"Sinónimos": Conociendo más sobre un israelí en París

La multipremiada película francesa es uno de los estrenos de la semana. Hablamos con su director en exclusiva

Navad Lapid estrena en Argentina, tras su paso por varios festivales internacionales y obtener el Oso de Oro en Berlín, “Sinónimos: Un Israelí en París”, un críptico relato en el que el contexto político y social permiten una narración salida de cánones con actuaciones potentes y un espiral de violencia y descontrol que animan al espectador a conocer más de los personajes.

Haciendo Cine dialogó con Lapid en exclusiva, un realizador que posee, por suerte, una continuidad de estrenos en el país, con películas como “Policeman” ó “La maestra del jardín” que llevaron grandes cantidades de espectadores a las salas.

¿Cómo surge “Sinónimos: Un Israelí en París”?

La imaginé con varias ideas confluyentes, que podían expresar una existencia melódica, una influencia entre cada una, como el expresionismo Alemán. Quería "pintar" no solo cosas, sino impresiones, cosas, sentimientos y espero que se transmita. Vibraciones.

¿Fue complicado encontrar a los intérpetes?

Fue dificultoso, pero desde el comienzo, porque el protagonista debía tener la historia impregnada en su cuerpo y no en la actuación.

¿Cómo los guiaste?

El trabajo fue arduo, pero fascinante, no obvio, fuimos muy profundo a cada personaje, a detallar y desarrollar sus caracteristicas, sus silencios y dolores, tratando de que sea muy poético todo, para mí fue importante que en el primer ensayo las relaciones fluyeron entre todos, el protagonista debutaba, el resto tenía experiencia, pero todos trabajaron de la misma manera,  conociendo la cinemática y con fuerza, locura, ellos estuvieron asombrosos en el primer ensayo, y sumamos cosas. Todo fluyó como lo había escrito y se ve en la película. Mi trabajo fue fácil, sólo tuve que poner en juego la melodía.

¿Es autobiográfico lo que narras?

No es una película biográfica, pero hay escenas de mí mismo en la adolescencia.

¿Fue difícil rodar en exteriores y en París?

Cuando no filmas en un set, sino en una locación real, tenes miedo de crear imágenes como postales, cuando ruedas, porque no es un lugar familiar, que uno reconoce, pero para mí, por suerte, París, es un lugar muy cargado de historia, y lo segundo es que no la filme objetivamente sino específicamente y fue un desafío para mi crear y encontrar este París distinto, fue como encontrar otro París.

¿Expectativas con el estreno aquí?

 Mis filmes en Argentina se han estrenado y también en Sudamérica, “Policeman” y la maestra fueron premiadas en BAFICI, pero creo que se entenderá de la manera más instintiva, no creo que tenga que explicar mucho al público argentino, creo que hay una proximidad entre israelíes y argentinos, y además siento que esa proximidad es buena.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Estoy escribiendo uno nuevo, a filmar en el desierto de Israel.

¿Con qué te gustaría del film que la gente se conecte?

Quisiera que la gente sienta íntimamente  con las preguntas sobre identidad, cómo somos presos de nuestras identidades, cómo somos presos de nuestros países.