Sueños adolescentes, tan difíciles de vencer

A 15 años de la original, el exhuberante combo Farsa Producciones estrena la tercera y final entrega de la saga Plaga Zombie, ícono del cine de género en Argentina. Virtudes y particularidades de un colectivo fílmico sin igual.
Muertos caminantes: Pablo Parés, Sebastián Berta Muñiz y Hernán Sáez.

Fragmento de la nota publicada en la edición impresa del número de marzo 2012.

 

La saga de Plaga Zombie puede ser leída como una parábola de muchos fenómenos que han cursado el panorama, tanto del cine fantástico mundial, como del cine argentino. El argumento es un tejido de obsesiones y géneros diversos: los aliens deciden conquistar el mundo y para ello expanden un virus con el objetivo de transformar a la población. Tres héroes, el doctor Bill Johnson, el matemático Max Giggs y el luchador John West se unirán para detenerlo. Detrás de esta premisa ligeramente delirante, los muchachos de Farsa Producciones construyeron un mundo coherente.

En primer lugar, es posible entenderla como una compresión en sí misma de aquello que se dio a llamar “nuevo cine argentino”. Su primera parte, estrenada en 1997, es coincidente con las primeras llamaradas de aquel y tiene una estética que la acerca a lo más precario del mismo, filmada en VHS, filmada solo en una casa propia del conurbano bonaerense y una enorme inventiva para solucionar los problemas formales. Pero al mismo tiempo, filmada al costado del sistema de promoción oficial y en un género ignoto en Argentina: el cine clase B en general y los zombies en particular.

La segunda entrega (subtitulada Zona Mutante), estrenada a fines de 2001, ya mostraba mayor ambición, una factura técnica más cuidada, realizada en fílmico, con la adición de otros elementos de la cultura popular, como la gran colección de memorabilia de John West (que remite tanto a esos Estados Unidos ficcionales de la saga, en donde todos hablan en castellano neutro, a sus ligas de wrestling y a las épocas doradas de Titanes en el Ring). Asimismo, por momentos parece una película de asedio y locura claustrofóbica a lo John Carpenter, por momentos una distopía a lo Max Mad, por momentos una larga animación de los Looney Tunes con sangre. Prefigura el guiño irónico de una segunda etapa del NCA y su aumento de ambición, pero sin su completo cinismo, siempre con gusto por lo homenajeado.

La tercera parte de la saga ya muestra un universo establecido, con lugares reconocibles, una película realizada por un grupo de trabajo constituido, con las nuevas ventajas de la filmación en digital y un nuevo profesionalismo que puede ser el de la etapa superior del nuevo cine argentino, ese que de la mano de un medianamente aceitado mecanismo de promoción estatal ha llegado a los cines y a las conciencias de una gran cantidad de pobladores de este país.

Pero, al mismo tiempo, las películas de Plaga Zombie son una excrecencia extraña a ese mundillo que es y fue el NCA. Porque son películas que... 

 

 

 

 

Un estreno "mundial" 

La película se lanza de manera novedosa. A partir del 30 de marzo, estará, además de en cines, en YouTube (24 horas online el día del estreno, para que la puedan ver desde todo el mundo) y DVD, todo en simultáneo. Un buen experimento.