Sebastián Muñoz Costa Del Río cuenta detalles de "El Príncipe"

Protagonizada por Alfredo Castro, Gastón Pauls y el debutante Juan Carlos Maldonado, El Príncipe, galardonada en los festivales de La Habana, San Sebastián y Venecia, llega a las salas con una propuesta que reflexiona sobre vínculos y deseos.

Por Rolando Gallego

 

La historia de "El Príncipe" se ubica en Chile, justo antes que Allende asuma la presidencia; Jaime, un veinteañero solitario y narcisista, acuchilla a su mejor amigo llamado El Gitano en un aparente arrebato pasional. Condenado a prisión conoce a El Potro, un hombre mayor y respetado, a quien se le acerca develando una profunda necesidad de cariño y revelando, a la vez, su feroz deseo de reconocimiento. Juntos establecen una estrecha relación de “amor negro”, como le llaman en la cárcel, lo que le permitirá a Jaime, ahora El Príncipe, descubrir los afectos y lealtades enfrentando al mismo tiempo las luchas de poder tras las rejas.

Para conocer detalles de la película, basada en un libro de Mario Cruz, Haciendo Cine pudo dialogar con el realizador.

¿Cómo surgió la idea de adaptar El príncipe?

Estaba buscando una historia de amor entre dos hombres y llegó esta novela a mí, que fue encontrada por un amigo en la calle afuera de un mercado de verduras.

Ya la portada del libro era interesante y provocadora, un hombre semi desnudo tras las rejas.

Leí las primeras páginas y me cautivó inmediatamente por su crudeza y erotismo que traspasaba la lectura.

¿Cómo fue el desarrollo del guion y cómo fuiste seleccionando a los actores?

El guion fue trabajado en conjunto con Luis Barrales, destacado dramaturgo chileno. Y el punto de vista siempre fue contar la historia a través de la mirada del Príncipe y la cotidianidad dentro de la cárcel, trabajando el concepto del Deseo como primera herramienta para los personajes y estableciendo el presente del personaje en la cárcel y el pasado de éste antes de matar a su mejor amigo. El primer actor que invité a trabajar fue Juan Carlos Maldonado que interpreta al Príncipe, lo vi en un examen de su escuela de teatro y tuve una conexión inmediata con él ya que su manera de transmitir las emociones son lo que yo busco siempre en un actor, que es a través de los ojos. Gastón Pauls fue el segundo actor a quien invité al proyecto, lo conocí filmando yo como director de arte y él en el elenco de la película, y por cosas del destino me tocó el último día de filmación pasar a buscarlo en el taxi y desde ese día nunca más hemos dejado de ser amigos, ya que en la novela existe un personaje que es Chileno pero que vivió mucho tiempo en Argentina , o quizás poco y eso es muy interesante ya que desenmascara la idiosincrasia del Chileno, que puede estar dos días fuera del país y llega con el acento como si hubiera vivido muchos años. Alfredo Castro lo conozco desde mi época de estudiante de cine en los noventa y por mi acercamiento constante al teatro nos hicimos amigos. En un principio la novela proponía un hombre de unos 40 años, fornido y con pinta de ser el jefe por donde se le mirara y meses antes de partir con la pre producción de la película hice un cambio dramático en el guion, donde buscaba darle más capas dramáticas a la historia y la figura de este super macho se transformó en la de un hombre mayor, con un cuerpo que hablara de sus cicatrices y una mirada potente y a la vez poética y humana.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

Casi cinco semanas.

¿Qué trabajo realizaste con los actores para lograr los vínculos tan estrechos entre ellos?

Tuvimos solo lecturas, ningún ensayo, pero si fuimos a la cárcel donde filmamos y a los baños que no están en la cárcel, si no en el estadio nacional de Santiago que fue lugar de tortura en la dictadura militar de Chile. Los vínculos nacieron porque yo he trabajado con todos los actores de la película como director de arte y me preocupé de llamar a cada personaje por su historia personal conmigo y por el tremendo talento que tiene cada uno. Soy un director que va al teatro y eso me permite vibrar y emocionarme en vivo y en directo con cada uno de ellos, no necesito un casting para saber quién le dará vida a mis personajes.

¿Cuál fue la escena más difícil de rodar?

La violación del Príncipe y el abuso de los gendarmes al Potro. Yo fui abusado en el 2016 y nunca olvidaré el dolor, el miedo y la fragilidad en que queda partida tu alma.

¿Qué crees que aporta El príncipe a la historia de un cine que busca respuestas a partir de mirar el pasado?

En Chile ahora mismo estamos luchando por la desigualdad y El Príncipe habla de eso, de los sin voz, de las minorías, de hombres encerrados que buscan el afecto más allá del género y solo necesitan ser amados y ser correspondidos en un Chile que busca sanar sus heridas al igual que los personajes del Príncipe.

 ¿Cómo te sentís con el estreno en Argentina del film?

Emocionado, para mí Argentina es increíble, ya que amo la cultura que viven no solo en las librerías si no en las calles, arriba de un taxi, y porque han sido capaces de meter a la cárcel a los asesinos militares y hacer justicia con los derechos humanos que para mí es lo más sagrado del mundo.

¿Estás trabajando con algún nuevo proyecto?

Si, se llama Los Pájaros, es una película que narra la historia de Mujeres infértiles, Mujeres apropiadoras de hijos, Mujeres que pierden hijos, Mujeres que buscan hijos y Mujeres que entregan hijos, unidas por la migración haitiana en Chile y la apropiación de hijos en la dictadura militar Argentina.

¿Alguna reflexión sobre el momento que atraviesa Chile? ¿Por qué crees que algunos medios dispararon hacia realizadores que vienen revelando con películas la complicidad y el lavado de cabeza de la gente?

Porque el 90 por ciento de los medios chilenos son manejados por la derecha dura de este país. Y pensar por uno mismo, con ideas propias, tener cultura y educación siempre será el mayor enemigo de una sociedad derechista y fascista.