"Punto muerto": El misterio golpea a la puerta

Daniel de la Vega, uno de los referentes del cine de género local, se anima a la reconstrucción de época en un filme de misterio con un asesinato imposible a resolver por un Sherlock Holmes local.

Daniel de la Vega, uno de los primeros realizadores locales en meterse con el cine de terror y misterio en la etapa moderna del cine argentino, vuelva a la pantalla con “Punto Muerto”. Con un misterio en aparente imposible de resolver, de la Vega muestra en su nuevo opus una lograda reconstrucción de época en la que el film noir se reinventa desde una puesta estilizada que se realza con el blanco y negro y soberbias actuaciones de Osmar Núñez, Luciano Cáceres, Rodrigo Guirao Díaz, entre otros. Luego de películas de terror como “Necrofobia” (2014) y “Ataúd blanco” (2016), Haciendo Cine pudo dialogar con el director para saber más de la historia con la que este mes regresa a la pantalla grande.

Antes de estrenarla en Argentina llevas a Sitges la película. ¿Qué sensaciones tenes?

No soy fanático de los festivales para ser sincero.  Pero estar en el festival de cine fantástico más importante a nivel mundial me gusta. No trabajo para festivales, pero me gusta que se encuentre con el público, con un público específico ya acostumbrado a las propuestas de género. La de “Punto muerto” es una propuesta difícil: en blanco y negro, con una narrativa diferente para el público de las nuevas generaciones. Está más cercana a un cine clásico, de los años cuarenta, pero con elementos que se pueden compartir entre distintas generaciones de espectadores.

¿Cómo imaginaste la historia sin caer en clichés y estereotipos burdos?

La clave es tener algo para contar, para decir, más allá del misterio a resolver. En la película, el entorno está lleno de personajes creadores: son artistas, críticos, aquellos que están acostumbrados a observar y analizar, pero desde otro punto de vista al de un policía. Hay una trama policial y tres personajes que no dejan de ser un único artista: la lucha entre el crítico inexorable, el joven ingenuo que quiere hacer obras y ese autor consumado, ya cansado, que no sabe dónde encontrar ya ideas. Creo que esos tres conceptos nos componen a todos los que vivimos de lo creativo, incluyéndome a mí. Y la trama policial permite trabajar cuestiones personales. La clave es ir más allá de los estereotipos y contar lo que uno siente y cree.

¿Pensaste en algún actor en especial cuando comenzaste a escribir?

Nunca me suele pasar de escribir pensando en alguien en particular, creo que sólo me pasó una vez. Pero son tantas las vicisitudes de una producción, cuestiones de agenda y demás que no se cumplen mis sueños si tuviera a alguien en mente desde el principio. Acá sí ha sido soñado. El guion abrió puertas; fue la llave para que se sumaran actores a un thriller sobrenatural, policial, noir. También es una película accesible como película de género, que te permite contar con otros actores que no se acercan al género.

¿Por qué crees que acá hay resistencia en los actores destacados en participar en el cine de terror o en propuestas de género más duras?

Muchas veces el cine de género es el purgatorio de muchos artistas. Para algunos directores es un género menor, y algunos actores no ven al género como algo de prestigio. Creo que está devaluado. “Punto Muerto” es cine de género, pero más accesible y abierto a varios públicos. Por ejemplo, manejamos muchas referencias a Sidney Ludmet. Muchas veces el género es manipulador, y los actores están más al servicio de la estética y puesta. Acá sentía que no pasaba eso, y no puse la cámara como generalmente la pongo. La estética, la puesta, las actuaciones, todo me transportaba en el tiempo, ya con el blanco y negro. Fue algo que hizo que encontrara otra voz para expresarme. Yo me formé en cineclubes, con VHS, en Liberarte, y esta película es un homenaje a aquello que me hizo como cineasta.

 

El nombre del protagonista responde a tu fanatismo por los Narcisos ¿qué recuerdos tenés de Chicho Ibañez Serrador?

Tuve la oportunidad de hablar con el hijo y de hacer todo lo que estuvo a mi alcance para que la película llegue hasta él. Se comprometió a pasársela por una notebook, pero no sé si la vio. Yo quise rendirle culto y homenaje en esta película. Tanto “La residencia” como “Quién puede matar un niño” son una referencia clave para el género al igual que “Historias para no dormir”, porque es una persona que ha marcado generaciones. “Punto muerto” es mi homenaje para él, para que la gente se pregunte quién es Luis Peñafiel.

Cuando se le dio el Goya se lo cuestionó…

Sí, hoy el tiempo ha cambiado, pero hay que tomarlo en la coyuntura y tiempo en el que pasaron las cosas. Hoy tenemos varias películas de género producidas dentro del INCAA, por ejemplo. Eso no solía ocurrir. En 2008, el estreno de “Visitante de invierno” fue la primera película de terror INCAA que se estrenaba en 20 años. Hoy eso está cambiando, porque muchos de nosotros estamos ocupando puestos decisores.

¿Por qué crees que siendo el género tan exitoso aún falta para que las producciones nacionales estén al mismo nivel de producciones foráneas en la taquilla?

Yo creo que no tiene que ver con el género. Al contrario, es algo cultural. Tiene que ver con el cine argentino en general. Fuimos doblegados por años y no elegimos el espejo propio para reflejarnos. Estamos más acostumbrados a escuchar idiomas, voces que no son las nuestras y no creo que ya sea un tema de género. Es algo que tiene que ver con no asumirnos, creer que no somos quienes somos. El cine de Marvel lo consumo, pero nos ha agobiado. El cine americano nos ha invadido. Hay una cuota de pantalla que no se cumple. Creo que la victoria cultural es americana, con un INCAA que no colabora mucho en la producción, que apoya a los que más tienen y dentro de esto hay muy pocas productoras que puedan hacer cine hoy. Yo estoy rodando “Al tercer día”, y estamos arriesgando todo, todo para que sea posible. El INCAA tiene otros tiempos, y nos desesperamos para hacer algo, con recursos que no tenemos, y con un público que nos da la espalda.  Pero aún la batalla no está perdida, porque el INCAA utiliza tu fanatismo por el cine que consumís para producir otras historias, para que cuando las busques te veas reflejado.

¿La situación no te paraliza?

Si tuviera cierto sentido común no haría lo que estoy haciendo. Es un acto bastante arriesgado el que estoy asumiendo. Estoy estrenando, filmando otra, yendo a festivales. Soy un afortunado, pero también un demente. Y si la pienso no la hago. Entonces la hago y siento que es necesario para mí porque la gente, aunque sea después las encuentra a tus películas en internet. Hay que seguir produciendo para ellos y al final del camino quedarán emociones enlatadas a 24 frames por segundo como legado a la sociedad.