"Se va a ver más cine argentino"

El Instituto se pone en carrera. Al convenio para digitalizar 150 salas, principalmente Espacios INCAA, se sumó recientemente el esperado anuncio de una línea de créditos para privados. Pero el plan incluye, además, la fiscalización online de la exhibición y la distribución de las películas vía satélite o fibra óptica. Ariel Direse, Coordinador del programa de Digitalización de Salas, lo explica.

 

El INCAA también tomó nota del inminente apagón analógico: “Creemos que para fines de 2013 el fílmico va a quedar prácticamente en desuso y ya el formato digital va a ser de uso corriente para la distribución y exhibición cinematográfica. De hecho ya lo es hoy en día y la mayoría de los films se producen digitalmente. La ampliación o el paso a 35 mm carece de sentido”, dice Ariel Direse, funcionario de la calle Lima al frente del proceso de digitalización.

Por ello, en agosto de este año, el Instituto tomó la primera medida: firmó un convenio con la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales S.A (Ar-Sat) para la provisión de 150 proyectores HD, sonido digital y software de gestión para salas de todo el país. La idea es, además de proveer a los 42 Espacios INCAA actualmente existentes, ampliar ese número a un piso de 80 (uno en cada provincia, como mínimo) y el resto destinarlo a otros espacios que se puedan ir integrando (o no) al programa, como salas provinciales, municipales, de sindicatos o incluso de privados. “Queremos que haya cine en todos lados. La idea es poder recuperar aquellos espacios que no han sido vendidos o destinados a otros usos, sobre todo en áreas de gran densidad poblacional pero con pocas salas como el Conurbano”. Sujeto a la disponibilidad presupuestaria, la intención es avanzar instalando unos 25 proyectores por trimestre, todos DCI compatibles.

La otra medida, más reciente y esperada principalmente por los privados, es un convenio con el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) que habilita líneas de créditos a una tasa en pesos inferiores a las tasas de mercado, entre el 12 y el 15 por ciento, con el objetivo de que las salas se digitalicen. “El banco ya demostró interés en que si funciona bien puede subir el techo del monto incial de 40 millones de pesos que se estableció y con una tasa de interés muy baja.” En función de ese acuerdo, cada exhibidor debe presentar sus antececentes y una serie de requisitos en el INCAA para que, una vez verificados, éste lo gire al BICE para que se concrete el préstamo. “Hay que analizar cada caso. No es lo mismo un proyecto que quiera abrir una sala u otro que quiera hacer la conversión de analógico a digital, que uno que quiera cambiar su proyector modelo 2011 por otro modelo 2012, o que quiera cambiar butacas”, distingue, para luego remarcar la inmediata y masiva respuesta que ha tenido la iniciativa por parte de los privados.

Además, en la misma línea de priorizar a los exhibidores con menos posibilidades económicas, es posible que el INCAA dé una ayuda adicional con subsidios a tasa.

“Pudiendo digitalizar 150 salas por un lado más todo el parque exhibidor ya existente, primero se va a subir el número de pantallas y por otro lado va a hacer que el acceso al cine sea más masivo de lo que es todavía, más diverso, haya más diversidad de oferta y que aquellos lugares que no eran comerciales puedan ver un modelo de negocio también como para poder desarrollarse dentro de la actividad”.Con esto, imagina, se va a incrementar la cuota de pantalla y también los ingresos. “Creemos que se va a ver más cine argentino”, se esperanza.

Una preocupación central del sector privado era que la iniciativa tuviera el aval de la Secretaría de Comercio. “En su momento se le pasará un listado del equipamiento que está contemplado dentro de este programa. Las presentaciones deben incluir una declaración jurada de que el equipamiento que se está importando es en función de este proyecto y que es material que no está fabricado en el país. Si fuera algo que se fabrica en el país tiene que comprarse en el país”, aclara.

Cuando se le pregunta qué materiales se fabrican en el país, responde: “Distintos componentes. No te estoy hablando ni de servidores ni de proyectores, pero sonido y butacas se fabrican en el país. Pantallas de cine, estamos en proceso. La idea es poder también trabajar en el tema de la sustitución de las importaciones para lograr fabricación nacional y generar puestos de trabajo locales y que sea un proyecto amplio en todo sentido. Son casi 700 salas que se van a digitalizar, a las empresas les va a convenir, tal vez, venir e instalarse en la Argentina”, especula.

Los planes futuros del INCAA incluyen, a su vez, el uso de un software a través del cual se fiscalice tanto la cuota de pantalla y la media de continuidad como la venta de entradas.  Todo de manera online, sin necesidad de enviar inspectores.

Pero tal vez el plan más ambicioso sea el de, al igual que Cinecolor, ofrecer junto a ARSAT un servicio de distribución satelital y por fibra óptica tanto a distribuidores nacionales como extranjeros. “El distribuidor viene al INCAA, presenta la película para calificar, y en ese momento también hace la declaración jurada de a qué salas va a enviar esas películas. Eso se carga a un sistema, que le da la orden a ARSAT para que suba determinada película al satélite o la mande por fibra óptica a determinadas salas. Y así con cada película”, explica.

El plan también incluye poder ofrecer un almacenamiento digital de las películas en el datacenter de ARSAT, “uno de los pioneros en la región y que cuenta con los máximos niveles de seguridad”, asegura.