"Reina de Corazones": sus vidas en rosa

Este documental aborda la problemática trans en Argentina pero también habla sobre los espacios sanadores que genera el arte. Hablamos con su realizador sobre el proceso de rodaje

 

“Reina de corazones”, segundo largometraje del actor y director Guillermo Bergandi, aborda la problemática trans en Argentina. El documental tuvo un extenso recorrido en espacios alternativos, muestras y festivales y llega este jueves 21 de febrero a la pantalla del cine Gaumont. 

El documental cuenta la historia de diez chicas trans pertenecientes a una cooperativa de teatro que nació con el único objetivo de sacar a sus integrantes de la prostitución. Estudian teatro y producen sus espectáculos. Las protagonistas cuentan sus sueños, muestran su lucha, y comparten sus realidades para poder ser aceptadas e incluirse en la sociedad.

Hablamos con Guillermo Bergandi sobre este proyecto. 

  El proyecto empezó cuando vos dabas clases de teatro a las chicas de la Cooperativa. ¿Cómo recibieron tu propuesta de filmar una película sobre ellas y qué eligieron contar y cómo?

Cuando les propuse hacer el documental todas aceptaron la propuesta con mucha alegría. Yo no quería ponerme a elegir quién podía estar o no en el documental, eso sería discriminar… sabía que iban a aceptar las que tenían que estar, y todas dijeron que querían estar, las diez chicas que integraban la Cooperativa Arte Trans, lo cual lo primero que pensé fue: “¿cómo cuento diez historias en 70 u 80 minutos?”.

Me fui juntando con cada una más allá de las clases de teatro donde hacíamos ejercicios yendo desde la introspección a la expresión, lo cual les iba comprendiendo la personalidad de cada una. Salía a pasear con ellas, a tomar algo, las acompañaba a dejar un cv o incluso a una compañera la alcanzaba con el auto a la zona roja donde iba a trabajar. Necesitaba comprender su universo desde un lugar más cercano, teniendo en cuenta que el documental lo iba a contar desde una mirada objetiva, sin juzgar ni “bajar línea”. Pero para tomar distancia sentía que debía previamente tomar cercanía. Así fui conociendo a cada una e iba intuyendo que parte de sus realidades me podían contar.

¿Empezaron el proyecto de manera independiente o presentando ante el INCAA?

Lo primero fue un realizar, a través de un sitio de financiamiento llamado “Ideame”, una campaña de donaciones, y eso nos ayudó a comenzar el rodaje. Luego sacamos el apoyo del INCAA a través del quinta vía, lo cual nos dio un aire para seguir adelante con el proyecto, y la Universidad del Cine me ayudó con el tratamiento de color y el DCP.

 ¿La película final es la que habían armado desde un principio o fuiste encontrando el espacio de cada una de ellas en edición?

El guion varió bastante a mi idea original ya que durante los rodajes buscaba la espontaneidad: dejaba la cámara grabando confiando en qué algo iba a suceder, y sucedía.

También durante el rodaje me fui enterando de cosas que no tenía previstas como la historia de una chica que me cuenta que tiene dos hermanas travestis y que el fin de semana iba a Salta a ver a su padre. Entonces le pregunté si podía acompañarla al cumpleaños porque quería conocer a su familia, y fui. Otra de las protagonistas me cuenta un sueño que tenía, y me di cuenta que no era tan difícil lograrlo. Me propuse durante el rodaje a que ella cumpliera dicho sueño. Todas lograban que el guión cambiara de rumbo semana a semana.

¿Cómo fue el recorrido de la película en el exterior teniendo en cuenta que se vio en casi una treintena de festivales?

Tuvimos la suerte que debutó en  Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, siendo la puerta a otros festivales. Luego iba inscribiendo la película  y comenzaba a darse un “efecto rebote” que caían mails para participar en festivales que no los había inscripto.  Así participamos en 28, 8 en Argentina y el resto en el exterior En España nos fue muy bien porque pasaban la película, la reprogramaban y la volvían a pasar. Allí ganamos premios y reconocimientos. También ganamos en Colombia, en Argentina y Estados Unidos.

Pero  el festival más extraño fue en África, en un festival LGBT que se realizaba en Uganda donde por ley está prohibido ser homosexual, entonces me escribían felicitándome por participar en el festival pero que no posteara nada porque era un festival ilegal. Me encantó que Reina de corazones haya sido parte de esa ilegalidad.