resolvió como ninguna otra actriz hubiera podido hacerlo. En cuanto a Sergio, algo ya te conté, es un artista completo que comprende los procesos actorales y se brinda como nadie. Por último, Vicente Esquerre, hijo de Iván Esquerre (también actor), fue la luz del rodaje. Si bien tengo experiencia en trabajar con chicos, pocas veces vi a uno disfrutar tanto del rodaje: Vicente inmediatamente hizo conexión con Verónica y con Pilar, y en cada escena se concentraba y vivía lo que sucedía con una sensibilidad conmovedora. 

 

Supongo que habrá sido el azar, pero es llamativo que haya tantos días nublados en la película en una zona que usualmente es muy soleada...

 

Puedo decirte que la película empieza con mucho sol y poco a poco se va nublando hasta la lluvia del final. También podría decirte que fue el azar, pero hay cosas que no tienen explicación, ¿no?

 

¿Qué esperás del estreno de Mar del Plata y luego en Buenos Aires?

 

Que se estrene en el Festival de Mar del Plata tiene mucho significado porque el primer cuaderno de la película, la primera idea la empecé a escribir en Mar del Plata en marzo de 2006. Me gustaría que Como funcionan todas las cosas sea de esas películas que los espectadores, cuando terminan de verla, se las guardan como si fuesen algo preciado, algo que sienten que les pertenece. De esas películas que hacen que cuando salís del cine veas las cosas un poquito más lindas porque estás más sensible, o de esas que se te aparecen otra vez mientras desayunás al otro día y te dan ganas de recomendársela a tus amigos. Hay películas que las guardo así, que son parte de mí, porque también las atesoro como espectador; son películas que me pertenecen. Esta es la primera que hago, y siento que ya no es más mía; me encantaría que los que vayan a verla puedan recibirla de esa manera. Mientras pienso en la siguiente: estoy adaptando Agosto, de Romina Paula, al cine.

 

Como funcionan casi todas las cosas

Fernando Salem

Estreno: Festival de Mar del Plata / 12 de noviembre

2015 / Argentina / 95 minutos

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