Siempre están volviendo

Al igual que el derretimiento de la Tierra, la colisión entre los dos héroes más de temer de DC Comics es inminente. Se viene Batman v Superman: El origen de la justicia, y antes de que se maten a trompadas quisimos repasar todas sus encarnaciones en la pantalla grande.

Nacido y publicado en DC Comics allá por 1938, Superman pasó de ser el superhéroe por definición del siglo pasado a ver cómo su figura quedaba opacada ante la creciente popularidad de otros personajes de historieta cuyo éxito estaba motorizado principalmente desde el terreno del cine. Con Iron Man y Spiderman a la cabeza, Marvel, editorial archirrival de DC, comenzó a lograr un éxito tras otro y a ganar un lugar importantísimo –entre otras cosas, por presentar franquicias que garantizaban secuelas y resultaban en una máquina de crear fans ansiosos por verlas– para la industria cinematográfica en su intento por seguir convocando público a las salas. Por su parte, DC mantuvo su nombre en pie gracias a la irrompible popularidad de Batman, vigente durante la trilogía dirigida por Christopher Nolan. Pero la potencia del universo Marvel se extendió cada vez más, saturando el mercado más allá de lo evidente. Los puntos de quiebre definitivos fueron Los Vengadores y Guardianes de la Galaxia, en las que Marvel evidenció su fortaleza como marca al demostrar que podía volver éxito a su dream team de estrellas tanto como a una película basada en una historieta prácticamente desconocida para el público no especializado. Ante la necesidad de recuperar terreno, y con la ventaja de contar con un mercado totalmente predispuesto, DC contrató a Nolan como productor y a Zack Snyder (que había dirigido con éxito las adaptaciones de las novelas gráficas 300 y Watchmen) detrás de cámaras para poner en valor a su viejo as de espadas oriundo de Krypton. Ahora, en el mismo año en el que Marvel enfrenta a Iron Man contra Capitán América enGuerra Civil, lo que era una secuela de El Hombre de Acero se vuelve Batman v Superman, en la que DC recurre a su otra carta fuerte para acercarse al éxito de su contrincante y presenta un Batman, interpretado por Ben Aflleck (que ya había usado calzas superheroicas en Daredevil), más robusto, pesado y ancho, inspirado en el cómic The Dark Knight Returns, en el que, no tan casualmente, el encapotado se enfrenta a Superman.

No somos tontos y sabemos que, ante todo, las nuevas versiones y los nuevos trajes también sirven para hacer más remeras y vender más muñecos. Además de eso, Batman v Superman significará la actualización de la relación entre un superalien y un millonario que vieron la luz en el cómic hace casi ocho décadas y que, desde sus primeras adaptaciones fílmicas a fines de la década del cuarenta en seriales de TV norteamericanos, han hecho un largo camino ocupando la pantalla, transformándose y avanzando al ritmo de las épocas que los contuvieron.

 

El hombre que volaba demasiado

Estrenado en 1978, el Superman de Christopher Reeve (quien se inspiró en Harold Lloyd para la interpretación de Clark Kent), con su rostro de pómulos marcados, sus ojos claros, su clásico rulito en la frente y su figura joven y colorida (que difería de la imagen clásica que tuvo el personaje en sus inicios, con mandíbula ancha y pelo más corto), fue el modelo arquetípico de superhéroe para varias generaciones. Esta saga, que acumuló cuatro episodios, construyó el universo de Superman desde sus orígenes en Kripton, recorrió la fortaleza de la soledad y creó una Lois Lane clásica a partir de la figura de Margot Kidder (heroína de terror en películas como Black Christmas y Hermanas, de Brian De Palma). Siempre con la capa flameando al ritmo de la música de John Williams, esta versión de Superman se caracterizó por recrear el aspecto lúdico y de fantasía de la historieta a través de la explotación de sus superpoderes en escenas como aquella en la que Superman hace retroceder la Tierra para volver el tiempo atrás y así devolver a su novia de la muerte.

Durante los noventa con la serie de TV Lois & Clark y en la década siguiente con Smallville, las versiones que llegaban de Superman no necesariamente eran lo que los fans (ni nadie) esperaban. Es significativo que después de La muerte de Superman, uno de los mejores y más exitosos cómics que se hicieron sobre Kal-El, el cine no haya explotado un fenómeno (aunque hubo un intento fallido; ver recuadro) que dio lugar a una exaltación de la figura de Superman –ampliada en Reino de Supermanes, cómic que presentó a cuatro aspirantes a ser el nuevo superhombre (de los cuales uno, The Man of Steel, un obrero negro con armadura de hierro, tuvo su propia película protagonizada por, ejem, Shaquille O’Neal)–. Protagonizada por el insípido Brandon Routh, que resultaba muy parecido a Reeve, Superman Returns se estrenó en 2006, luego de casi veinte años de ausencia del kriptoniano en pantalla grande. Ese regreso tardío, que aterrizó con el género de superhéroes en plena ebullición en el cine, puede ser una explicación de por qué la figura de Superman parece desactualizada y no pudo sintonizar con la ola de éxito comercial de otros superhéroes (la otra explicación es que Marvel logró su éxito a partir de personajes carismáticos y de buen humor, algo de lo que el Batman de Nolan estuvo muy lejos y que Superman todavía no probó).

Con la contratación de Snyder, DC buscó devolver a su hijo pródigo al lugar de privilegio que supo tener, otorgándole una nueva imagen a través de un traje más oscuro que lucía el viejo logo en su pecho. El resultado terminó apuntando a la sobriedad y a no dar pasos en falso; se lograron momentos de intensidad (si no lloraste cuando Kevin Costner le hace a su hijo ese gesto como diciendo “Dejá”, no tenés corazón) aunque, a fin de cuentas, ese Hombre de Acero no tuvo vuelo y solo parecía hacer bien los deberes para mantener la franquicia en pie.

 

De bestia pop a caballero oscuro

En 1989, justo en el 50° aniversario del nacimiento del encapotado, Tim Burton se encargaría de refundar a Batman pintándolo de negro; la malla y los colores le dejaron lugar a una armadura oscura con cuernos más grandes y atemorizantes. Levitando lentamente por el aire como si fuera un vampiro, este nuevo Batman influyó profundamente en la caracterización del personaje (si nunca agarraste a alguien y le susurraste “Soy Batman”, no tuviste infancia) en las versiones fílmicas que lo sucedieron. El éxito de esta película dio lugar a Batman vuelve,luego de la cual Burton dejaría la dirección de la franquicia. Joel Schumacher fue quien continuó la saga, y mantuvo su molde oscuro para inyectarle una mala dosis de la psicodelia ATP del Batman de fines de los sesenta: volviéndolo más colorido, les probó el traje a Val Kilmer y a George Clooney, este último con pezones sobre su armadura. Pensándolo desde el presente, la serie protagonizada por Adam West, que tuvo su película en 1966, con baticotillón y todo, ha envejecido mucho mejor que las versiones de Schumacher (que en realidad nunca gozaron de buena salud) por ser la celebración de una época.

Si hablamos del reflejo de un momento histórico, pocos lo hicieron como Christopher Nolan, quien adecuó su Batman al paradigma post atentado a las Torres Gemelas: el Batitraje seguía siendo una armadura, pero esta vez de procedencia militar y científica, mientras que el Batimóvil era directamente un tanque: corría 2005, plena invasión a Irak, y el contexto de guerra contra el terrorismo resultaba evidente. Ciudad Gótica abandonó su híper estilización y pasó a ser una Nueva York que Chris Nolan sobrevoló con planos cenitales y recorrió con tomas por autopistas y túneles al estilo de las películas de Michael Mann. Tanta fue la influencia del director de Colateral que, en El caballero oscuro,Nolan realizó su propia versión de Fuego contra fuego al hacer que Batman y el Guasón terminaran por entender que, más que enemigos, ellos son las dos caras de una misma moneda y se necesitan el uno al otro.

 

Batman v Superman: El origen de la justicia

Batman v Superman: Dawn of Justice

De Zack Snyder

2016 / Estados Unidos / 151’

Estreno: 24 de marzo (Warner)