"Ser mi propio productor me permite ser un autor"

Después de las grandes películas con Darín, los importantes casos policiales y los amagues para dirigir en Hollywood, Pablo Trapero se entregó a una pequeña historia en la que la quietud sólo disimula el pasado siniestro de sus personajes.

La primera vez que charlé con Pablo Trapero fue en 1998, en una vieja casa en la que él compartía productora con Ulises Rossel y Andrés Tambornino. Me había invitado a ver planos mal montadosde una inconclusa “Mundo Grúa”y me leía excitado esos carteles que cada tanto aparecían explicando escenas que aún no habían sido rodadas. La verdad es que aquella vez, de la película no había entendido casi nada, pero su director me había trasmitido una pasión por este oficio que recordé muchos años después, cuando yo mismo logré empezar a dirigir. Cuando hablás de cine con Pablo Trapero te convencés de que no hay una actividad más interesante, edificante y divertida que filmar películas. Hace unos días volvimos a juntarnos, en plena postproducción de “La Quietud”, un film que por varias razones es un volver a empezar. Lejos de los grandes casos policiales, de las películas con Darín, de los proyectos siempre latentes para Hollywood, aquí, Pablo se entrega a una (en apariencia) pequeña narración sobre personajes en una casa de campo, donde lo aparente es clave en más de un sentido. 

Nos habíamos encontrado en un festival hace un tiempo y me habías contado del proyecto de“The Man in the Rockefeller Suite”de Fox Searchlight, que ibas a dirigir en Hollywood,¿qué pasó con eso?

Bueno, la burocracia del cine. En un momento me empecé a cansar. De hecho, en el medio se anunció otro proyecto, junto a Studio Canal. Pero empieza a pasar el tiempo y a ambas productoras les digo: “me voy a armar mi película a Buenos Aires, no puedo esperar". Los proyectos están en pie, en desarrollo, pero -desde que surgieron esos proyectos en la era de “El clan” hasta ahora- pasaron tres años ya. Y ahora está pasando lo mismo con lo nuevo que se anunció, basadoen “El profesional”, y pasó un año y medio o dos, y nada. Y ese proyecto supuestamente se filmaba en junio, julio de 2017. Y cuando para marzo del año pasado veo que eso no estaba avanzando digo: “muchachos, me voy a hacer una película a mi casa, cualquier cosa me avisan”.

¿Cómo te tomás laidea de filmar en Hollywood?

Me lo tomo como una aventura, como un proyecto más. Como cuando me fui a filmar a Cuba. Son cosas de las que aprendés un montón, pero no lo tomo como un objetivo. Yo tengo agente en Estados Unidos desde la época de “El bonaerense”, o sea, hace más de quince años. Todo cambió mucho. Yo estoy más grande, puedo poner más condiciones sobre el tipo de proyecto que quiero hacer. Pero nunca tuve el deseo de irme a vivir a Los Ángeles a ver si algún día podía hacer una película. Mismo cuando estrené en Cannes “El bonaerense” en 2002, fue una bomba. Venía de “Mundo grúa” y mi agente de esa época se une con William Morris, y junto con CAA, que es mi actual agencia, son las dos más grandes de representantes del mundo. Y en esa época me decían “vos para trabajar en proyectos grandes tenés que estar en Estados Unidos”, pero ya en esa época no estaba en mis planes irme a vivir a Los Ángeles. Y, de hecho, hoy me interesan muchos proyectos de allá, perotampoco es quese hacen ahí: yo estuve en la India laburando un tiempo en un proyectoque es lo que me demoró "El Clan". La realidad es que algunos nunca se hacen; otros sí, como “Gangster squad”, que finalmente se rodó con Christian Bale, Hugh Jackman, un elencazo, pero pasó sin pena ni gloria.

¿Cómo organizás tu empresa personal? Me refiero a que, por un lado, sos un director que pudo trascender las fronteras y te ofrecen proyectos de todo el mundo. Pero, además, tenés Matanza, tu productora,con la que iniciasteun modelo de productor-director quetrata de financiartuspróximos proyectos. ¿Hoy por hoy como conviven esas dos cosas?

Así como la tecnología, la forma de producción y de exhibición cambian, nosotros como personas también cambiamos. Para mí,una de las cosas más lindas de hacer cine es que nunca sabés lo que te va a servir de lo que aprendiste hace un año. Todo es muy dinámico. Lo más importante es estar activo y abierto a ese tipo de cambios. O vivís pendiente de la producción, del mundo de las reglamentaciones del INCAA, o tratás de entender de manera más global cómo hacer una película. Porque si solo pienso en el fondo de fomento es muy difícil dedicarmea lo que me gusta que esdirigir. Pero también,si solo me dedicara a dirigir películas afuera, no podría hacer el cine que me gusta hacer acá.Es muy intuitivo saber para dónde encarar. Con esta película que iba a hacer en el exterior el verano pasado, llegó un momento en que me di cuenta: “esto así no va. No voy a seguir postergando mivida por un proyecto que no sé si se va a hacer”.

¿Cómo se armó“La Quietud”en términos de producción?

Para empezar, no hay crédito del INCAA. No hubo tiempo de gestionarlo. Yo empecé a armar “La quietud” en marzo del año pasado. ¡Pero todo empezó ahí!El proceso de escritura, la charla con los actores con los que quería trabajar…Es un proyecto que quería hacercon Martina(Guzmán)porque hacía tiempo que no trabajábamos juntos, y ella estuvo muy presente desde el principioen el guion. Nos inscribimos en el INCAA, en la vía deaudiencia masiva, en la cual no pedís crédito, pero si hacés más de X cantidad de espectadores podés recibir más subsidio, lo cual es una apuesta también. La forma en la que encaro la producción sigue siendo muy parecida a como era antes; solo que ahora cuando pienso “che, quiero hacer una película” tengoque poner un montón de cosas en la balanza. ¿Qué quiero priorizar? ¿Los actores, la historia, la época del año? Con cada película hay una serie de elementos que te ponen un orden. Ya veces te lo ponen elementos externos: “si me sale esta película de afuera en enero, entoncesel rodajede ésta, al menos, lo tengo que terminar antes”.

Es la primera película que produce Sony en Argentina. ¿De qué manera entra en el proyecto y cómo trabajaste con ellos?

Tiene una parte como productor y otra parte como distribuidor, con ciertos territorios. El resto de las partes productoras somos Matanza Cine y Telefé. Pero, como te decía, fue un proceso muy rápido: del inicio en marzo de 2017, al estreno en agosto de 2018 pasó muy poco tiempo. A través de Matanza coordinamos la gestión de todo. Hubo muchas cosas que tuvimos que empezar a gestionar antes de tener la financiación cerrada. Porque si esperaba a que estuviera la plata, no iba a poder hacer las gestiones para que estuviera Berenice (Bejo, la actriz argentina/francesa de “El artista”), no iba a estar el DF que quería, no iba a tener acceso a la cámara Panavision que quería. Y esodeponer en la balanza lo que querés y tirar la moneda, sigue siendo igual desde la época de “Mundo grúa”. Se trata de ser flexible y de tener la certeza de cuáles son las condiciones para este proyecto. A veces me salió bien y otras no tanto.

Considero que es una verdadera habilidad tener la cabeza dividida para ser, al mismo tiempo, un realizador autoral y un productor que entiende las condiciones de producción para que sea posibleun proyecto.¿Cómo convive el director obsesionado con el productor pragmático?

Desde el comienzo, para mí el director/productor es lo que te da una posibilidad de ser un autor. Hay muchos ejemplos:Scorsese, Michael Mann, Chaplin, etc.,directores que, para poder hacer la película que quieren, tienen que ser sus propios productores. No porque a Scorsese no se la pueda producir alguien más, sino porque así puede proteger lo que quiere contar. Ojo, tiene mucho riesgo y te puede salir muy mal,porque precisamente estás demasiado enredado en el proceso e involucrado con tu obra. Pero para mí, lo que funciona es que esosdirectores se conviertenen productorespor necesidad, como yo me convertí en productor en “Mundo Grúa”.Porque queréshacer tu película y te juntás con una productora que te dice: “yo estoy con tres proyectos a la vez ahora, ¿me bancás tres años?”. Y entonces vos elegís: “¿Banco a este tipo?”. Porque podés esperarlo,pero después resulta que el dólar, que la coyuntura,etc.El contenido, lo autoral, tiene que ver con cuidar cómo hacertu película. Te doy un ejemplo propio: mi primer guion fue “Familia rodante” y no conseguía que nadie me la produjera. Y después entendí por qué. Porque a nivel logística era un quilombo. Si yo la hubiera filmado como mi primera película, seguramente no hubiera vuelto a filmaren mi vida. Entonces, eso que en un primer momento fue un bajón, después fue el disparador para pasar a “Mundo grúa”. Y gracias a eso pude aprender que esa película tuvo que esperar lo que tuvo que esperar. Yo disfruto hacer películas, es una pasión que es muy difícil explicar desde el lado del business. Si lo pensás desde el lado del negocio, todo indica que no,las alertas están siempre en rojo. Por ejemplo, con “El clan", desde 2007 que todos me decían que iba a ser un fiasco.Que era muy oscura, que era un caso real ya cerrado, que el protagonista era un tipo grande, que era de época, que empieza mal y termina peor. Eran todos argumentos válidos. Además tenía un punto de equilibrio muy alto. Bueno, terminó siendo un fenómeno imposible de planificar. No existe una fórmula, esto es lo atractivo. No es lo mismo “The Avengers” que la película de Mariano Llinásde 14 horas. No solo por las películas en sí, sino porque en realidad no les interesa llegar a la misma gente. ¿Entonces por qué los dos se van a pelear por el mismo público? No podés planear una película que haga 3 millones de espectadores. No se puede.

Es difícil planificar un éxito, pero al mismo tiempo hayincorporada cierta intuición de qué es lo que "atrapa". “La quietud” era un guion complejo, de personajes, sinpirotecnia.No había un buen trailer.Sin embargo, miré la película con mucha atención y pude entender cómo la vas estructurando, para que todo el tiempo la película avance y atrape.

Lo que sí planifiqué es plantear otra cosa a lo que fue “El Clan”, mi película anterior. No hacer algo basado en un hecho real, ycreo que el público eso lo va a agradecer. Tal vez hay algo que las une en cuanto a la familia y, de alguna manera, el que lo quiera ver, el personaje de Puccio acá es el de la madre que interpreta Graciela Borges. Pero en “La quietud”, lo que hayesuna especie desilenciosohomenaje a ese cine más clásico con el que me formé. Donde el suspensoyla tensión no están puestos en los twistsdel comienzo. Como en las de Hitchcock, que comienzan conuna construcción lentay, a partir de un momento, no te largan más. Ese tipo de narración está un poco olvidada, porque todo tiene que arrancar rápido y tiene que haber golpes de efecto para el tráiler. Esta película esuna especie de melodrama, thriller y tragedia, y va mutando de tono y género hasta llegar al absurdo. Para mi, la tragedia está siempre cerca del surrealismo."El Ángel Exterminador" es sobre un tipo que no puede salir de un lugar. Y en “Él" no puede expresar lo que siente. En "La Quietud" era difícil hacer la sinopsis, el trailer y eso puede ir en contra de captar al espectador, pero cuando la ves, la premisa es muy simple: el reencuentro de dos hermanas en un campo en el que todo puede pasar.

Pero con un guion que, aunque no parezca, es de relojería.Cada escena te da una nueva información.

Es la narración que me gusta. No tengo una técnica ni mucho menos, perosí sé que,para que eso funcione, tenés que tener un personaje sólido. Y es una hipótesis: pienso que va a funcionar. En "La Quietud" todos lospuntos de giro que va teniendo la película,empiezan desde el ingresode ellaa la casa, que yo llamo el “plano Rebecca". Podemos pensar que son twists, giros, pero todo lo que acontece es para descubrir quiénes eranesos personajes. La película empieza en presente, pero todoesun ejercicio para entender cómo estos personajes llegaron a esa primera escena.¿Por qué esta mina va a buscar a su papá, por qué tienen esa relación rara?  Todo lo que sucede en el presente va develando una trama oscura del pasado.  En “El clan”hasta los videos de la época con escenas de Alfonsín te ponían en contexto: lo que pasaba en el exterior te ayudaba a anclar lo que pasaba en la familia.Las piezas del pasado en “La quietud” las van dando los personajesen el presente. Ese paralelo, entre dos líneas que se van alejando, entre un presente que avanza y un pasado que se va completando, es para mí lo que genera esa tensión. 

Me interesa mucho el uso que hacésde la música.Se está generando continuamente un contrapunto entre la empatía y el distanciamiento.

Casi siempre, lo que más me interesa son las canciones, más que el score. De hecho, en “La quietud” no hay música instrumental,que subraye las emociones. Las emociones se buscan con el sonido de una manera más global. Hay mucha música, perosuena en una radio, en una comida, en un auto, y estánintegradasalambientejunto con los pajaritos o los caballos del campo. La música,entonces,es unelemento más enla composición que hacés con el sonido en general. Y, por otro lado, hay veces que escucho canciones que quiero que estén en una película. Es muy difícil tratar de explicar por qué. Es "meparece que va a quedar bien". Con la canción “Amor completo”, de Mon Laferte, que escuché por primera vez mientras estaba escribiendo el guion,supe que tenía que estaren el final de la película. Yla canción de Aretha Franklin, que la escuché hace décadas por primera vez, sabía que alguna vez quería usarla. Pero con las dos fue la misma sensación: “esta va”.Por un lado es muy divertido, pero por otro lado es delicado, porque no puede ser solo “for fun”.

Los personajes femeninos son muy complejos y sonel gran atractivo de la trama. No son previsibles, se les descubren nuevascapas todo el tiempo. Pero no pasa eso con los hombres de la película. Y me hizo acordar a directores que trabajan muy bien los personajes femeninos, comoWoody Allen, Almodóvar o Bergman, quienes también tienen personajes masculinos con menos sutilezas.

En este casoerauna película de un mundo de minas. Y donde los interrogantes y los deseos de estos dos varones están en función a ellas. Y eso les dije a estos grandes actores desde un principio: “che, van a venir a hacer esto”. El personaje de Edgar Ramírez es completamente surreal: “¿por qué aparece un venezolano?”. Y eso te abre una línea sobre el pasado de ellas. Lo mismo con el personaje de Joaquín Furriel, con el que empezás a entender varias cosas de lo que ocurrió. Pero siempre en función a las necesidades de los personajes femeninos.

Es difícil hoy hablar de una “película femenina”. Además el hecho de que yo sea varón nosignifica que un personaje masculino me va a representar más. ¿Qué tengo que ver yo con el mundo y actitudes del personaje de Sosa, de “Carancho”? ¿O con el de “El bonaerense”? ¡Absolutamente nada! Es una pavada creer que porque soy varón voy a entender mejor a Arquímedes Puccioo al cura de Darín. Ser varón no te da más cercanía a un personaje.

Allí es importante la investigación. La película no es un hecho real, pero hay una cuestión de entender lo que pasa en familias de ese tipo, incluso hay cuestiones técnicas de tipo legal y médicas.

Para mí la investigación es igual de importante que en una película como “El clan” o “El bonaerense”. Me tuve que juntar con abogados y aprender la diferencia entre los distintos tipos de juicios. Si yo no tengo en claro eso, imaginate que el público menos. Por ejemplo, una pavada: en un plano se ve que los personajes le están dando al escribano un poder. Pero por temas que pasan en los rodajes, el color del papel que lo acompaña es diferente al que tiene que ser. Eso para nosotros no significa nada, pero lo ve un escribano y va a pensar: “¿le está dando mal el papel o están truchando algo ahí?”. Los valores médicos del tipo enchufado a las máquinas tuvimos que corregirlo en postproducción. En “El bonaerense” fui dos semanas a hacer un entrenamiento para ver bien cómo se agarra un arma, cómo se hace un procedimiento. La investigación es una de las cosas que más disfruto, porque es la parte más lúdica, que es meterse en mundos que son ajenos, distantes. Escribir es un proceso tortuoso. La misma escena un día te parece una genialidad y al día siguiente una mierda, y eso es doloroso. Aprender a sobrevivir a esa polaridad es difícil. La investigación es una parte que te ayuda a avanzar, a producir, pero sin esa angustia de la exigenciacreativa.

Hay un laburo muy cuidadocon la fotografía de las pieles, con el campo. ¿Cómo lo trabajaron con el DF, Diego Dussuel?

Desde el primer momento había una intencióndiferente a mis otras películas, que fue trabajar con unnivel de brillo y de negrosno tan apretados, tan contrastados. Fue algo que planteé desde el primer día. Y desde la primera charla que dijimos: “vamos con Panavision”. Por las características de esos lentes. Con otras marcas, los angulares suelendeformar, pero en el campo y en los interiores yo no quería que pasara. Y otra cosa es que son lentes muy luminosos, pero a la vez tienen mucha profundidadde campo. No es que si tenés diafragma cerrado se ve todo como en video. Se ve con layers, con capas. Eso ayudó mucho con las pieles, que vos mencionás.Por otro lado, filmamosa dos cámaras toda la película, porque servía para la fluidez en el trabajo de los actores.Y pensábamos que haríamos más rápido, pero nofue así.Porque iluminar para dos cámaras todo el tiempo y que se vea excelente en las dos, te lleva más tiempo que hacer una toma a la vez. En ese sentido, el laburo de Diego fue excelente ya que nos permitió hacer casi todo a dos cámaras, con una doble puesta en simultáneo casi todo el rodaje.

Es formato 2:35y plataformas como Netflix no lo recomiendan porque no es su formato habitual.

Sí, pero fue a full frame. Eso te da margen para cuando hacés el 16:9, sacás el catchcon el que filmaste y no perdés calidad. Eran dos cámaras Arriraw, bien potentes.  No es tan simple, y tampoco es tan barato, porque las dos cámaras tienen que ser idénticas. Los lentes tenían que ser duplicados para que en el plano y contraplano no cambie la calidad.

Vos venís filmando desde el16 mm y ahora trabajás con estasuperresoluciónde las cámaras digitales, lo que te permite reencuadrar. ¿Utlizás esa posibilidad de postproducción?

Sí, tenés más margen. Antes tenías un 5 o 10 por ciento, que lo usabas solo para corregirsi entróun micrófono o si había mucho aire. Ahorapodés hacer muchosajustes, corregir muchas cosas.A mí la postproducción me encanta y de hecho seguimos trabajando en ella, porque mucho de ello también es la precisión de la película. Desde cuestiones técnicas, como que apareció un shonflex, hasta cuestiones estéticas como hacer un acercamiento a un ojo. Hoy todo eso es posible.

Gracias a la técnica, hoy se hacen muchos planos secuencia, todos sacan la cámara “a pasear". Sin embargo, esmuy notorio cuandoestán bien hechos (el plano fluye y te olvidás del artificio) de cuando ves todos los elementos del cuadro al servicio de la cuestión técnica.La escena del veloriome pareció un ejemplo de un plano secuencia muy logrado. No me había pasado lo mismo con aquel del comienzo de “El Clan” con Francella recorriendo las habitaciones.  

Para mílo más importante es que tu equipo y tusactores entiendan quéestán haciendo, si no se nota que están incómodos repitiendo marcas. Para ello estás todo el día ensayando y, a veces, es un día de ensayo y otrodía para lafilmación. Lo vas aprendiendo a hacer mejor con el correr de las películas.  Pero más allá de lo técnico, lo más importante es que tenga un sentido narrativo. ¿Por qué hacer un plano secuencia y no un plano/contraplano? Porque tiene que tener un valor. A veces esevalor queda sobre marcadoy otras veces -cuando mejor funciona- ese valor está en la narración, vos estás con los personajes, y entonces ni te enterás si la cámara entra y sale. En laescenadel velorio, el vértigo que generael plano secuencia ayuda a la tensión del mismotexto; lo que activa esa escena son las unidades narrativas que generan lo que se dicen los personajes.Además, el plano secuencia tiene un doble valor, uno narrativo y otro de producción: si sale, se hace mucho más rápido que estar poniendo decenas de puestas. 

Pero es un riesgo porque sien postproducción no funciona, te querés matar.No hay plan b.

Es un riesgo. No hay red. Hicimos seis tomas y quedó la anteúltima.  

Para terminar, hablemos del final de la película. Al debate actual sobre las múltiples y diversas formas del amor, sumás una que ataca tal vez el verdadero tabú de nuestra sociedad.

Es el amor completo. Es sorprendente, sí, pero me parecía tan natural en esta historia. De hecho, en el guion la película empezaba con el laboratorio y eso se retomaba al final. Si te ponés a investigar hay casos así. Porque lo podés tomar como su relación de vientre o como una historia de amor entre ellas. O como ambas cosas: una historia de amor fraternal y no necesariamente incestuosa. Espero que genere un buen debate.