Revolución 4K

Cuando acá el 2K todavía se está instalando como el nuevo estándar de la era digital, en el Primer Mundo los lobistas del 4K se apuran en meter la cola. El futuro viene con el doble de resolución, aunque por estas pampas su fecha de arribo aún es incierta.
Escena de Oblivion, que fue filmada con tecnología 4k.

La industria audiovisual ha llegado a un nuevo acuerdo en términos de resolución de la imagen: el futuro se llama 4K. Tal vez no sea tan sencillo establecer cuándo comienza ese futuro, pues muchos aseguran que ya llegó, y otros aconsejan moderar la ansiedad y esperar sentados sobre el 2K, que tampoco está tan mal. Pero de lo que ya no hay duda es de que ese será el nuevo estándar en la pantalla.

 

Tal vez antes de profundizar en una discusión de este tipo sea necesario establecer de qué hablamos cuando hablamos de 4K. A lo que nos estamos refiriendo aquí es al tamaño en píxeles de la imagen, a su medida en píxeles horizontales y verticales. Y si hablamos de revolución del 4K es porque estos valores se duplican con respecto al 2K y se cuadruplican con respecto al HD. De 1920 (horizontal) x 1080 (vertical) que propone la alta definición estamos migrando al 4K, también conocido como Ultra Alta Definición, que alcanza una resolución de 4096 × 2160.

Por supuesto que este avance representa un enorme salto en cuanto a la calidad de la imagen. No fueron precisamente los espectadores quienes pidieron este cambio: por este lado del mundo, muchos aún nos sorprendemos frente a las emisiones HD en televisores creados para tal fin. Y si bien los profesionales de la industria audiovisual ya ven los beneficios de este nuevo estándar, quienes mayor ansiedad manifiestan aquí son las empresas de tecnología, siempre dispuestas a lanzar al mercado nuevos equipos y acortar los tiempos de utilidad de los viejos.

En material de cámaras, la primera en incorporar esta resolución fue la RED ONE, allá por el 2007, y Sony incluso tuvo un modelo que grababa en 8K. Sin embargo, no fue hasta comienzos de 2013 que empezaron a copar el mercado muchísimas opciones de cámara 4K y se desató la sana competencia entre marcas. Sony dio a conocer los modelos F5 y F55 y anunció el próximo lanzamiento de la NEX-FS700, todas aptas para grabar en 4K. Incluso se desarrollaron nuevos modelos más económicos para uso semiprofesional o amateur. Sin la versatilidad de opciones que presenta Sony, también despertaron altas expectativas los anuncios de lanzamiento de las cámaras 4K de Blackmagic y un nuevo modelo de RED. Canon salió al mercado con dos modelos de cámara 4K (EOS C500 y EOS-1D C DSLR), y solamente la marca ARRI se mantuvo por fuera de esta carrera armamentística, abrazando por un rato más la resolución 2K.

Desde el punto de vista de la edición, las distintas opciones de software se están poniendo a la altura del nuevo estándar y muchas ya permiten trabajar en 4K. Desde ya, al disponer de mayor información visual de la imagen, las posibilidades en términos de posproducción se multiplican. Sin embargo, por el momento, poco sentido tiene terminar las películas en 4K si no son tantas las salas de cine preparadas para proyectarlas. A diferencia del mercado de televisores 4K, que pareciera que en poco tiempo van a llegar a todos los hogares (aun cuando no existen todavía demasiados contenidos para tal resolución), el proceso de adecuación de los proyectores en salas de cine es algo más lento y se ve mucho más lejano desde Latinoamérica.

Estamos todos de acuerdo: tenemos una maravilla tecnológica entre manos, capaz de ofrecer un campo de acción ilimitado para profesionales y un nuevo abanico de sensaciones para el espectador. Ahora, lograr que todas las partes implicadas se pongan de acuerdo para una correcta implementación será el gran desafío de cara al futuro. 

Mariano Suárez, director de fotografía de 20.000 besos (Sebastián de Caro), Hermanos de sangre (Daniel de la Vega) e innumerables comerciales y videoclips, entiende que habrá que esperar para ver el desarrollo del 4K en Argentina.

Ver nota principal: Revolución 4K.

 

¿Cuáles son los beneficios que se experimentan al trabajar en 4K?

Básicamente lo que brinda, además de la tecnología y la calidad de la imagen, son los valores visuales que podés llegar a destacar de una película. Es el doble de imagen en el mismo fotograma. Cuatro mil píxeles contra los dos mil que tiene el 2K. Es más información visual. Hay cámaras que graban hasta en 5K y 6K. Sin embargo, aunque filmemos en 4K, la finalización sigue siendo en 2K. No tiene sentido terminar hoy una película en 4K.

 

¿Por qué no?

Porque todos los proyectores que hay en Argentina son 2K. Todavía no existe la posibilidad de proyectar una película en 4K. El único lugar de América Latina donde hay un proyector 4K es República Dominicana (seguramente por su cercanía con Estados Unidos), donde se usó para proyectar World War Z, Pacific Rim y alguna otra de Warner. En Argentina la entrada de proyectores 4K aún está lejos. Y no parece algo muy factible en el corto plazo. Recién ahora todas las salas tienen proyectores 2K. En el último Festival de Mar del Plata, todas las salas tenían proyectores 2K, instalados este año. Si el año que viene ya hay que cambiarlo, es una inversión ilógica.

 

¿Les cuesta a quienes trabajan en cine adaptarse a este tipo de cambios?

Los avances tecnológicos todo el tiempo hacen que tengas que nutrirte de nuevos conocimientos. Trabajar en 2K o en 4K no requiere agarrar los libros de nuevo. Tal vez cuando se pasó al digital había que entender las nuevas cámaras, los nuevos sensores. Pero esto no es algo tan distinto. Solo nos trae beneficios en cuanto a la imagen: nos acercamos a una imagen más pura y mucho más toqueteable. De hecho, yo lo prefiero cuando trabajo en publicidad, porque puedo decidir si quiero reducir una imagen, agarrar solo un sector… Puedo hacerle muchos más retoques.

 

¿Y será difícil para el espectador acostumbrarse al nuevo estándar?

Puede ser. De hecho, todavía hay quejas acerca del cambio de lo que era el magnético a lo digital. Algunos todavía prefieren la textura del fílmico antes que la nitidez de la proyección digital. Es una discusión que ya existía con el 2K y que puede potenciarse con el 4K. Pero eso se define en el ojo de cada uno: el que se crió viendo el celuloide va a querer seguir viendo el celuloide. Y el que está empezando a adecuar su ojo a lo nuevo ya no puede ver más el celuloide, y hasta puede sentir que la película está fuera de foco. Pero igual no lo plantearía como problema. Es un beneficio tecnológico que se le puede dar a la visualización de una película. Está buenísimo que aumente la calidad y el tamaño de la pantalla del cine y no que la disminuyamos en pantallas de iPad o celulares. Es genial que alguien vaya a ver una película en 2K o 4K y no que la vea en su casa en una pantalla minúscula.